Orgullo de clase y movilización

Por Esteban Zuñiga y Gregorio Ojer - Martes, 1 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Afirmaba Marcelino Camacho en 1876: “La fuerza de la clase obrera reside en su grado de cohesión, en su unidad, en la lucha contra los explotadores. Así lo comprendieron los fundadores de la Primera Internacional, cuando resumían su programa con las palabras finales de “¡Proletariados de todos los países, Uníos!” Así también la Federación Regional Española, hacía suyo al nacer, el lema de “La unión hace la fuerza”. Y los heroicos mineros asturianos de octubre de 1934, lanzaron e impulsaron con el ejemplo su glorioso UHP, “¡Unión de hermanos proletarios!”

Estamos ante un nuevo 1 de mayo, en que los y las comunistas nos vemos en la necesidad de precisar dos aspectos fundamentales con los que enfrentarnos a las agresiones diarias por parte del capital y la defensa de nuestros derechos laborales y sindicales: nuestra condición de trabajadores y trabajadoras y la necesidad de una creciente movilización.

Queremos mostrar nuestro orgullo de ser obreros, metalúrgicas, enfermeros, funcionarias, cocineros, maestras,…, de ser en fin, trabajadoras y trabajadores. Y lo hacemos con el convencimientos de pertenecer a la clase trabajadora, aunque una transversalidad, falsamente igualitaria, nos quiera subsumir en términos como ciudadanos, sociedad, gente…, y similares que nos igualan con quienes en los centros de trabajo nos continúan maltratando y para quienes somos meros números, con gobiernos que recortan nuestros derechos y salarios, con grupos que están al servicio del capital y que defiende un sistema desigual que trae desesperanza y pobreza a miles y miles de trabajadores y trabajadoras , y que mediante las crisis económicas y sociales consiguen crear “un ejército de reserva de parados” para precarizar la mano de obra y aumentar su plusvalía.

Nos sentimos orgullosos de los que nos precedieron y que lucharon por conseguir un mundo más justo, de sus actuaciones y objetivos que marcaron su vida por el servicio a los trabajadores y trabajadoras, con palabras y gestos claros y sencillos, con vidas ejemplarizantes y con un afán de lucha encomiable. Por eso el Primero de Mayo es para las comunistas y los comunistas un día que remarca con orgullo y con firmeza nuestra condición de clase trabajadora Y de reafirmar nuestra disposición para luchar en la defensa de nuestros derechos como clase.

Los comunistas y las comunistas somos conscientes de la necesidad y la vigencia del sindicalismo de clase en este periodo crítico, de continuas victorias de nuestros enemigos de clase y de la serie de transformaciones que nos han subsumido en una “jungla” dentro del ámbito laboral y social, y del “sálvese quien pueda” que ha traído como consecuencia la estratificación de la clase trabajadora en distintos niveles y un menor nivel de movilización y conciencia obrera.

Enfrascados en tales reflexiones nos viene a la memoria la “Fábula del Elefante”, que puede servir como metáfora de nuestra realidad:

“El elefante del circo estaba sujeto únicamente por una cadena que aprisionaba sus enormes patas a una pequeña estaca de madera clavada en el suelo. A pesar de la gran envergadura y fuerza del elefante, el animal se mantenía inmóvil y sin ninguna voluntad visible de querer liberarse de la cadena que le tenía prisionero. Cierto día, un hijo preguntó a su padre la razón por la que el elefante no quería huir, a lo que el padre le respondió que el elefante estaba amaestrado. ¿Y si está amaestrado por qué lo encadenan? Volvió a preguntar el hijo. El padre respondió. El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca muy parecida desde que era muy muy pequeño y siendo tan pequeño intentó sin éxito soltarse de la estaca empujando y haciendo fuerza.., hasta que un día el animal acepto su derrota y se resigno a su destino.”

Los comunistas somos conscientes de la necesidad y viegencia del sindicalismo de clase en este periodo crítico, de victorias de nuestros adversarios de clase

Cuando fallan todo tipo de vías es necesaria una acción de gran envergadu

MORALEJA: El elefante había interiorizado su derrota.

Es necesaria la movilización y la lucha para la defensa de nuestros intereses de clase, echarse a la calle, no para ir a una romería cualquiera, sino para hacer frente a los estragos y calamidades que la crisis económica y sobre todo la falta de empleo están causando en el seno de la clase trabajadora. Los enemigos de clase ya han conseguido tener ese “ejército de reserva” necesario para sus intereses por un lado y para atemorizar a los que tienen ese bien escaso: el trabajo.

Queremos hacer especial mención a la generalización de las dobles escalas salariales tanto en las tablas como en las formas de contratación por medio de contratas, subcontratas, subcontratas de las subcontratas…, que tienen por fin último el aumento de la plusvalía de la patronal y que a la vez persiguen con la estratifican y división de la clase trabajadora, crear situaciones que hacen inviable cualquier idea de unidad de clase.

También, es denunciable pensar que para poder entrar en un centro de trabajo sea a través de las ETT, bajo la excusa del aprendizaje y de la temporalidad como males irremediables. Un intermediario más que aumenta la plusvalía tanto de la empresa donde el trabajador presta su fuerza de trabajo y de un intermediario más que se lleva otra parte de la plusvalía.

Cuando fallan todo tipo de vías, es necesaria una acción de gran envergadura: LA HUELGA GENERAL de trabajadoras y trabajadores. Pensamos que hay motivos suficientes para una huelga general, necesaria y justificada. Necesitamos crear “músculo” de rebeldía ante el capital.

Compartimos con Marx y Engels cuando en el manifiesto comunista afirmaron: “(…) La clase trabajadora, con ella (se refieren a la revolución comunista), no tienen nada que perder, como no sean sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo entero que ganar. ¡Proletarios de todos los Países, uníos!”

¡Viva el Primero de Mayo!

¡Viva la clase trabajadora!Los autores son miembros del Comité Provincial del pce/epk de Navarra