ETA se va, ¿ahora qué?

Por José Luis Úriz Iglesias - Martes, 1 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

No esperaba que ETA pudiera hacer una reflexión tan autocrítica de su historia, o que reconocieran sin medias verdades el daño causado a todos, los suyos y los nuestros, aunque hayan puesto una coletilla de distinción en categorías totalmente intolerable. Tampoco que la palabra maldita perdón pudiera salir públicamente de su hasta ahora rocoso corazón.

Antes de nada comenzar dedicando un recuerdo emotivo a las víctimas que han dejado en su camino, a sus familias y allegados, y me refiero a todas las víctimas, las 829 de una orilla y también a las de la otra.

Lo han hecho y pienso lo difícil que ha debido ser bajarse de su caballo, por muy famélico y moribundo que estuviera. Del tremendo trabajo de cocina que gentes dedicadas en cuerpo y alma al empeño de la paz han realizado durante años de manera esforzada, paciente, generosa y discreta.

Reconociendo el esfuerzo aportado por gentes diversas y plurales, desde socialistas como Enrique Curiel, o abertzales como Patxi Zabaleta, a Jonan Fernández, Víctor Aierdi que dirigieron Elkarri, Paul Rios que lo hizo con Lokarri, o últimamente Agus Hernán, portavoz actual del Foro Social Permanente, más los miembros del Grupo Internacional de Contacto GIC.

Probablemente sin ellos no habría sido posible, y quizás se debería hacer un acto colectivo de reconocimiento social a todos ellos aunque alguno ya no esté entre nosotros.

A pesar de los elementos positivos que contiene el comunicado, y que probablemente han sorprendido a la mayoría, hay ya quienes de nuevo, interesada y partidistamente, realizan una valoración crítica. No procede, nadie apenas hace unos meses era capaz de imaginar que llegarían tan lejos de manera unilateral (bueno algúnempujoncitose les ha dado).

Se continúa intentando, especialmente desde el PP y su acólito Cs, exprimir al máximo eso de que “una mentira contada machaconamente se puede convertir en una verdad”, a lo que deberemos contestar con otra, “una verdad dicha muchas veces consolida esa verdad”.

ETA se va definitivamente, no debe existir ninguna duda, lo hace pidiendo perdón y reconociendo el inmenso daño causado. A mí al menos como víctima (once años de acoso y amenazas con dos escoltas de sombra para evitar que me mataran) de su actividad me basta. Es justo lo que les pedía, con el punto negro de la distinción entre víctimas.

De la famosa DDR contemplada en los parámetros de la ONU ya tenemos las dos primeras D, ETA se ha desarmado y se va a desmovilizar con garantías internacionales de verificación, todo ello de manera unilateral. Es indiferente el término que emplee, ése o el demandado de disolución. Me da exactamente igual siempre que signifique que echa la persiana de manera definitiva.

Nos queda a partir de ahí la R de reintegración. En términos coloquiales los presos y exiliados. Un asunto en el que también se lleva trabajando tiempo desde el Foro Social, o el Gobierno vasco, con inmensas dificultades, pero que este comunicado más el anuncio del próximo fin de semana puede y debe ayudar a desbloquear.

Hasta ahora enfrente, el bloque monolítico PP-Cs-PSOE suponía un muro infranqueable. Últimamente los socialistas han realizado movimientos tímidos, especialmente con el tema de presos enfermos o participando en actos y reuniones, pero que ahora debemos intentar sean definitivos.

Tener al PSOE con quienes defendemos una nueva política penitenciaria para un nuevo tiempo resulta imprescindible. Por tanto la primera tarea será acumular fuerzas para continuar con el esfuerzo de tumbar esa R de manera definitiva y justa. Ayudará a paliar otro tipo de sufrimiento, en este caso el que se aplica de manera injusta e innecesaria a las familias de quienes cumplen sus condenas alejados de sus lugares de origen.

Ojalá también ayude a que los jóvenes de Altsasua que actualmente están siendo juzgados en la Audiencia Nacional tengan una justicia justa, sin impunidad pero equilibrada.

Después, o mejor paralelamente, vendrán otras tareas probablemente más difíciles, como recuperar de manera definitiva la convivencia, intentar escribir un relato común, o resolver los casos pendientes utilizando técnicas como la justicia transicional.

Todo ello más memoria, justicia, reparación, al igual que solicitamos las víctimas del franquismo estos términos debemos trabajarlos aquí.

Queda un último tema que repito machaconamente en mis reuniones del Foro Social. Necesitamos hacer una profunda labor pedagógica en el resto de la sociedad española que ha sufrido un lavado colectivo de cerebro en este tema.

No valen sólo los mensajes y las campañas en la navarra y vasca, hay que exportarlo también al resto del estado. Un mensaje de paz y reconciliación que, sin duda, el comunicado ayuda a fortalecer al introducir los dos conceptos mencionados, daño causado y perdón, demandados allí sine qua non.

Un gran trabajo se ha hecho, es para estar satisfechos, pero un inmenso trabajado está pendiente de realizar. Ahí estaremos codo con codo con gentes que hace apenas unos años teníamos justo enfrente. Estamos y estaremos.

El autor es exparlamentario y concejal del PSN-PSOE