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El 1º de Mayo más feminista

Como no podía ser de otra manera tras el 8 de marzo y la reciente sentencia por la violación grupal de San Fermín, la reivindicación por la igualdad de las mujeres en todos los ámbitos de la vida marcó ayer la jornada

Miércoles, 2 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

L a liturgia del 1º de Mayo corre riesgo de reducirse a un acto de cohesión y autoafirmación de las direcciones de los sindicatos con sus delegados. No sería bueno que así fuera porque de la pugna dialéctica entre los agentes sociales siempre han surgido dinámicas que han incidido en las relaciones socioeconómicas. Pero lo cierto es que el Día del Trabajador/a cada vez está más diluido, quizás también por las continuas movilizaciones sociales en favor de las mismas reivindicaciones que ayer se escucharon en las calles. Este año la jornada contó con elementos de actualidad que no podían quedar al margen de la reivindicación y que sin duda han convertido a este 1º de Mayo en el más feminista de la historia, dejando claro que como tantas veces se ha dicho, “la revolución será feminista o no será”. Tanto las multitudinarias movilizaciones del pasado 8 de marzo como la reciente polémica sobre la sentencia de la violación grupal de San Fermín que condena a los cinco acusados de La Manada por un delito de abuso sexual, no de agresión, hacían de la reclamación de la igualdad laboral y la denuncia de la violencia contra las mujeres un componente obligado. Igualmente, las movilizaciones de los pensionistas ante la subida de pensiones anunciada en un primer momento por Rajoy han logrado introducir su caso en las agendas sindicales. No es que en el pasado ambas circunstancias, pensiones e igualdad, no hubieran estado en ellas pero sí que la prioridad del discurso ha estado en la reforma laboral, en la salida de la crisis, en frenar los recortes sociales y en el pulso con las organizaciones empresariales. Tanto en la acción de las mujeres contra la brecha salarial y el techo de cristal en su desarrollo profesional como en la de los pensionistas, los sindicatos se encontraron desbordados por iniciativas ajenas y, a veces, críticas con ellos. El día de ayer permitió a todos ellos visibilizarse con esos emblemas. Y aunque persiste la división entre las fuerza sindicales, las calles recogieron al menos la unión en sus reivindicaciones feministas. La movilización ha tenido este año una importante presencia del color lila en banderas, pañuelos y pancartas, como la que llevaban UGT y CCOO con el lema “Vivas Libres y Unidas”, cuyos secretarios generales hicieron referencia a la reciente sentencia calificándola de “vergonzosa”, y “escandaloso” el voto particular y animando a reformar el Código Penal si es preciso. Por su parte ELA y LAB incidieron en la importancia y el valor del movimiento feminista.

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