A las barricadas

Juan Luis Ripero Urra - Miércoles, 2 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 14:17h

La muerte del dictador propició la llegada de la Transición, y ésta, en el llamado “´régimen del 78” Constitución incluida. Fueron tiempos muy duros, de fuertes movilizaciones sociales, jalonadas de luchas obreras, estudiantiles, todas de carácter popular, hubo muertos, detenidos, torturados, huelgas….todo ello para reivindicar que la reconquista de la Democracia, tras 40 años de una dictadura cruel en pleno siglo XX, no quedara en un simple maquillaje, evitando a toda costa la pervivencia, del atado y bien atado. La fuerte movilización social consiguió que las fuerzas democráticas forzaran la negociación con los herederos franquistas, que por otro lado y gracias a la anterior se habían dividido en;Alianza popular bunker de la extrema derecha con Fraga a la cabeza negando cualquier acercamiento, y UCD con talante más negociador, parecían los clásicos poli bueno, poli malo, con un objetivo final, que no acabáramos en un desmadre democrático, y todo ello vigilado por un Ejército con las orejas enhiestas.

Las largas negociaciones, ( insisto condicionadas por la fuerte y decidida movilización social), culminan en acuerdos asumidos por la izquierda que los apoyó entonces, desde PSOE, PC;hasta UCD y AP y la burguesía del momento, no eran para tirar cohetes, pero sirvieron para empezar a caminar.Todo ello cristalizó en la Constitución del 78, que se aprobó en referéndum con la abstención del 32%, votando afirmativamente el 58,97% del censo, fue decepcionante, a pesar del apoyo que de gran mayoría de dirigentes políticos incluidos los reyes. Los movimientos obrero, estudiantil y otros, seguían marcando de cerca y atacando las medidas de ajuste laboral y económico, exigiendo la amnistía y libertades democráticas en el período preconstitucional, convocando la huelga general del 12 de noviembre de 1976, siendo presidente Adolfo Suárez, no electo democráticamente. Sin ocultar que la Transición caminó por campos minados , y en situaciones límite, aún reconociendo sus logros, dejó en el aire muchas dudas y duras certezas, pecados originales, que ahora estamos padeciendo y que derivan de una no tan modélica Transición, cimentada y estructurada al alimón entre el temor y la esperanza. No podemos obviar que veníamos de una represión de 40 años soportada por una de las dos Españas, la sometida claro, y aunque parte de la España ganadora sufrió los rigores de la posguerra, los aceptó como forma de vida, identificándose con el régimen, en lo que se llamó Franquismo Sociológico. Se ha vendido y así continúa, que el diálogo, consenso y renuncias fueron la clave de una Transición modélica, ocultando que la movilización y los combates sociales fueron constantes, como contrapeso al poder de las élites franquistas que tutelaban la misma. Fue un proceso histórico, con altas dosis de autocomplacencia, con heridas cerradas en falso, como ejemplo, la ley de Amnistía, llamada, ley de punto y final, para la impunidad de los crímenes franquistas, cuando éstos tienen la calificación de crímenes de lesa humanidad, y éstos no prescriben por mucho que el Código Penal se empeñe, si alguno tiene duda que lea el artículo 7 del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional y lea su definición.

En la Transición ya democrática se celebró una huelga general el 5 de Abril de 1978, convocada por CES europea y secundada por UGT y CCOO aquí en el Estado Español, contra el alto porcentaje de desempleo en Europa. También hubo dos huelgas generales de carácter más político como la del 24 de febrero a causa del golpe de Estado del 23 F, el 10 de Abril por la guerra de Irak. Después durante el mandato socialista se produjeron varias huelgas generales, años 1985;88;92;94, contra las reformas laborales, reforma de pensiones, subsidio de desempleo, como temas principales. Que las promesas electorales socialistas en el terreno social y laboral, buena parte de ellas, se fueron al garete, lo constata, que el entonces presidente de la patronal señor Cuevas se refirió a Felipe González como un gran converso, y Martín Villa, comentó en Cinco Días, “ suscribo la política económica del gobierno, porque no me parece ni mucho menos de izquierdas”. Los gobiernos de Aznar suscitaron huelgas generales, en el 2002 y 2003, contra la reforma subsidio desempleo la guerra de Irak. También con Rodríguez Zapatero hubo dos huelgas generales en 2010 y 2011, contra la reforma de las pensiones, reforma laboral etc. Con Rajoy también en 2012 el 19 M, y el 14 N, tubo sus dos huelgas, la primera contra la séptima reforma laboral, y la segunda contra las políticas de ajuste, se convocó a la vez con varios países europeos, considerándose la primera huelga general europea. Como se ve a lo largo de la democracia la movilización social, ha respondido con sus armas a la implantación de políticas neoliberales en todas sus vertientes, que han tenido y tienen efectos desastrosos para la mayoría de la población. Cierto es decir que cada vez con menos intensidad, hasta llegar al páramo reivindicativo en el que nos encontramos, donde las débiles luchas tienen un carácter de resistencia, las derrotas ganan por goleada, y si hay alguna pírrica victoria, lo es defendiendo como gato panza arriba, y sin tener opciones de contragolpe alguno.

En honor a la verdad en ésta legislatura se ven cambios en clara mejoría, en alguna comunidad como aquí en Navarra, Comunidad valenciana, Balear…y algunos ayuntamientos importantes también. Las causas de haber llegado a ésta rendición sin condiciones son varias;a partir de los años 80, gran parte de la izquierda útil va transformándose en socialdemocracia, inicia un giro hacia la derecha, asumiendo la austeridad con sus pertinentes ajustes económicos, incumpliendo sus programas electorales, aprobando sucesivas reformas laborables, pactando con la derecha el artículo 135, etc….. Aunque lo más grave es la pérdida de los principios propios de la izquierda, muy acentuado con Felipe González, desilusionando a millones de votantes, y Rodríguez Zapatero con una segunda legislatura para olvidar. Con la llegada del PP al gobierno con Aznar y Rajoy, no solo se cumple la ley de Murphy sino la profundizan a peor. No voy a enumerar todas las leyes, decretos, acciones que nos han llevado a unos amplios retrocesos que estamos sufriendo como Sociedad, y que algún experto califica de barbarie democrática. Unos más que otros han aprobado leyes ad hoc para sus fines, como ejemplo;Reformas Laborales, eliminando/limitando derechos de los trabajadores;la ley de Seguridad Ciudadana, “ ley Mordaza”, que afecta gravemente a derechos fundamentales;La Lomce, que además de saltarse el pacto educativo, eliminó historia de la Filosofía, antes troncal, también Ética y Educación para la Ciudadanía, después han rectificado en parte por la presión no por convencimiento, tiene claro el PP que el pensamiento crítico, el debate, el contrastar, el hacer preguntas no va con ellos, lo suyo es creer sin cuestionar, y seguir a los flautistas de Hamelin de turno, paralizar en un año 70 iniciativas de la oposición para salvar sus leyes más polémicas, abuso continuado del decreto ley, con la ayuda de Ciudadanos ralentizan la actividad parlamentaria de ampliaciones de plazos para enmiendas etc .Está claro, somos un ejemplo de democracia de primer orden.

Estamos inmersos en un contexto político y social muy complicado para la mayoría de la sociedad, y no existen respuestas adecuadas como si las hubo, en otros tiempos, se dice ahora que la confrontación es una antigualla, hay que dialogar y pactar, que la lucha en la calle es historia , lo cierto es que con éstas actitudes lo conseguido es minimizar pérdidas y socializar el dolor. La prueba palpable de que las movilizaciones son efectivas lo hemos tenido éstos días con las protestas de las mujeres y de los jubilados en las calles, ahí el PP, se pone nervioso de verdad y la oposición inoperante, aprovecha el viento de cola, para incrementar su presión. Tenemos que realizar la pedagogía pertinente para cada situación, empezando por los puestos de trabajo, en fábricas, colegios, universidades, asociaciones de todo tipo, formando un frente común y tomando la calle cuando sea necesario, para hacer retroceder las políticas del PP, que se han demostrado y ahí siguen como nefastas para gran parte de nuestra Sociedad. El enunciado lo considero de la máxima actualidad, aunque sea metafóricamente hablando. SALUD