Queremos justicia y unas instituciones feministas

Por Laura Berro - Miércoles, 2 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Compañera: enhorabuena por tu Coraje. Tu lucha y la de miles de mujeres más nos dan potencia para seguir transformando esta sociedad machista y violenta. Te creemos. Has sido un ejemplo para todas y has dado una lección al patriarcado. Desde nuestras ciudades te mandamos mensajes de apoyo, cariño y fuerza.

La sentencia sobre la violación grupal que tuvo lugar en Sanfermines nos ha dejado a todas revueltas. Nos ha llenado a todas de indignación, de rabia, de frustración. Las calles de Pamplona se alzaron tanto el pasado jueves cuando conocimos el fallo, durante la concentración en la que abarrotamos la plaza Consistorial y todas las calles aledañas, como el viernes y el sábado en las diferentes manifestaciones y concentraciones que han desbordado nuestra ciudad.

Sí, ese desamparo y esa indignación han vuelto a sacar a las plazas a nuestra ciudad. Pero no podemos quedarnos estancadas ahí. Es momento de organizarse, de tejer alianzas, de movilizarse a largo plazo, de generar proyectos. Porque somos miles, millones de personas en muchos lugares que sabemos que las raíces de todo esto es la hegemonía de la sociedad machista. Y gracias al movimiento feminista que lleva décadas luchando sabemos que, por desgracia, las mujeres enfrentamos todo tipo de violencias machistas día a día.

A pesar de que se escuchaban rumores de que el tribunal no se ponía de acuerdo y que era muy posible que no se reconociera ni intimidación ni violencia, para la mayoría no había lugar a dudas: que cinco hombres acorralen a una mujer en un portal y la agredan sexualmente no tiene otro nombre: es violación, no es abuso. El sentido común de la ciudadanía de Pamplona, pero también de centenares de ciudades del Estado español en su conjunto, ha plantado cara a lo patriarcal de esta justicia y de quienes la aplican.

Porque esta sentencia genera indefensión moral a las mujeres. Una vez más, está situando en las mujeres la responsabilidad en lugar de en los hombres agresores. Porque durante todo el proceso judicial se cuestiona la voz de la mujer agredida en lugar de escucharla. Y, porque una vez más, la interpretación legal ha puesto más énfasis en que ella, por una mera cuestión de supervivencia, se viera paralizada. Para que el terror de esa situación pasara lo antes posible.

El mensaje invisible pero que se vocifera es: hagas lo que hagas va a estar mal. Si te resistes porque puedes terminar como Nagore Laffage o como Diana Quer. Si no haces nada, siguiendo el consejo de supuestas expertas y expertos que afirman que en esas situaciones es preferible no mostrar resistencia para no aumentar los riesgos, porque después nuestra supuesta justicia no va a tomar tu voz en serio. Porque tienen incrustada la cultura de la violación en su fuero interno, que naturaliza que con los cuerpos de las mujeres los hombres agresores puedan hacer lo que les venga en gana con total impunidad.

Queremos una justicia feminista. Queremos que jueces, abogadas, procuradores y fiscalas estén formadas en qué implica ser mujer en este mundo que subordina a las mujeres. Que conozcan qué supone para la mayoría de las mujeres del mundo las desigualdades y todos los tipos de violencias machistas. Lo está diciendo la ciudadanía: es hora de que termine la justicia patriarcal. Es urgente ese cambio.

Queremos que dejen de situarse en una burbuja separada de la realidad social. Porque ellas y ellos forman parte también del sistema patriarcal y porque están juzgando hechos que son consecuencia del mismo. Y queremos que escuchen la voz de las mujeres, sin prejuicios ni paternalismo. Solo así harán la justicia que nos merecemos todas y todos. No queremos venganza. Sólo queremos justicia. Nos lo dijo la huelga feminista: queremos instituciones feministas. Queremos que los poderes legislativo y ejecutivo tengan presente que para poder alcanzar ese horizonte de sociedades democráticas se deben cambiar las leyes incorporando esta óptica feminista. Sin embargo, es fundamental que todas y cada una de las políticas que desarrollemos incorporen esa perspectiva feminista para transformar nuestra sociedad.

Es esencial que desde los ayuntamientos nos tomemos como una prioridad las políticas de Igualdad. Debemos aumentar y priorizar sus recursos. Menos del 0,5% del presupuesto del Ayuntamiento de Pamplona para el área de Igualdad es absolutamente insuficiente para poder liderar esta tarea colosal pero fundamental. Hemos avazando, pero debemos llegar a todos los hombres de nuestra ciudad y trabajar con ellos otro tipo de masculinidad que no subordine a nadie, principalmente a las mujeres. Facilitar que los hombres revisen sus privilegios y sus actitudes machistas. Y nos debemos a todas las mujeres de la ciudad, para acompañarlas en su empoderamiento individual y colectivo.

Sin recursos no podremos avanzar hacia ese horizonte de verdadera libertad de las mujeres. Las áreas de Igualdad lideran la implantación de esta perspectiva feminista en todas las políticas públicas, para lo que hacen falta más manos y más mentes. Como se repitió en las críticas Jornadas sobre el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, la responsabilidad de los gobiernos y la capacitación económica en políticas de Igualdad es a la sociedad lo que una gota de agua en el desierto. Porque tenemos el deber de tumbar el sistema patriarcal y capitalista que subordina a la mayoría de las ciudadanas y ciudadanos. Hagámoslo: es el momento.

La autora es concejala de Igualdad y LGTBI del Ayuntamiento de Pamplona

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