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El equipo perfecto para salvar vidas

Nacho Goñi sobrevivió a una parada cardiaca gracias a la rápida actuación de cinco jóvenes en el gimnasio de ororbia

Un reportaje de Unai Yoldi Hualde - Fotografía Unai Beroiz - Miércoles, 2 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Nacho Goñi, rodeado de sus salvadores Xabier Merchán, Leyre Unzue, Elías Sendra, Andrés Morales e Izaskun Arraiza en el gimnasio de Ororbia.

Nacho Goñi, rodeado de sus salvadores Xabier Merchán, Leyre Unzue, Elías Sendra, Andrés Morales e Izaskun Arraiza en el gimnasio de Ororbia. (Unai Beroiz)

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Nacho Goñi, rodeado de sus salvadores Xabier Merchán, Leyre Unzue, Elías Sendra, Andrés Morales e Izaskun Arraiza en el gimnasio de Ororbia.

“Ahora tengo dos cumpleaños, el día de mi nacimiento y el día en que me devolvieron a la vida”. El pasado lunes 5 de marzo, Nacho Goñi, farmacéutico de Ororbia de 61 años, cerró la persiana de su trabajo y acudió al polideportivo de la localidad para hacer un poco de ejercicio en el gimnasio, donde va dos veces a la semana. Allí trabajan Izaskun Arraiza, Xabier Merchán y Andrés Morales, que es el monitor del gimnasio, y también Elías Sendra y Leyre Unzue, estudiantes de sexto de Medicina, aprovechan la última hora de la tarde para acudir al polideportivo y hacer algo de deporte. Pese a que se trata de un pueblo pequeño, no todos son vecinos de Ororbia y la relación entre ellos no era más que la de usuarios y trabajadores. “Me saludaba con todos, pero nunca me había parado a hablar con ninguno;solo con Andrés que me hacía las tablas de ejercicios”, apunta Nacho. Pero ese lunes, todo cambió.

“Como todos los días, empecé con la elíptica y pasé por diferentes máquinas hasta que, cuando estaba haciendo la de pectoral, noté que me estaba sintiendo mal y perdí el conocimiento”, recuerda. Nacho, al que nunca antes le había ocurrido algo así, sufrió una arritmia en las arterias coronarias que provocó una parada cardiaca. Segundos después de que perdiese el conocimiento, Elías, que estaba haciendo pesas, se percató de lo sucedido. “No sé porqué pero le miré y vi que estaba sentado en la máquina con la mirada perdida. Fui hacia él rápidamente, lo tumbé en el suelo y comprobé que no tenía pulso”, cuenta el estudiante de Medicina, que al principio creyó que se trataba de algún ataque neurológico, por lo que avisaron al 112 de que había ocurrido un ataque epiléptico. “Se empezó a poner blanco y tenía bocanadas agónicas, que son síntomas de infarto;ahí fue cuando me di cuenta”, comenta.

cada uno en su papelA partir de ahí, la actuación de los cinco jóvenes fue crucial para salvar al vida de Nacho. Elías rápidamente grito que necesitaba un desfibrilador, y en pocos segundos Izaskun apareció con el aparato y ambos le realizaron la RCP (Respiración Cardio Pulmonar). Mientras tanto, Andrés llamó a emergencias para contar lo ocurrido y Xabier corrió a buscar a Leyre. “Sabía que estaba en los vestuarios y pensé: ‘dos médicos, mejor que uno”.

Rápidamente, los dos subieron al gimnasio donde estaban Elías e Izaskun con Nacho, que ya estaban terminando la RCP y le iban a aplicar el desfibrilador. “Yo me dediqué a darles apoyo y a ir supervisando que lo que estaban haciendo lo hacían de manera correcta”, explica Leyre, quien está segura de que lo más importante para que todo saliese bien fue que “no sobraba nadie, pero tampoco nos estorbábamos;cada uno hizo su papel como lo tenía que hacer”.

“Cuando le pusimos el desfibrilador fue todo más rápido. El aparato te va diciendo qué es lo que tienes que hacer y fue darle la primera descarga y empezó a mover las manos y a respirar”, recuerda Elías aliviado, y tras ello lo pusieron el posición lateral de seguridad. Una vez que vieron que lo habían salvado “la sensación fue un poco rara”, apunta Izaskun, “por un lado estábamos contentísimos de que hubiese salido bien, pero por otro teníamos una sensación extraña por la gravedad de la situación que acabábamos de vivir”. También Andrés tenía sentimientos encontrados: “Yo me quedé en shock. Llevo bastantes años de monitor y de socorrista, pero nunca me había tocado vivir algo así. Fue una mezcla de angustia y alegría enorme”.

algo más que suerteCuando despertó, Nacho estaba un poco aturdido y lo primero que sintió fue agobio al ver a tanta gente rodeándole con caras de susto y alegría. “Yo pensaba que me habría dado un mareo, o un bajón de azúcar porque soy diabético. Les dije que me encontraba bien y que me quería ir a casa. Naturalmente, no me dejaron”. A los pocos minutos de que recobrara el conocimiento, la ambulancia llegó. Lo subieron a una camilla y pusieron rumbo al hospital. Elías lo acompañó. “En cuanto entré a la ambulancia me rompieron la camiseta y me pusieron parches en el pecho, fue ahí cuando me di cuenta que lo que me había ocurrido había sido grave”, relata el superviviente, que subraya que a partir de ahora celebrará dos veces su cumpleaños.

También fue en la ambulancia donde le dijeron que Elías, junto a otros cuatro jóvenes, le había salvado la vida. “Estaba tan aturdido que en ese momento solo le dije un simple ‘gracias’. Ahora me doy cuenta de la lotería que ha sido que coincidieran estos cinco chavales en ese momento”, reconoce Nacho. Ya en el hospital, los médicos reafirmaron la gran actuación de los cinco jóvenes, ya que tan solo el 2% de quienes sufren una parada cardiaca salen sin ningún tipo de secuelas.

Diez días después, a Nacho le operaron y le hicieron un bypass en la arteria afectada. Ahora se recupera en casa sin haber perdido ni una pizca de ánimo y buen humor. “Estoy bastante aburrido”, comenta entre risas, “en cuanto pueda volveré a trabajar y a hacer deporte”.

cómo actuar

Reconocer la parada. El primer eslabón de la cadena es saber reconocer una parada cardíaca, detectar su importancia y saber que actuar rápido es esencial.

Comprobar si respira y avisar al 112. Ante cualquier persona desplomada hay que asegurar la zona y comprobar si respira y responde a estímulos. Si lo hace, se le debe poner en posición latera de seguridad;si no hay que avisar al 112 aclarando que es una posible parada cardíaca e indicando la localización más exacta posible.

Coordinarse y dividir tareas. Es vital para la persona que ha sufrido la parada que quienes le atiendan se dividan las tareas y se organicen para poder efectuar la reanimación lo mejor y lo antes posible.

Iniciar la RCP. Se deben poner ambas manos en el centro del esternón del paciente y hacer compresiones hacia abajo con los brazos extendidos en ángulo recto respecto al cuerpo de la víctima. Hay que comprimir el esternón hacia abajo unos 4-5 cm, con una cadencia de cien veces por minuto, e intentar que las compresiones sean rítmicas y regulares. El masaje se debe mantener hasta que la víctima recupera el conocimiento o hasta que llega asistencia médica.

Usar el desfibrilador. Los parches del desfibrilador se debe poner en el hombro derecho y en la parrilla costal izquierda. Después de las descargas, si no responde, hay que seguir practicando el masaje cardio-pulmonar. La desfibrilación consiste en administrar al corazón una descarga eléctrica controlada. Lo que hace este dispositivo es descargar la actividad eléctrica de todas las células del corazón a la vez y al reiniciar ‘desde cero’ su actividad, este recupera su ritmo habitual normal. El desfibrilador externo automático (DEA) es un aparato de manejo sencillo que no requiere de una instrucción previa y cuyo uso precoz puede salvar muchas vidas.