Javier Labandón, El Arrebato músico, cantante y compositor

“Cada vez que subo a un escenario me bajo del mundo”

El Teatro Gayarre acogerá este sábado el debut del músico sevillano en la capital foral. El concierto comenzará a las 20.30 horas. Las entradas cuestan 32 y 35 euros

Una entrevista de Fernando F. Garayoa - Jueves, 3 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Javier Labandón, alma, corazón y vida de El Arrebato.

Javier Labandón, alma, corazón y vida de El Arrebato. (Foto: cedida)

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Javier Labandón, alma, corazón y vida de El Arrebato.

pamplona- Javier Labandón, o lo que es lo mismo, El Arrebato, desembarca este sábado en el Teatro Gayarre para ofrecer el que será su primer concierto en la vieja Iruña, una cita en la que no faltarán sus clásicos.

Su nuevo disco, Músico de guardia,ya cuenta con unos meses de recorrido (vio la luz el pasado junio), pero antes de su nacimiento, Javier paró para tomar aire, ¿hasta de la felicidad que da el escenario hay que descansar porque si se convierte en rutina se pierde la magia?

-Sí, exactamente. Llega un momento en que aparece la rutina y entonces se pierde la inspiración. Necesitas alejarte para volver con más ganas. Y, en mi caso, ha funcionado muy bien.

Ha funcionado y, además, como resultado nos encontramos con un Arrebato que es más que el Arrebato hasta ahora conocido, o al menos diferente, ¿una evolución natural? Porque me niego a pensar en eso que dicen de que se busca la ampliación de público, ya que un músico no suele pensar en esas cosas, y menos si está de guardia.

-No se piensa en eso. Yo llevaba unos años queriendo trabajar con David Santisteban, productor, músico y compositor maravilloso, que es amigo mío y siempre me proponía cosas que me daban buen rollo. Habitualmente yo soy el productor de mis trabajos, pero llegó el momento de hacer este disco y tenía canciones muy claras pero en otras notaba que faltaba algo. Entonces me acordé de David y empezamos a trabajar. Al final digamos que ha salido como un Arrebato 2.0, un poco más actualizado pero sin perder la esencia. Y tampoco es algo definitivo, simplemente refleja el momento musical de este álbum;igual el siguiente me apetece hacerlo solo a cajón y guitarra. Yo intento ser sincero, y reflejar mi estado personal en cada compacto, mi momento vital.

Si tomamos como ejemploContigo siempre y Mandarinas en las manos, ambas canciones del nuevo trabajo discográfico empiezan con un piano muy intimista, ¿es el reflejo de que en este álbum ha mirado mucho hacia dentro? ¿Es quizá su compacto más autobiográfico?

-Creo que es el más autobiográfico. Conforme voy madurando y avanzando como persona, me desnudo más, me da menos miedo y me siento más seguro. Busco más adentro y no me importa cantar cosas mías, propias, de dentro. Sí, es un disco en el voy mirando hacia dentro.

Aunque se trata de una canción de amor, también en Contigo siempreafirmas que “sé exactamente quién soy, camino sin miedo”. Bien, ¿quién es ahora mismo el Arrebato?

-El Arrebato, ahora mismo, ante todo es un padre de familia, con mi pareja, mis hijos, que se dedica a la música. Es decir, no soy un cantante que tiene hijos, sino un padre que canta. Ordenar tus prioridades en la vida es muy importante, además, así te das cuenta de lo que eres y lo que sientes y evita que te pierdas. Soy un tío muy afortunado, con una familia maravillosa, que un día se subió a una guitarra y consiguió superar muchas dificultades, porque vengo de una familia muy humilde. Y, montado en esa guitarra, he visto paisajes preciosos, he vivido cosas maravillosas y, ahora mismo, estoy intentado disfrutar de todo eso, valorar lo bueno que me ha ocurrido e intentar que sirva para algo y así ayudar a los demás.

¿Tan importante es disfrutar del escenario como saber reconvertirse en personanormal al bajar de él?

-Sí, es muy importante, porque de otra forma no disfrutas del escenario, pierdes la perspectiva de la realidad, tienes que hincarte en la tierra, como digo en este disco, “con los pies en el suelo y el alma en el cielo”. Yo, cada vez que me subo a un escenario, me bajo del mundo, no puedes ser igual abajo que arriba, porque entonces no disfrutas ni una cosa ni la otra. Cuando bajas debes tener los pies hincados en la tierra y valorar otras cosas, y luego, dedicarte a tu profesión cuando subes al escenario... en el momento en el que te da el cañón en la cara es cuando surge la magia, en ese momento eres especial porque te están escuchando. ¡Es que la gente paga por escucharte durante dos horas! ¡Es una maravilla! Ahí es cuando uno se siente un privilegiado e intentas estar a la altura de todo lo que la gente regala y de lo que te da la vida.

Tras la salida de este disco ha llegado a comentar: “Siento que no conecto, que la gente tiene mucha prisa. Veo que no hay tiempo para las cosas verdaderas e importantes”. ¿La música, en este sentido, es una de las mejores medicinas, ya que, al menos, nos hace parar y disfrutar del momento, o nos lleva pensar en cuestiones vitales, como el amor?

-Me siento desconectado, es verdad;me siento del mismo planeta pero no del mismo mundo. Todo va muy deprisa... Por ejemplo, ha llegado un momento en el que si recibes textos largos por Whatsapp o Facebook, la gente ya no nos lee porque le parece un coñazo;tiene que ser todo muy inmediato, muy rápido. Y ahí, de esta forma, creo que se pierde mucha esencia, mucha magia, porque miramos más el continente que el contenido. Creo que la música, en un clima agradable, con una melodía bonita, te permite contar cosas que hagan reflexionar y conseguir que alguien se enganche, vea las cosas con calma y mire hacia dentro, que es lo importante

Javier es de los que compone cuando está bien, ¿necesita la felicidad para dar rienda suelta a la creatividad?

-Sí, soy de esos. Hay muchos compañeros que componen en sus malos momentos, pero yo, cuando estoy mal, no puedo... Soy una persona que necesita mucha armonía en su vida, necesito estar bien con todo el mundo, y si no lo estoy, dedico todas mis fuerzas a solucionar el problema que tenga, no puedo ni ponerme a componer. Luego, cuando estoy bien, sí puedo recordar ese problema y hablar de ello, pero ya desde un punto de vista solucionado, con un guiño final al drama: es mi manera de ver la vida, soy una persona optimista.

En Deberíamos hablarse desata con una reflexión que puede parecer irónica pero es muy sentida, “soy un Mortadelo con disfraz de Mortadelo”. Hay que empezar por reírse de uno mismo, pero, por otra parte, Mortadelo, a las nuevas generaciones, les sonará a chino...

-Es verdad, lo pensé cuando la compuse, pero es lo que hablábamos antes, hay que ser sincero, y es como yo lo veo: representa lo absurdo, un Mortadelo disfrazado de Mortadelo. Los chavales de 18 años no sabrán quién es pero, igual, a raíz de la canción, investigan y descubren el mundo maravilloso de Francisco Ibáñez.

Llega el sábado al Teatro Gayarre, en el que será su primer concierto en Pamplona. Bregado en mil escenarios, ¿cambia El Arrebato cuando se enfrenta a tablas de este calado, digamos que más serias?

-Si te soy sincero, creo que no. Aunque es verdad que voy con una tensión y una ilusión especiales, porque sabes que vas a un sitio importante. Además, en Pamplona yo nunca he estado ofreciendo un concierto;sí he disfrutado de los Sanfermines y he ido de vacaciones a disfrutar de la ciudad, que es una de las más bellas de Europa. Pero es que este concierto tiene unas connotaciones muy especiales para mí. Decías que estoy bregado en mil batallas, pues fíjate, a Pamplona voy a debutar, voy de conquista, no a reafirmarme o a consagrarme, ¡voy a conquistar! Y eso hace mucha ilusión y te da una motivación increíble. Espero no defraudar a nadie y estar a la altura.

las claves

‘músico de guardia’

Noveno disco. Regresa El Arrebato con Músico de Guardia, su novena aventura sonora a cuyo timón se sitúa un tándem que es garante del mejor sonido pop: David Santisteban y Riki Rivera.

Trayectoria. Javier Labandón comenzó su carrera artística en 1985 y su carrera discográfica en 1988, editando su primer disco con el grupo Piel morena, en el que le acompañaban dos amigos de su Sevilla natal. Con ellos cosechó sus primeros éxitos hasta el 8 de septiembre de 1998, cuando Piel Morena se disolvió. El Arrebato decidió entonces enviar una maqueta a Dioni, integrante de Camela, éste se la envió a su discográfica, EMI, la cual apostó por él y decidió grabar lo que sería el primer disco de El Arrebato: Poquito a poco, con el que ya cosechó un éxito importante. Desde entonces, ha logrado un disco de diamante por la venta de más de un millón de copias a lo largo de toda su carrera, al que suma y con diez discos de platino. Cifras y galardones al alcance de muy pocos.

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