Los archivos del Zinemaldia, “objeto de estudio” de la escuela de cine Elías Querejeta

Buscan crear un fondo “vivo” accesible a investigadores y a la ciudadanía de cara a la 70ª edición del festival en 2022

Harri Fernández Javi Colmenero - Jueves, 3 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Pablo La Parra, Carlos Muguiro, Edurne Ormazabal, José Luis Rebordinos y Joxean Fernández, ayer, en la presentación del proyecto ‘Zinemaldia 70’.

Pablo La Parra, Carlos Muguiro, Edurne Ormazabal, José Luis Rebordinos y Joxean Fernández, ayer, en la presentación del proyecto ‘Zinemaldia 70’.

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Pablo La Parra, Carlos Muguiro, Edurne Ormazabal, José Luis Rebordinos y Joxean Fernández, ayer, en la presentación del proyecto ‘Zinemaldia 70’.

san sebastián - El Festival Internacional de Cine de Donostia colaborará con la Elías Querejeta Zine Eskola, y con Tabakalera y la Filmoteca Vasca en un proyecto de catalogación y gestión de su archivo. Así lo dieron ayer a conocer los responsables de las cuatro instituciones, quienes afirmaron que la primera fase de esta iniciativa, a la que han denominado Zinemaldia 70. Todas las historias posibles, finalizará en el año 2022, precisamente, coincidiendo con el 70º aniversario del certamen cinematográfico.

El director del Zinemaldia, José Luis Rebordinos, afirmó ayer que los fondos del festival (cartas, fotografías, críticas y reseñas de periódicos, revistas, libros y material audiovisual) que han ido almacenando durante seis décadas y que están “llenos de sorpresas”, los han mantenido “en el mejor estado posible” pero que por motivos, sobre todo, “económicos y técnicos” no se han podido “catalogar, estudiar y presentar de forma pública”. Ahora, las instituciones buscarán gestionar, ordenar, clasificar, hacer visible y accesible ese material a futuros investigadores y a la sociedad.

Serán los alumnos del posgrado de Investigación y Comisariado de la escuela de cine Elías Querejeta, bajo la supervisión del responsable del área de investigación de este centro, Pablo La Parra, quienes tengan ahora la responsabilidad de organizar el archivo y hacerlo público, tanto de forma física como en digital a través de Internet. “Queremos que sea un archivo que esté abierto a los investigadores pero también a la ciudadanía en general”, explicó Rebordinos.

De esta manera, los fondos documentales y el propio Zinemaldia se convertirán en “objeto de estudio”, tal y como afirmó Carlos Mugiro, el director de la Elías Querejeta Zine Eskola, quien también consideró que el archivo del festival es un “tesoro extraordinario desde el punto de vista cinematográfico, social, político y cultural”. “Un archivo debe ser algo vivo y el futuro del Zinemaldia se sustenta sobre la historia de su propia memoria”, aseguró Mugiro.

de martutene a tabakaleraRebordinos explicó que actualmente los materiales están en Martutene y comenzarán a llegar “poco a poco” a la biblioteca de creación Ubik, lugar en el que se procederá a su catalogación y estudio “para garantizar su conservación y las condiciones de acceso público”. Desde el Zinemaldia informaron de que los materiales se podrán revisar no solo por años “sino también por temas” y pusieron como ejemplo, “los efectos de la Transición en el Festival, la violencia política en el cine vasco y español, los Ikuskas y el intento de un cine nacional vasco y la generación Kimuak”, entre otros.

A juicio de La Parra, que liderará el equipo en el que además de los alumnos de la Elías Querejeta Zine Eskola también participarán miembros de los departamentos de documentación del Zinemaldia, la Filmoteca Vasca y Tabakalera, los “festivales de cine son un objeto de estudio fascinante”. “Si no tuviéramos este archivo no podríamos contar ninguna historia. Esto tiene un doblez, el hecho de tener un archivo no garantiza que podamos contar una historia”, comentó el responsable del proyecto, al tiempo que añadió que su objetivo es el de “sistematizar el estudio de estos fondos de archivo y generar un espacio de investigación y reflexión en torno a ellos” de cara al 2022. Asimismo, indicó que al ser un “proyecto aplicado”, dentro de la filosofía de la escuela, los alumnos se van a “manchar las manos”.

A su vez, comentó que existirán dos líneas de trabajo “simultáneas y conectadas entre sí”. Por un lado, se encontrará la “investigación especializada” para generar material de investigación, artículos académicos, presentaciones en congresos, proyectos editoriales propios, seminarios orientados a investigadores. En este sentido, La Parra comentó que también se centrarán en otros modelos archivísticos como los fondos de Cannes, alojados en la Cinémathèque Française, y también los modos de hacer de otros institutos cinematográficos como el EYE de Amsterdam o el Arsenal de Berlín.

La segunda línea se enfocará en la “socialización de los resultados”, por lo que se harán públicas las conclusiones de las investigaciones en forma de exposiciones, publicaciones o programas de exposiciones. Precisamente, la directora general de Tabakalera, Edurne Ormazabal, adelantó que en la 70ª edición del Zinemaldia, el Centro Internacional de Cultura Contemporánea acogerá una muestra que resumirá las conclusiones de esta primera fase. “No tiene ningún sentido encerrar este archivo activo y en diálogo con la sociedad que nos rodea y le da sentido”, aseguró.

“archivos personales”Los responsables también explicaron que en una segunda fase del proyecto, este se abrirá a los “archivos personales” que cada uno ha ido recogiendo. “Creo que la construcción de la memoria tiene que incorporar también esos pequeños archivos que cada uno de nosotros tenemos en nuestra casa”, afirmó Mugiro.

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