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La defensa de los acusados de Alsasua no ve terrorismo sino un "encontronazo fortuito"

Pide la absolución de los jóvenes y destaca que se han "magnificado" los hechos cuando en realidad los agentes sufrieron lesiones "leves y no muchas" - Rechaza que se aplique la pena por terrorismo, pensada para los "lobos solitarios" del yihadismo - El movimiento Ospa "no ha sido denunciado por la propia Fiscalía como un movimiento terrorista"

EFE - Jueves, 3 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 12:04h

Amaia Izko, la abogada de Jokin Unamuno y Ainara Urquijo, durante la presentación de conclusiones.

Amaia Izko, la abogada de Jokin Unamuno y Ainara Urquijo, durante la presentación de conclusiones. (TVE)

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Amaia Izko, la abogada de Jokin Unamuno y Ainara Urquijo, durante la presentación de conclusiones.

SAN FERNANDO DE HENARES. La defensa de dos de los acusados de agredir a dos guardias civiles en Alsasua (Navarra) ha defendido que lo ocurrido fue un "encontronazo fortuito" y "aislado" que no respondía a una estrategia premeditada y en el que "no se aprecia ningún sesgo o naturaleza terrorista".

Cuestionan el informe de la Guardia Civil que relaciona a ETA con el movimiento Alde Hemendik

Amaia Izko, la abogada de Jokin Unamuno y Ainara Urquijo (que se enfrentan a 50 y 12 años de cárcel), ha sido la primera en defender sus conclusiones en la décima jornada del juicio contra ocho presuntos agresores de los guardias y sus parejas en la madrugada del 15 de octubre de 2016 en un bar de la localidad navarra.

La letrada ha pedido la absolución de sus dos defendidos y, en todo caso, ha expuesto que lo ocurrido en un bar a altas horas de la madrugada dentro de un contexto festivo fue algo "casual" fruto de una discusión sobre si los agentes debían o no estar allí "por su condición de guardias civiles".

En el juicio, ha dicho, se han "magnificado" los hechos y las víctimas los han representado como una "agresión salvaje", cuando en realidad sufrieron lesiones "leves y no muchas".

"Son moretones, contracturas, raspazos y un tobillo roto, que al observador ajeno a los mismos, si los ve, no aprecia ningún sesgo o naturaleza terrorista", ha abundado.

Izko ha recordado que a sus clientes se les atribuye el carácter terrorista recogido por la última reforma del Código Penal, pensada para los conocidos como "lobos solitarios" del terrorismo yihadista y que no es aplicable a este caso porque los hechos no se enmarcan en una "estructura organizada que ataca directamente a los cimientos del Estado".

"Incardinar los hechos ocurridos en la madrugada del 15 de octubre en este tipo penal supone forzar los límites de este precepto y apostar por una interpretación extensiva y expansiva del concepto de terrorismo", ha dicho, lo cual va en contra de un "derecho penal de inspiración democrática".

Y es que, a su juicio "solo una interpretación absolutamente abierta de esta norma penal, casi como si fuera una norma penal en blanco, permitiría enmarcar los hechos en el artículo 573 del Código Penal", que recoge los delitos de terrorismo.

Tampoco se puede acudir a la definición del 573 de terrorismo como algo que provoca un "estado de terror en la población" solo por el hecho de que los agredidos sintieran "miedo, pánico o terror": "Que las personas se sientan aterrorizadas no lleva consigo esa finalidad de aterrorizar a la población".

La abogada ha descartado también el terrorismo porque no se trata de hechos "graves", tal y como requiere el artículo 573, y porque el movimiento Ospa (Fuera) de expulsión de las fuerzas de seguridad del Estado de País Vasco y Navarra, en el que la Fiscalía enmarca los hechos, no ha sido denunciado por el propio ministerio público como un movimiento terrorista.

Para Izko, tampoco el movimiento antecesor de Ospa, Alde Hemendik (Fuera de aquí), es parte de la estrategia de ETA y de ser así debe probarse, cuando en el juicio solo se han expuesto "afirmaciones huérfanas de prueba".

Estos movimientos, ha defendido, no son terroristas sino de "denuncia de actuaciones policiales de la Guardia Civil, de la Policía Foral y de la Policía Nacional, que se consideran represivas, abusivas, que se consideran excesos o una excesiva presencia policial en localidades de Navarra".

Para la abogada, la tesis de la Fiscalía de que la estrategia de ETA sigue presente contrasta con "la terca realidad política y sociológica que se vive en el País Vasco y Navarra y en el resto del Estado español".

Respecto a sus defendidos, ha reconocido que Unamuno discutió especialmente con el teniente dentro del bar Koxka, pero que fue por unas multas que le había puesto y ha añadido que no se ha probado que participase en la agresión.

Tampoco se ha probado, a su juicio, que la joven acusada dijera a los agentes: "Esto es lo que vais a tener cada vez que bajéis del cuartel".

De haberlo hecho, fue para Izko una "frase de mal gusto que no se debió decir", pero no un delito de amenazas terroristas "real, serio y persistente" que merezca 12 años y medio de cárcel.

LA GUARDIA CIVIL, "JUEZ Y PARTE" Por su parte, el abogado del principal acusado, Ohian Arnanz --para quien se piden 62 años y medio de prisión--, Jaime Montero, ha acusado de "falta de imparcialidad" a la Guardia Civil en este caso por ser "juez y parte" del procedimiento al investigar los hechos y el hecho de que dos de sus miembros sean las víctimas.

Así, ha dicho que fue después de reunirse con el entonces director de la Benemérita, Arsenio Fernández de Mesa, cuando el teniente pasó a denunciar los hechos ante su propio cuerpo policial y que sólo 24 horas después de lo ocurrido se empezó a vincular con el movimiento Ospa Eguna.

Además, ha criticado el proceso de identificación de los sospechosos, ya que su defendido fue descrito con el pelo rubio, cuando él, según han declarado algunos testigos durante el juicio, no lo tenía así ni entonces ni ahora. También la novia del teniente, María José N.C., habló de un joven con ojos azules.

Montero ve "factible" el "error" en la identificación, que se pudo deber a la "oscuridad del bar", pero también al hecho de que Ohian Arnanz estuvo en el Koxka aquella noche, pero "no participó en la agresión". Además, el letrado ha dicho que "no consta en ninguna parte" que su defendido pertenezca al movimiento Ospa.

El abogado de Julen Goicoechea, Manuel Ollé, también ha denunciado el proceso de identificación de su defendido, al que situaron en las ruedas de reconocimiento con otras cuatro personas de origen latinoamericano. También ha remarcado que las víctimas le han situado en el Koxka, pero no recuerdan si agredió o qué ropa llevaba y tampoco salió del local.

Y al igual que sus predecesores, ha cuestionado la investigación del Instituto Armado, sobre todo en lo que respecta al informe pericial sobre la vinculación entre ETA y el movimiento Alde Hemendik. "Son ellos mismos quienes han fabricado esa prueba de inteligencia. Tenemos la impresión que se ha hecho la casa por el tejado para hacer el traje correspondiente", ha resaltado.