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Al menos, toda una final

 los blanquiazules están obligados a sumar los tres puntos para mantener vivas y reafirmar sus tardías aspiraciones para acabar séptimos y regresar a europa

Mikel Recalde - Viernes, 4 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:04h

Mikel Oyarzabal.

Mikel Oyarzabal.

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Mikel Oyarzabal.Mikel Oyarzabal y David Zurutuza celebran el gol del primero ante el Athletic.

donostia- La Real se juega sus últimas opciones europeas en su particular final de la temporada. El equipo de Imanol tiene la obligación de derrotar a un rival de Champions en un escenario de gran altura como es el Sánchez Pizjuán. La empresa es complicada y exigente, pero nadie dijo que fuese fácil lograr un pasaporte para las competiciones europeas, como bien que quedó demostrado el curso anterior. También es justo reconocer que en esta edición, los méritos hasta ahora tampoco han parecido suficientes así que se necesita por fin una heroicidad.

La estadística no está del lado de los realistas, ya que en casa se han convertido en un anfitrión más que fiable, con seis victorias en sus últimos siete encuentros, pero fuera solo ha vencido un duelo, ante un Las Palmas hundido y mediocre, en todo lo que llevamos de 2018.

Imanol nunca ha querido fijarse ninguna meta desde que asumió la dirección del primer equipo. Su planteamiento siempre ha sido ceñirse a la lógica doctrina puesta de moda por Simeone de “ir partido a partido”. Hasta que ha conseguido recuperar la ilusión y abrir una puerta a la esperanza que se pensaba cerrada por la deprimente trayectoria de los blanquiazules. Sus cuentas están claras, quedan tres encuentros y su calendario es probablemente el más complicado de los cinco candidatos a la deseada séptima plaza que permitiría afrontar durante el periodo estival tres fases previas.

El oriotarra no podrá contar esta vez con Aritz Elustondo. El canterano ha asumido mucho protagonismo en los últimos encuentros, pero no se puede olvidar que el que va a entrar en su lugar es Álvaro Odriozola, internacional absoluto y favorito para entrar en la lista definitiva para el Mundial de Rusia. El problema no ha sido contar con un lateral derecho con alma de extremo, si no el no haber sabido equilibrar el balance defensivo sin Yuri.

Por este mismo motivo, Kevin tiene pocas opciones de desplazar a un De la Bella que deberá sacrificarse. Se supone que Héctor Moreno, que no jugó el derbi, regresará al once. La baja por sanción de Pardo motivará que Illarramendi, Zurutuza y Canales se mantengan en la línea de tres, que, en los últimos encuentros, ha sustituido lo que parecía en los inicios de Imanol, sobre todo el día de su estreno en Eibar, un claro doble pivote. Y arriba lo normal sería pensar que se mantenga el tridente formado por Januzaj, Willian José y Oyarzabal. La sorpresa podría estar en que los extremos cambiarán de banda para equilibrar al equipo.

El Sevilla afrontará la recta final del campeonato con la obligación de lograr acabar séptimos si no quiere firmar un sonado e inesperado fracaso. Por este motivo se ha puesto en manos de un viejo conocido, Joaquín Caparrós que, al igual que hizo Imanol, seguro que comienza a levantar la casa por los cimientos de la defensa. Su afición es un seguro de vida, pero se encuentra al borde de un ataque de nervios por el éxito de su vecino, por lo que todo el tiempo que pase sin que los suyos se pongan por delante correrá a favor de los realistas.

El técnico de Utrera podría recuperar para el once al meta Rico, a Nolito y a Sandro en punta, el puesto en el que triunfó en Málaga.