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Viernes, 4 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:03h

Tamaña reunión de personajes y tramas hace que dos horas y media de proyección no sean suficientes. Los propios títulos de crédito anuncian el siguiente capítulo.

Tamaña reunión de personajes y tramas hace que dos horas y media de proyección no sean suficientes. Los propios títulos de crédito anuncian el siguiente capítulo.

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Tamaña reunión de personajes y tramas hace que dos horas y media de proyección no sean suficientes. Los propios títulos de crédito anuncian el siguiente capítulo.

Vengadores: Infinity War empieza en el infierno para recorrer todas las estancias del horror y la muerte. Lo que viene a continuación son más de 150 minutos de acción y reacción. Trifulcas interminables salpicadas con microdiálogos al alcance de los iniciados. ¿Es posible disfrutar plenamente -hay poco que entender- un filme como éste sin tener conocimiento de los 18 antecedentes que le preceden? Supongo que no. Al menos no en toda su plenitud. Desde quien ha visto los capítulos precedentes, creo que los hermanos Russo dirigen esta historia como si todo el público estuviera aleccionado. Es cine para feligreses. Probablemente tengan razón y la inmensa mayoría de quienes vean este filme ya se han iniciado en sus pormenores. De hecho, las suspicacias por los odiados spoilers aquí alcanza nivel de enfermedad. Pero aquí no hay término medio, o se ve casi todo o nada será visto. Aquí se impone lo obvio. La calidad e interés de todos los títulos que han ido preparando el paisaje dantesco de esta película proclamada como el estreno más taquillero de la historia del cine es dispar. Las ha habido buenas, muy buenas, regulares e incluso fallidas. Infinity War es la entrega más ambiciosa, todas las películas precedentes iban apuntando en esta dirección, pero tanto poderío, tanta reunión de protagonistas convierte esta cita en un lugar estrecho, incómodo. Hay tanto gigantismo, tantos relatos fundantes y tantos cabos por atar, que solo desde la devoción es posible creer que esto tiene algún fundamento intelectual. En todo caso, a falta de ideas originales, hay humor y se ríe de sí misma. A nadie se le escapa que los hilos que mueven el negocio han cultivado una suerte de religión, un neotexto sagrado del siglo XXI que hunde sus raíces en el siglo XX. Raíces que saben del disparate criminal que emergió tras el horror del holocausto nazi, raices estremecidas con los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki. No es fortuito que los guionistas de Vengadores imaginen un armageddon, aunque sea al 50%. De hecho, esas resonancias de textos primigenios -de la Biblia a las leyendas, fábulas y mitos de diferente índole- reverberan con insolencia y juegan a refundar las claves con las que entender la realidad. Incluso se diría que aspiran a hurgar en su sentido. Los hermanos Russo han levantado -la mitad de momento- la madre de todas las catedrales del cine de superhéroes. Estamos en la hora punta del holocausto épico. Es la quintaesencia de dos ADN cruzados: Marvel y Disney. Habría que preguntarse si son ellas los principales responsables de la prolongación de la adolescencia o, por el contrario, su existencia (de)muestra la sublimación de ese hecho. Se nos ha dicho que la adolescencia empieza con apenas 10 u 11 años y que pasados los 30 y los 40, muchos siguen aferrados a ese refugio de acné eterno. En todo caso, lo que empezó como pura evasión, entretenimiento pop, baja cultura para bolsillos en apuros, ahora domina el gran espectáculo del cine. En el tiempo de Peter Pan, enternece la solución final que Thanos -el “enemigo”, la “cosa”, el “otro”- planea para el futuro del universo. Y asombra este megaespectáculo que mezcla metafísica con entretenimiento. Irritará a gentes como Iñárritu pero, en tiempos de prisas para ir a ningún lado, sorprende que la gente permanezca en la sala hasta que no se desvanece el último crédito. Hasta que no emerge ese eslabón perdido que nos ancla con la siguiente entrega, esa que, en este caso, preludia la llamada a la película sobre la Capitana Marvel para luego reanudar esta batalla que, si no es infinita, va camino de serlo.

VENGADORES: INFINITY WAR

Dirección: Anthony y Joe Russo. Intérpretes: Robert Downey Jr., Chris Hemsworth, Benedict Cumberbatch, Chris Evans, Mark Ruffalo, Scarlett Johansson, Chris Pratt, Tom Holland y Josh. Brolin. País: EEUU 2018. Duración: 156 minutos