A la contra

El paisito

Por Jorge Nagore - Viernes, 4 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Hace unos días se supo que el director general de cultura, Fernando Pérez, se iba porque le habían hecho una oferta de trabajo que él consideraba imagino que irrechazable, en Bilbao, y que chocaba directamente con que le quedase más de 1 año en el cargo. Presentó su dimisión, se la aceptaron, han nombrado a una nueva persona, una mujer, llegada desde el propio Departamento de Cultura y que ha trabajado estos 3 años con consejera y director general y a otra cosa. No le veo más problema, en la medida en que un departamento es un sitio bastante grande en el que las políticas se fijan entre varias personas y una sola no es decisiva en absoluto, siendo sí importante sus ideas y el rumbo tomado pero jamás decisiva si además ese rumbo es consensuado y compartido por los altos cargos del departamento. Esto -que alguien tenga una vida propia- en UPN ha sentado muy mal y el otro día en comisión parlamentaria Cristina Altuna le afeó al ya exdirector que “se va cuando a él le viene bien”, como si entrar en un gobierno fuese una especie de esclavitud con grilletes. Tal vez tiene la idea de que en UPN cuando pillaban cacho no se iba nadie ni con aguarrás, pero cuando se ficha a profesionales de algo para puestos técnicos -no a políticos metidos a técnicos- pueden pasar estas cosas y ni ella -ni nadie- es nadie para decirle a otra persona que se vaya o se quede -si llevara medio año pues aún tiene un pase esa crítica, pero, tras casi 3, no- . Lo más estúpido, no obstante, es eso que le dijo a la consejera Herrera de que en el nombramiento de Pérez en 2015 no apostara por “el talento” de Navarra, esa especie de apartheid geográfico que les entra a los ultra navarros pero solo si los fichados de fuera de nuestras sacrosantas y bendecidas por el talento, la honestidad y el compromiso mugas son de la Comunidad Autónoma Vasca. Son unos supremacistas de libro.