Mesa de Redacción

Prensa libre y división de poderes

Por Joseba Santamaria - Viernes, 4 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

la Libertad de Prensa es una de las garantías básicas para una sociedad libre. En gran parte del mundo ni siquiera está reconocida. Es también clave para desvelar los desmanes del poder y para asentar la necesaria división de poderes. Más aún en un momento histórico en el que se ha abierto una nueva batalla política entre esos poderes políticos, económicos, financieros y los medios de comunicación por los derechos democráticos de información, opinión y expresión. Y es fácil de percibir un asalto organizado al control de los medios, redes y enlazadores poniendo en riesgo el derecho de información de los ciudadanos. Cada vez la información es más unidireccional, porque los lobbies de propaganda de partidos, gobiernos y empresas intentan asegurar una única versión informativa, la de la historia oficial. De hecho, España ha sido señalada desde las instituciones europeas como el Estado en que más se ha devaluado la libertad de información y de opinión. Igualmente, se ha advertido sobre la acumulación de la propiedad de los grandes medios de comunicación en unas pocas manos. Las noticias falsas y las campañas de manipulación informativa campan a sus anchas en los medios tradicionales, en los nuevos soportes digitales y en las redes sociales en un momento en el que la mentira se ha instalado en la política española como principal argumento de la confrontación partidista. Basta ver las informaciones sobre el caso de Alsasua o sobre Catalunya, la burda actitud sobre la agresión sexual grupal de La Manada o las intoxicaciones sobre la realidad actual de Navarra en los medios de Madrid. Son sólo unos ejemplos. También las nuevas leyes penales han abierto puertas para recortar y perseguir la libertad de expresión en el Estado. La prensa libre nunca ha tenido un presente fácil y son periodistas cuyo trabajo representa un desafío contra esos intereses políticos, económicos, financieros, empresariales, militares, religiosos o delictivos los que son víctimas de intimidaciones, cierres, violencias, exilio, cárcel o asesinatos. Publicar aquella verdad que no quieren que sea publicada sigue siendo complicado y peligroso, pero es fundamental en una democracia.