10º aniversario del parque de la Memoria

Por José Ramón Martínez Benito - Viernes, 4 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Este sábado 5 de mayo no es un día cualquiera, es un día para recordar y celebrar, para echar la vista atrás y ver qué teníamos hace 10 años y comprobar que tenemos ahora.

Uno se acuerda de por allá, por aquel 2001, cuando Joxe Ulibarrena ofrece colocar una escultura en un paraje de Sartaguda, cómo ese ofrecimiento es recogido por la Asociación Pueblo de las Viudas y se trabaja para llevar a cabo tal objetivo, se consigue que el Ayuntamiento de Sartaguda, en aquella época gobernado por el Partido Socialista cediese el terreno, a la vez Affna36 trabaja para que a todas esas personas que se encuentran inscritas en el muro se les haga un reconocimiento en el Parlamento de Navarra.

Somos testigos de ver cómo nace de nuevo el movimiento para recuperar a los asesinados en cunetas, montes o tapias de cementerio, y que esa escultura iba a ser el símbolo de todas esas personas.

Recordar que, tal vez gracias a que el Gobierno de UPN se gastara el dinero en otra escultura, consiguen que además de no ceder en nuestro empeño ampliemos las miras y decidamos hacer algo mayor que perdure en el tiempo y que sea un lugar de encuentro y de recuerdo, decidimos que había que hacer un parque de la Memoria.

Tocaba trabajar, y mucho, para conseguirlo, convencer a escultores y escritores para que decidieran tener un trozo de ellos en este parque, unos dijeron que no y otros deciden apoyar el proyecto y se suman José Ramón Anda y Néstor Basterretxea con una escultura cada uno de ellos, Jokin Muñoz, Castillo Suárez, Pablo Antoñana, Bernardo Atxaga, ceden sus textos y, cómo no, uno de Jimeno Jurío, habría que añadir a otras gentes que mediante direcciones de obra o diseño del arbolado, el trabajo de quienes recopilaron y ordenaron los nombres o la cesión gratuita de las plantas de seto, que también se suman a esta iniciativa.

Pueblo a pueblo, presentando el proyecto del parque, charlas que intentaban una ayuda económica para llevar a buen puerto nuestro objetivo, cuatro esgarramantas que no tenían ni idea de hacer conferencias pero que tenían muy claro cuál era el objetivo a conseguir, y bien que lo conseguimos, más de 90 ayuntamientos se apuntaron al carro, Gobierno de Navarra y Gobierno de España, asociaciones y gente particular tuvieron también su aportación, no solo eso, logramos hacer que el movimiento que había surgido fuera haciéndose cada vez mayor, que en pueblos que no se había hablado de lo que pasó se comenzara a hablar, les hicimos sentir que nuestro parque de la Memoria iba a ser, y es, también el suyo.

Y llegamos a mayo de 2008, llegó el momento de la inauguración del parque de la Memoria, cómo llovía, pero ni eso consiguió que miles de personas acudieran a una cita ineludible para ninguna persona que tuviera algún familiar en ese muro, un día para no olvidar para ninguna de las personas que acudieron tanto al acto como a la celebración, en las piscinas, un trabajo encomiable y de agradecer a quienes lo hicieron posible, y, cómo no, a todos los artistas que intervinieron desinteresadamente.

Ese día no éramos conscientes de lo que teníamos entre manos y en qué se iba a convertir lo que habíamos logrado, a pesar de trabas, de penurias económicas, de trabajo desinteresado, de culminar el mayor monumento a las víctimas del fascismo del sur de Europa y primero en España.

Sábados, domingos, días de labor, no se puede contabilizar las personas que han visitado el parque desde su inauguración: navarros, vascos, riojanos, de cualquier otra comunidad autónoma, españoles y extranjeros, colectivos, asociaciones, sindicatos, de todo tipo han pasado por aquí, visitas guiadas a grupos de estudiantes, de escolares, de jubilados, de sociedades y de todo lo que ha hecho falta, les hemos contado, seguimos y seguiremos contando esa historia silenciada, esa barbarie que se cometió y se quiso ocultar.

Homenajes a las personas asesinadas, al trabajo de hijos e hijas, a cantautores que con sus letras han esparcido este movimiento de Memoria Histórica, a quien más ha trabajado en el día a día, a Julio Sesma, y, cómo no, homenaje a todas las que más sufrieron, a las mujeres, a las que se les quiso además homenajear con una escultura de Rodrigo Romero que simboliza a la perfección ese homenaje a las mujeres.

Tampoco olvidar que tenemos un recuerdo de otro lugar que sufrió la barbarie de la Guerra Civil, un retoño del árbol de Gernika, que a buen seguro perdurará en el tiempo y se encontrará bien cuidado, como lo está también el parque gracias al trabajo de los empleados municipales del Ayuntamiento de Sartaguda encargados del mantenimiento.

Ese miedo a qué iba a pasar una vez concluido el día de la inauguración, de que esto se pudiera abandonar, de llenarse de zarzas y se quedara olvidado para la sociedad, no solo hemos conseguido que haya sido lo contrario, sino que tal vez ni siquiera habíamos podido imaginar en lo que se ha convertido en la actualidad, el trabajo de la generación de los hijos, de la de los nietos, está aquí recogido para que las siguientes generaciones puedan seguir disfrutando de este espacio, y sobre todo para que todo aquel olvido y silencio no tengan nunca cabida entre las futuras generaciones, creemos que todas esas personas que están ahí en el muro estarían orgullosas de lo conseguido, ni siquiera ellas podrían pensar que, aunque les quitaron la vida, gracias entre otras cosas a este parque seguirán vivas por mucho tiempo.