Pasión sobre dos ruedas

La razón y la pasión tienen su espacio en las nuevas motos de Suzuki, tanto en el práctico y dinámico scooter Burgman 400 como en la ‘naked’ deportiva GSX-S750, dos formas de aunar eficacia y diversión sobre dos ruedas.

Un reportaje de Tomás Pastor - Sábado, 5 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:03h

El logrado scooter Burgman 400 y la emocionante GSX-S750 representan dos ejemplos perfectos de la pasión sobre ruedas que caracteriza a las Suzuki. Fotos: T.P.

El logrado scooter Burgman 400 y la emocionante GSX-S750 representan dos ejemplos perfectos de la pasión sobre ruedas que caracteriza a las Suzuki. Fotos: T.P.

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El logrado scooter Burgman 400 y la emocionante GSX-S750 representan dos ejemplos perfectos de la pasión sobre ruedas que caracteriza a las Suzuki. Fotos: T.P.

Después de un invierno que parecía interminable y con un comienzo de primavera igualmente desesperante por las incesantes precipitaciones, a mediados de abril el cielo nos dio una pequeña tregua y los amantes de las dos ruedas con motor pudimos desempolvar nuestras motos de carretera y poner a secar nuestros sumergidos scooter. Así las cosas, fueron unos días en los que este redactor pudo disfrutar del buen tiempo y de una de sus actividades profesionales más placenteras en la vida: probar nuevas motos. Como decía el mítico campeón del mundo de 500 cc Kevin Schwantz: “Pilotar una moto es de las cosas más divertidas que se pueden hacer con los pantalones puestos”.

Un servidor se enfundó los suyos y se aprestó a probar, en esta ocasión por gentileza del concesionario Suzuki en Pamplona (MotoSport), dos de las recientes incorporaciones a la oferta de la gama del fabricante nipón. Las elegidas fueron el scooter Burgman 400 (6.999 euros, en oferta) y la naked deportiva GSX-S750 (8.599 euros), de un planten de vehículos que también incluía las trail V-Strom 650 (de 8.599 a 8.999 euros) y V-Strom 1000 (de 12.699 a 13.299 euros), además de la potente sport-turismo GSX-S1000F de 150 CV y 215 kilogramos de peso (12.999 euros, que en versión sin carenado se queda en 12.699 euros). A estos precios deben sumarse los costes de matriculación.

La Burgman 400 se renovó la pasada temporada apostando por una carrocería de diseño más estilizado, moderno, deportivo y elegante. Con menos capacidad bajo el asiento, aunque metimos fácilmente un integral y un casco abierto, un eficiente, ahorrador y cumplidor motor de 31 CV con el que supera los 140 km/h reales, y un contenido consumo, por debajo de los cuatro litros si somos respetuosos con las normas de tráfico, el mítico Burgman 400 convence plenamente. Confortable, espacioso, con un asiento con el que se llega fácilmente al suelo aunque se sea de talla pequeña, un peso razonable (215 kilogramos), una correcta protección aerodinámica y una respuesta brillante en carreteras de curvas, lograda en autopista y muy ágil y manejable en ciudad, este 400 se consolida como la opción ideal para quienes se manejen a diario en la urbe y aspiren a salir de ella en trayectos de más recorrido, incluso acompañados. Especialmente agradecida es la comodidad y capacidad de absorción de su suspensión trasera con monoamortiguador y sistema progresivo, la excelente terminación general, el elegante cuadro de instrumentos y la consabida finura de funcionamiento del scooter de Suzuki.

Pasando a la rueda grande, la GSX-S750 es de esas motos a las que te acercas sin una especial motivación -todo el mundo piensa que es una naked sport más-, pero de la que te acabas enamorando porque lo hace todo de maravilla y terminas por pensar que por ese precio es un auténtico chollo de moto, que de dan mucho más de lo que pagas a cambio.

Estéticamente me parece bonita, pero tampoco me la compraría por eso. No obstante, cuando la coges en el concesionario, arrancas y sales a recorrer la calle de tu ciudad, comienzas a percatarte de que Suzuki ha hecho un trabajo fabuloso. Cuando la probé hace unos años, elogié su respuesta en ciudad. Ahora me parece todavía mejor: suave, precisa, suficientemente cómoda, tremendamente fácil de conducir, con un motor progresivo y siempre lleno a cualquier régimen -a 50 km/h se mueve en sexta marcha, la más alta, a 2.000 rpm y responde a la menor insinuación del acelerador con total solvencia- y está provista de una caja de cambios simplemente perfecta en manejo y desarrollos.

Luego, ya en carretera, comprendes que lo de la urbe era solo un aperitivo y que la verdadera fiesta acaba de comenzar. Potente (unos 114 CV), veloz (230 km/h reales), con excelente aceleración, muy buenos frenos y suspensiones -los únicos aspectos que eran mejorables de la anterior versión-, manejable, extremadamente ágil, noble de respuesta, previsible, estable y divertida al máximo, y con un control de tracción que trabaja ejemplarmente, esta es una moto que te acaba robando el corazón. Solo su nula protección aerodinámica -yo le pondría sin la menor duda una buena pantalla- y la incomodidad para el pasajero, amén de un depósito pequeño si se quiere viajar, parecen mejorables. Suzuki debería tomar esta excelente base y construir una Bandit en plan sport-turismo. Un servidor comenzaría a ahorrar desde ahora mismo.

SUZUKI BURGMAN 400 Y GSX-S750