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Por aclararnos un poco

por F. Pérez-nievas - Sábado, 5 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

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nO seré yo quien juzgue la sentencia sobre la, a mi juicio, violación de Sanfermines. Bastante tengo con asumir mi parte de culpa como miembro de una sociedad patriarcal que no educa igual ni ofrece las mismas posibilidades a hombres que a mujeres. Para eso las mujeres están realizando un movimiento envidiable que, al igual que sucedió con el 15M, seguro que traerá consecuencias y cambios en la sociedad. No tengáis ninguna duda, hombres y mujeres, porque su espíritu de resistencia, de sufrimiento y tenacidad les llevará a no cejar en su empeño que, no me cabe la menor duda, traerá una sociedad más justa y equitativa. Ni siquiera estoy seguro de que sea necesario cambiar la ley porque los términos en los que se apoya la sentencia sirven igual para denominarlo “violación” y no quedarse en “abuso” es pues, a mi juicio, cuestión de perspectiva. Decía que no voy a juzgar yo las palabras sonrojantes de la sentencia, porque para eso hay 1.800 psicólogos y psiquiatras mucho más cualificados y la propia ONU. Este último organismo el pasado miércoles señaló que “sentencias como la dictada en España subestiman la gravedad del delito y suponen un incumplimiento de las obligaciones claras que existen para que se respeten los derechos de las mujeres”. Más esclarecedores han sido psicólogos y psiquiatras que no dudan en mostrar su “profundo y enérgico rechazo a dicha sentencia”. No dudan en asegurar que “ante una situación de amenaza de muerte, lesión grave o violencia sexual, es común una respuesta de inmovilización cuando no es posible huir ni escapar. Se da el resultado de una respuesta de inmovilización, con latidos más lentos del corazón y reducción de la sensibilidad al dolor. Esta es una forma rápida de reacción de nuestro sistema nervioso para tratar de sobrevivir y minimizar el impacto del suceso amenazante cuando no es posible huir. Por tanto no tiene sentido plantear la cuestión del consentimiento o la resistencia, ya que esta capacidad estará anulada dada la magnitud de la amenaza”. En su opinión “el patriarcado, como sistema cultural y de valores, constituye un marco interpretativo en el que debemos inscribir la propia agresión, las leyes que rigen nuestra justicia y la actuación de los profesionales que la aplican. No se puede cuestionar situaciones de violencia probada ya que conforma un caldo de cultivo para la violencia”.

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