Un luchador que no conoce límites

Shaquem Griffin, que sufrió con 4 años la amputación de su mano izquierda, ha sido seleccionado en el ‘draft’ de la NFL

Un reportaje de Jon Larrauri - Lunes, 7 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Shaquem Griffin, en un duelo de la presente temporada con Central Florida. Fotos: D.N.

Shaquem Griffin, en un duelo de la presente temporada con Central Florida. Fotos: D.N.

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Shaquem Griffin, en un duelo de la presente temporada con Central Florida. Fotos: D.N.Griffin, en la noche del ‘draft’.

Cuando no era más que un niño de cuatro años, Shaquem Griffin (20-7-1995, Florida) entró una medianoche a la cocina de su casa, cogió un cuchillo de carnicero y solo la intervención de su madre evitó que se autoamputara los dedos de su mano izquierda. “¡Córtamelos, por favor!”, sollozaba desconsolado el pequeño. Al día siguiente, sus padres llamaron al hospital para programar la operación por la cual le amputarían su mano.

Han pasado 18 años desde aquella noche, Griffin ha roto todo tipo de barreras y prejuicios y el pasado 28 de abril dio un paso más al ser elegido en el draft (quinta ronda, número 141) de la NFL, la liga estadounidense de fútbol americano, cerrando una singladura de constante superación. Además, fue reclutado por los Seattle Seahawks, la franquicia en la que milita desde el pasado curso su gemelo, Shaquill. Los hermanos Griffin siempre han sido uña u carne. De hecho, la existencia de Shaquill es la razón por la cual Shaquem tuvo que padecer aquellos terribles dolores infantiles. Durante el embarazo, los médicos comunicaron a su madre, Tangie, que las hebras de su saco amniótico se habían enredado alrededor de la muñeca de uno de sus pequeños (Síndrome de bridas amnióticas, afecta estadísticamente a uno de cada 1.200 bebés), lo que podía dar lugar a malformaciones. Al estar embarazada de gemelos, los doctores descartaron la posibilidad de una operación por los riesgos que entrañaba. Tras nacer, el tejido de la mano izquierda de Shaquem era excesivamente suave y sus dedos parecían diminutas bolsitas llenas de gelatina. “Me quemaba absolutamente todo lo que tocaba”, reconocía en 2013 en ESPN.com. La amputación era la única solución.

De niño, intentó autoamputarse los dedos de su maltrecha mano porque “me quemaba absolutamente todo lo que tocaba”

Ha sido seleccionado por los Seattle Seahawks, franquicia en la que milita desde el pasado curso su hermano gemelo Shaquill

Pero la falta de su mano izquierda no cercenó sus sueños deportivos. Siempre junto a su inseparable Shaquill, con ocho años se dio cuenta de que su vida no iba a ser un camino de rosas cuando en un partido de niños un entrenador se negó a dejarle participar porque “el fútbol americano es para gente con dos manos”. Aquello no hizo más que espolearle. En su año senior en high school, actuando ya en su actual posición de linebacker (miembro del equipo defensivo), fue elegido en el segundo mejor equipo de Florida, fue quinto en el ranking nacional de triple salto y ganó el título estatal de longitud. A la hora de saltar a la universidad, Shaquill tuvo ofertas de los mejores programas estadounidenses, incluido Miami, pero fue claro en todo momento: “O con mi hermano o nada”. Así, ambos acabaron en la más modesta Central Florida University. A Shaquem le costó abrirse hueco. En sus primeros años llegó a verse relegado al equipo de entrenamientos, pero en los dos últimos evolucionó de manera pasmosa, al tiempo que iba convirtiéndose en celebridad nacional por su condición de amputado. En su último curso universitario, los Knights acabaron invictos (13-0) y un futuro en la NFL se abrió ante él.

En primera instancia, Shaquem Griffin ni siquiera fue invitado al NFL Combine, las jornadas de entrenamientos en las que los aspirantes a profesionales muestran sus credenciales ante los entrenadores y ejecutivos. Finalmente, la liga reculó y el de Florida acabó dejando boquiabiertos a propios y extraños. “Me impresionaría si realiza cinco alzadas en la prueba de press de banca (con 102 kilos)”, dijo uno de losgeneral managers asistentes. Su objetivo era llegar a seis. Acabó realizando un total de 20 con la ayuda de una prótesis con la que, como él mismo reconocía, “hace cuatro años no era capaz de levantar ni 20 kilos”. Pero aún quedaba lo mejor. En la prueba de velocidad sobre 40 yardas (unos 36 metros) marcó un registro sideral de 4,38 segundos, la mejor que había firmado un linebacker desde que la NFL recoge estadísticas oficiales.

Pese a ser una deferencia que normalmente queda restringida a los jugadores candidatos a ser elegidos en primera ronda, Griffin fue invitado a asistir a la ceremonia del draft, que se llevó a cabo entre el 26 y el 28 de abril en el AT&T Stadium, el hogar de los Dallas Cowboys, y su selección en el puesto 141 le deja a un paso de romper una nueva barrera. Ahora le tocará ganarse un lugar en la plantilla final de los Seattle Seahawks y puede que tenga que adaptarse a una nueva posición sobre el terreno de juego. Trabajo, trabajo y más trabajo. Nada nuevo para alguien que ha tenido que llevar la contraria a la lógica durante toda su trayectoria deportiva para ver cumplido su sueño. Como él mismo suele repetir, “nadie me ha dicho nunca que no podía jugar, simplemente decían que no iba a ser capaz de hacerlo”.