Loreena McKennitt: “El progreso tecnológico y el ético deben ir de la mano”

La cantante canadiense publica ‘Lost Souls’, su primer disco de estudio desde 2010

Lunes, 7 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Loreena McKennitt.

Loreena McKennitt. (Foto: Ann Cutting)

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Loreena McKennitt.

madrid- Los tiempos de Loreena McKennitt no se sincronizan con la urgencia de la era de las redes sociales, como demuestra el hecho de que se haya tomado ocho años para presentar un nuevo disco que versa sobre lo que considera una deriva errónea del ser humano. “Desde la Revolución Industrial, el progreso tecnológico nos preocupa a costa del progreso ético, a pesar de que ambos deberían ir de la mano”, afirma la artista canadiense a propósito del sentido de Lost souls, su décimo álbum de estudio y el primero desde The Wind That Shakes the Barley (2010).

El nombre (Almas perdidas) en español nace de la recuperación de una serie de canciones que McKennitt (Morden, 1957) había dejado semiabandonadas a lo largo de estos años y, a partir de ahí, empezó a crear otros temas que encajaran en ese concepto. Entre ellas se encuentra la que da título al disco, Lost souls, la “más importante y contemporánea” para su autora e inspirada en el libro del antropólogo Ronald Wright Breve historia del progreso, en el que “estudia las civilizaciones como si fuesen la caja negra de un avión que se estrella” sucesivamente, explica McKennitt. “La conclusión de Wright es que el ser humano como especie tiene tendencia a bloquear su progreso de tanto en cuanto a lo largo del tiempo y que ahora podríamos estar en uno de esos momentos”, prosigue la canadiense, que vincula esta idea con aspectos como la energía nuclear y la degradación de la naturaleza o las crisis de los refugiados. Para ella, no obstante, estamos también en un momento clave para salir de ese atolladero: “Por primera vez somos capaces de mirar frente a frente a los responsables de esas empresas y obligarles a que rindan cuentas por todas aquellas acciones que ponen en riesgo la democracia”.

otro ritmoCuenta que en estos 8 años se ha dedicado, entre otras cosas, a recorrer el mundo con su directo, a realizar un viaje soñado a la India y también a centrarse en los suyos, lo que incluía pasar los dos últimos años de vida de su madre cuidando de ella. “Es necesario encontrar ese equilibrio con tu vida personal y fomentar el sentimiento de pertenencia a una comunidad”, asevera. El mundo circula a otra velocidad para la artista de música folk y new age. Por ejemplo, fue a principios de los años 90 cuando tuvo su primer contacto con España. “Recuerdo ir a Granada. Había algo en las calles: el olor, la música y el flamenco, la historia... Esa cultura realmente hizo mella en mí, pero no pude escribir sobre ello hasta más tarde”, relata. - Efe