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“Te dicen que tu hijo ha muerto y te quedas en estado de shock”

La donostiarra Sara Fernández de Barrena relata la dura experiencia de perder a su bebé en el momento de provocarle el parto: “solo encontré consuelo en la Red solidaria ‘el hueco de mi vientre”

Un reportaje de Jorge Napal. Fotografía Iker Azurmendi - Lunes, 7 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:03h

La donostiarra Sara Fernández de Barrena.

La donostiarra Sara Fernández de Barrena. (Iker Azurmendi)

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La donostiarra Sara Fernández de Barrena.

Discurría la semana 40, ya salida de cuentas, cuando Sara Fernández de Barrena vivió uno de los peores momentos de su vida. No había sido fácil quedarse embarazada pero menos aún encajar el duro golpe que le acababa de asestar el destino. Perdió al bebé cuando estaban a punto de provocarle el parto: “Dejó de moverse, fuimos a urgencias y nos dijeron que no había nada que hacer. Al parecer, se había ahogado con el cordón umbilical. Fue un palo. Llevábamos muchísimo tiempo esperando el embarazo y lo perdimos en el último momento. Fue una experiencia muy dura. En esos momentos sientes que la gente no te entiende. No han conocido al niño y te dicen que tienes que pasar página, que ya tendrás más. Te lo dicen con la mejor intención, pero te hacen sentir muy mal”.

Esta vecina de Donostia de 47 años, pese a la incomprensión que encontró por el camino, aprendió con el tiempo que había que vivir el duelo. “La muerte de un hijo es una experiencia muy dura y se necesita tiempo para superarla”. Pueden ser dos o tres años. Es muy común que la primera reacción de los padres y el entorno sea querer olvidar o tratar de vivir como si nada hubiera pasado. Pero eso no es posible: “Estuve buscando información porque necesitaba apoyo para poder sobrellevarlo y en España no encontré nada. Necesitaba hablar de ello, pero veía que la gente no se sentía cómoda. Probé con una psicóloga y una psiquiatra, pero la solución no pasaba por tomar pastillas. El dolor no te lo quita nadie, hay que vivirlo. Quería encontrar a gente que hubiera pasado por lo mismo, pero no había manera”.

Buscó en Estados Unidos consuelo vía online, hasta que finalmente encontró el apoyo que tanto necesitaba en la redEl hueco de mi vientre, una asociación solidaria en apoyo a familias que han sufrido una pérdida perinatal y a los profesionales que les atienden. “Casi todos sus integrantes han pasado por esta experiencia”, explica la donostiarra. “Cuando vives una situación así y te dicen que tu hijo ha muerto, te quedas en estado de shock. En esos momentos no sabes qué hacer. En la clínica me atendieron bien, pero en realidad no sabían cómo gestionar el duelo. Estaría bien que te aconsejaran ver al niño. Quise hacerlo, y finalmente me lo enseñaron en el pasillo durante un segundo. Estaba sedada y no recuerdo prácticamente nada. Fue después, una vez transcurrido el tiempo, cuando me di cuenta de que quería haberme despedido de él. Es importante que los profesionales sepan aconsejarte en ese sentido”, añade.

La red que le brindó esa inestimable ayuda está formada por personas que han vivido, de un modo u otro, la muerte o pérdida de hijos pequeños. La iniciativa solidaria, sin ánimo de lucro y que va creciendo, nació en 2013. “La gente lo que quiere es hablar y sentirse comprendida. Quieren saber qué pueden hacer para sentirse un poco mejor”, explica Pilar Gómez-Ulla. Esta psicóloga también ha vivido la misma experiencia. “Entregamos nuestro tiempo a esta red de solidaridad en la que compartimos que todos tenemos dolor, tanto las personas que hemos vivido en nuestras familias la muerte de un hijo como los profesionales que lo han pasado mal en su trabajo por este motivo. Compartimos, podemos aportar. Hemos sido consolados y queremos consolar”.

Gómez-Ulla gestó cinco hijos de los cuales solo el primero y el quinto están vivos. Los otros tres murieron en etapa perinatal. “Nuestro segundo hijo, Camilo, murió hace doce años, y nuestra tercera hija, María, hace diez. Después tuvimos otro pequeñito que no supimos si fue niño o niña al que llamamos bebé y que murió en el primer trimestre de gestación”. Camilo y María nacieron prematuros y vivieron siete días y 20 minutos respectivamente fuera del vientre materno. Ambos fallecieron en los brazos de sus padres.

Servir a la sociedad

La mujer ha sabido ver con el tiempo el lado positivo. “Su vida fue corta, pero todas las vidas lo son. Eso no quita que puedan traer momentos hermosos que aportar a la familia. Ojalá hubieran vivido mucho más, pero nuestra historia no deja de ser una historia de amor”. Gómez-Ulla es terapeuta familiar. Esta psicóloga sanitaria se dedica a la consulta y trabaja con familias que han sufrido una pérdida perinatal.

Como profesionales -matronas, enfermeras, psicólogas- dice que están dispuestas a trabajar gratuitamente para dignificar la profesión y servir a la sociedad, empezando por los que más lo necesitan. Como familias dolientes, asegura, también se dignifican ellas y la propia sociedad cuando sirven a otros.

“Poco a poco vas aprendiendo a vivir con ello. Nunca te vas a olvidar del hijo, siempre vas a tener el recuerdo, pero aunque parezca mentira va doliendo un poco menos. Después de esta experiencia te conviertes en una persona más solidaria y aprendes a ayudar a personas que han pasado por lo mismo. Aprendes a valorar lo que ese niño te dio y descubres que puedes ser más solidaria ayudando a los demás”, recalca Fernández de Barrena.

La red ha ido aumentando en número de personas, con una presencia cada vez mayor en las ciudades. Y en la medida que han ido creciendo, se han ido dando cuenta de las necesidades. En la actualidad trabajan en promover los cuidados paliativos perinatales. “Nos estamos encontrando que cuando se diagnostica una enfermedad que va a ser limitante de la vida, en general, solo se ofrece la interrupción del embarazo, cuando debería ofrecerse la posibilidad de acompañar a esos bebés con cuidados paliativos”, demanda Gómez-Ulla.

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