El euskera late fuerte en Iruña

La asociación Karrikiri lleva más de 20 años fomentando el uso de la lengua vasca en Pamplona y su comarca con iniciativas que congregan cada vez más adeptos para dar fe de que el idioma “vive un buen momento”.

Un reportaje de Virginia Urieta. Fotografía Iban Aguinaga - Lunes, 7 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Goretti Beunza, Belén Juanikorena, Amets Aranguren y Juan Luis Etxaburu Ondarru dan vida a esta entidad, que se fundó en 1997.

Goretti Beunza, Belén Juanikorena, Amets Aranguren y Juan Luis Etxaburu Ondarru dan vida a esta entidad, que se fundó en 1997. (Iban Aguinaga)

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Goretti Beunza, Belén Juanikorena, Amets Aranguren y Juan Luis Etxaburu Ondarru dan vida a esta entidad, que se fundó en 1997.Fachada del local de Karrikiri en el Casco Viejo.En su tienda del Casco Viejo cuentan con todo tipo de productos culturales.

Una lengua, tal y como resolvió el poeta y txalapartari Joxean Artze en uno de esos versos que se mantendrán siempre eternos, no se pierde porque los que lo saben no lo aprendan, sino porque los que lo saben no lo hablan: “Hizkuntza bat ez da galtzen ez dakitenek ikasten ez dutelako dakitenek hitz egiten ez dutelako baizik”. Y sobre esa premisa, la del también autor de la emblemática Txoria txori -a la que puso voz Mikel Laboa para hacer de ella también una canción perpetua-, han forjado sus pilares y principios muchos de los euskaldunes que no quieren ver morir su lengua materna. Esa que hoy, todavía y cada vez más, late fuerte en Iruña, como un tesoro que hay que conservar con mimo. Con cuidado, con celo y con mucha, mucha constancia. En ello lleva trabajando más de 20 años la asociación Karrikiri, que desde su local del Casco Viejo y extendiéndose cada vez a más ámbitos lucha por hacer que la ciudad viva y se comunique, cada día, en euskera.

Cuentan para ello con una bolsa de trabajo y otra de pisos -ponen en contacto a personas que están buscando una casa en la que vivir y a gente que quiere compartir la suya y convivir en euskera-, un censo de comercios euskaldunes y un servicio de traducción, entre otros, con el objetivo de conseguir “la compactación” de la comunidad vascoparlante por medio de la utilización de la lengua, para asegurar su supervivencia y darle vida, “considerando que en Pamplona viven miles de vascoparlantes y que esa cantidad va aumentando cada año”.

Según la última encuesta sociolingüística, la población que habla bien euskera (activos) o que conoce en algún grado esta lengua (pasivos) ha crecido en Navarra “de manera progresiva” en los últimos 25 años hasta sumar ya 124.000 personas: casi uno de cada cuatro navarros. “El euskera ha vivido momentos bastante peores, poco a poco vamos notando que la gente lo usa con total naturalidad, cada vez más se animan a aprender, tanto en el ámbito laboral como en casa, con los niños. El porcentaje de euskaldunes es alto aunque el uso del idioma, en la calle, sigue siendo bajo a pesar del crecimiento. Muchos saben euskera pero no se atreven a utilizarlo, les da vergüenza o simplemente no saben que el de enfrente también conoce la lengua. Vamos poco a poco pero hacia adelante: el euskera está muy vivo”, valora Goretti Beunza, secretaria de la asociación.

Asegura que las cosas han cambiado considerablemente en los últimos años y aunque valora el apoyo institucional también asume que las subvenciones no lo son todo. “Está claro que ayudan, pero el hecho de que la gente cada vez lo use más está en la concienciación. En que se han dado cuenta de que es un tesoricoque tenemos y que sirve para comunicarnos. Se puede vivir en Euskera, y ese es nuestro mayor reto: que se utilice en el día a día, como parte de nuestra vida. Es importante que se consuma, se lea y se vean películas en euskera”, señala.

Ellos cada vez llegan más lejos. “Cada año tenemos unas 250 personas inscritas en pisukideak (el servicio de alquiler de pisos) y más de 300 en lan poltsa.La gente cada vez nos conoce más y hemos crecido mucho, en la tienda trabajamos cuatro personas pero somos 140 socios, además de los grupos de trabajo y las personas que colaboran de manera voluntaria”, explica Beunza. Más de 2.000 personas reciben como suscriptores su boletín mensual Karrika en pdf, y unas 400 hacen lo propio en papel.

Agenda completa Entre las actividades que han preparado para este mes apuestan por el maiatzaldia 2018, una iniciativa cultural que estrechará lazos entre Pamplona y Baiona por tercer año consecutivo para traer a ambas ciudades, desde el 8 hasta el 24 de mayo, conciertos, dinámicas, presentaciones de libros, conferencias y charlas en un marco literario y cultural.

Otra de las apuestas fuertes este año -que se celebrará ya en noviembre- es el Euskaraldia, “un cambio de chip entre nosotros para perder la vergüenza, y si alguien está aprendiendo para que pueda hablar naturalmente. Estamos preparando varios talleres y grupos de trabajo, será una fiesta a nivel de todo Euskal Herria y aunque ya se ha hecho algo puntual en otros municipios, es la primera vez que se celebrará en todo el territorio”. ¿El reto? Hablar en euskera durante once días, eso sí, cada uno en su pertinente rol: el de escuchar abiertamente la lengua, aunque se responda en castellano (belarri prest) o el de comprometerse a hablar en euskera en todos los ámbitos con las personas que lo entienden, aunque ellas contesten en castellano (aho bizi).

Puede que no sea una utopía, que sólo haga falta implicación. “Claro que me imagino una Iruña viviendo en euskera, pero no al cien por cien, eso es muy difícil. Pero es un sueño que se va cumpliendo poco a poco: cada vez son más los que se atreven, se lanzan y quieren aprender. Hay que ser conscientes de que el euskera es una herramienta más de comunicación”.