Eneko Viana capitán del idoya

Eneko Viana (Idoya): “Habrá quien gane millones, pero el reconocimiento del pueblo no tiene precio”

Eneko Viana deja el fútbol a punto de cumplir los 37 habiendo dejado huella como futbolista y como persona a su paso por Tercera. Se llevó todo el cariño de la afición en un emotivo homenaje en el último partido en Oteiza

Martes, 8 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Eneko Viana, en el centro, agachado, rodeado de sus compañeros y amigos.

Eneko Viana, en el centro, agachado, rodeado de sus compañeros y amigos. (Carlos Arizaleta)

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Eneko Viana, en el centro, agachado, rodeado de sus compañeros y amigos.

pamplona- ¿Por qué se va ahora?

-Llevaba años diciendo que lo iba a dejar, pero no encontraba el momento. Ya tienes otras prioridades, pierdes un poco la ilusión y el cuerpo ya no aguanta. Me veía sin ese plus que antes daba al equipo. Acostumbrado a dar un nivel, perderlo es duro. Todo el mundo espera mucho de ti y te quedas insatisfecho. Soy muy exigente conmigo mismo. Sobre todo cuando coges galones. Por otra parte está el trabajo. No juegas a 100%. Para no jugar al 100%, me voy. Me ha dado pena por el descenso. Los descensos son peligrosos para clubes sin recursos económicos. Yo bajé hasta Primera Regional. Lo importante es competir en la categoría que estés y enganchar a la afición. También he visto que el equipo ganaba cuando yo he faltado y eso es bueno para mí, para decir hasta aquí, y para los compañeros.

¿Cuándo tomó la decisión?

-Es día a día. Ves que el fútbol va pasando a un segundo plano, que tienes más pereza para ir a entrenar.

¿Cómo fue el último partido en casa?

-Muy duro, pero a la vez el día más especial de mi vida en lo personal. Inolvidable. Yo he jugado porque me gusta, pero ver el cariño de amigos, familiares, aficionados, compañeros, excompañeros... Fue un día increíble. También me da pena. Pero fue tal el cúmulo de sensaciones y el reconocimiento a la trayectoria que me quedo contento. Me hicieron un pasillo con unas camisetas que habíamos hecho a Iosu y a Zabala. Después del partido hubo regalos, salieron los familiares, la novia, me mantearon y ya cuando terminaba vi un pasillo con aficionados desde el centro del campo hasta los vestuarios y ahí me derrumbé. Ver a la gente emocionada, toca más. La gente de Oteiza me ha dado todo. Si no es por esa afición, no aguantas hasta los 37 jugando. Habrá gente que gane millones, pero el reconocimiento de un pueblo me pareció enorme. Eso no tiene precio.

¿Con qué se queda?

-Lo mejor que me llevo del fútbol es, aparte de la gente que he conocido, haber podido alegrar en momentos determinados a personas que lo estaban pasando mal. Dedicar un gol o dar un abrazo cuando se ha muerto un familiar o a amigos que lo han pasado mal. No por meter el gol, sino porque si estaban dos horas disfrutando en el partido, dos horas que no estaban tristes.

¿Y ahora, qué?

-Ahora a disfrutar, porque tengo cosas pendientes: pádel, bici, monte, y calma y tranquilidad, para dedicar a un apersona especial que tengo desatendida. Tendré más tiempo, pero no me va a sobrar. Lo que más miedo me da es el día a día, porque haces amistad especial con los compañeros. El fútbol en sí no sé si lo echaré de menos. No tengo ninguna ilusión por entrenar. Igual echar una mano con mocetes, pero ya más mayores, no. He aprendido con todos los compañeros y con todos los entrenadores.

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