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Música

Siempre brillante, nunca chillón

Por Teobaldos - Martes, 8 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

concierto de la pamplonesa

Fecha: 6 de mayo de 2018. Director: Vicent Egea. Programa: monográfico sobre L. Bernstein: Divertimento, Candide, Slava (arr. De Clare Grindman) yDanzas SinfónicasdeWest Side Story (arr. Luis Sanajaime). Programación:ciclo de la Banda. Lugar:Teatro Gayarre de Pamplona. Público:buena entrada, casi tres cuartos (4 euros).

El maravilloso tratamiento que Leonard Berstein da a los instrumentos de viento hace que su traslado y arreglo para banda sea muy lucido, y eleva todavía más la ya reconocida calidad de nuestra Pamplonesa -francamente en estado de gracia, en este concierto-. En el programa monográfico dedicado al compositor norteamericano, hemos disfrutado, como pocas veces, de su fascinante y peculiar mundo sonoro: desde la alegría frenética de las danzas, con su endiablada polirritmia -a veces simultánea-, hasta el sobrecogedorblues, con ese punto de angustia del África negra;pasando por arrebatadores y cinematográficos lirismos, y finales apoteósicos de grosor wagneriano. Todo clarividentemente expuesto por la dirección de Egea, que siempre logró un sonido brillante, pero nunca chillón, en una música, a menudo, extravertida y que se presta al despilfarro de percusión y fanfarrias, y que, sin embargo, los maestros de la banda embridaron con buen gusto, y detalle;desde las impecables actuaciones solistas, encargadas a todas las familias, hasta la minuciosidad tímbrica del piccolo (flautín), las sordinas o los crótalos. Berstein, así interpretado, es un gozo para la banda y su fidelísima audiencia.

Comenzó la matineé con Divertimento, en arreglo de Grudman: versión rotunda desde la decidida primera entrada, con una exhibición tanto de la diversidad de ritmos -vals, mazurca, samba, blues…- como de las intervenciones solistas que van saltado de la flauta al saxo, del oboe al corno inglés -con mucho protagonismo de su bello sonido de melancolía y ensoñación- , del clarinete a las tres flautas, del tutti al contrapunto tan americano de los flautines. Es una obra muy entretenida, por su variedad, y, ciertamente, como su nombre indica, divertida. La famosa suite Candide -una de las más interpretadas del compositor- es pieza absolutamente dominada por la banda, de factura sin ningún problema;lucimiento más de conjunto, con solos de trompeta y corno inglés muy hermosos. Ciertamente, como dicen las notas al programa, la partitura Slava, está llena de sentido del humor, transmitido muy bien por el resbaladizo trombón de varas y susglissandi;y con un ambiente de paseo optimista, salpicado de timbres con sordina y toques de corno inglés. Cerró el concierto las danzas sinfónicas de West Side Story(arreglo de Luis Sanjaime). Un verdadero reto para los intérpretes, porque debe tener teatralidad, danza e intimidad. Y de todo eso hubo. Teatro en la plenitud de la percusión y finales conclusivos de la obra;ritmo muy bien asimilado -a menudo las familias de las bandas entienden mejor el swing-;e intimidad y recogimiento en los momentos líricos, muy bien empastados. Egea, siempre de movimiento austero, incidió en la claridad y cuadró los ritmos a la perfección. E hizo bien en levantar a los intérpretes, casi, de uno en uno, porque los compromisos solistas fueron muy bien resueltos.

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