Editorial de diario de noticias

Salvar vidas no es delito

Los tres bomberos sevillanos juzgados en Grecia por rescatar a personas refugiadas en el mar han sido absueltos, pero su caso es, tras dos años de pesadilla judicial, otro ejemplo de como la UE hoy penaliza la solidaridad y el humanismo

Martes, 8 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

se acabó la pesadilla para los tres bomberos sevillanos acusados en Grecia de traficar con inmigrantes. Un juzgado de la isla de Lesbos absolvió a Manuel Blanco, Enrique Rodríguez y Julio Latorre de todos su cargos tras una pesadilla de dos años, tres días encarcelados en un calabozo y una petición fiscal inicial de hasta 10 años de condena. Los tres, voluntarios de la ONG Proen-aid,fueron detenidos y han sido juzgados por una salida al mar en agosto de 2016 a la búsqueda de una embarcación a la deriva con personas refugiadas procedentes de Siria que trataban de alcanzar las costas griegas. No lograron su objetivo porque no localizaron a las personas inmigrantes y fueron detenidos por una patrulla de guardacostas de Grecia. La odisea ha terminado bien para los tres bomberos sevillanos -y otros dos voluntarios daneses miembros de la ONG Team Humanity-, pero como ellos mismos resaltaron una vez absueltos y libres “el verdadero problema es que cientos de personas siguen muriendo cada semana en el mar Mediterráneo”. No es un caso excepcional: el pasado mes de marzo las autoridades italianas secuestraron el barco de salvamento de refugiados de la ONG catalana Open Arms y acusaron a su capitán, la jefa de la misión y la coordinadora de la expedición de delitos graves que podían alcanzar los 14 años de cárcel. Finalmente, fueron puestos en libertad y el barco liberado. Y es una situación cada vez más cotidiana, la de la persecución policial y judicial de las ONG que se dedican a la ayuda y salvamento de personas refugiadas o inmigrantes que huyen de la guerra, la miseria o la persecución por parte de estados miembros de la Unión Europea. Es el mundo al revés: se criminaliza la solidaridad. Los barcos y las lanchas de salvamento de Proen-aid, Open Arms, Team Humanity y otras organizaciones humanitarias y de solidaridad han salvado miles de vida en el Mediterráneo, pero la respuesta de la UE es perseguirles bajo la acusación de trata ilegal de personas. Se trata de poner la solidaridad y el humanismo de los voluntarios en el foco judicial para ocultar su responsabilidad en el inmenso drama de miles de personas y familias abandonadas a su suerte en campos de refugiados infames, sometidos a las mafias de traficantes de personas o perseguidos por los grupos violentos de extrema derecha. Malos tiempos para el compromiso histórico con los derechos humanos y los valores democráticos cuando un discurso involucionista y reaccionario muy peligroso vuelve a recorrer Europa.

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