Mesa de Redacción

Pero existe

Por Joseba Santamaria - Martes, 8 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Toda la información que se refiere a lo que ocurre en Corea del Norte suscita un espacio de duda y de fiabilidad. Ahora, al parecer, Corea del Norte parece dispuesta a firmar la paz pendiente con Corea del Sur desde mediados del siglo pasado y a desmantelar sus estructuras nucleares. Y en ese contexto el presidente Trump se cree merecedor del Nobel de la Paz por lo que considera su aportación fundamental a la paz a través de la fuerza en la península de Corea. Si ya todas la imágenes televisivas que se emiten de Corea del Norte muestran escenas surrealistas con miles de personas aplaudiendo al mismo tiempo como autómatas al actual líder Kim Jong-un -como si fueran escenas de un montaje irreal de Hollywood-, la pretensión de Trump de llevarse a casa el Nobel se asemeja a un episodio cualquiera de una de esas series de política ficción que rellenan las nuevas plataformas digitales. Y tal como ha derivado el reparto de estos galardones en áreas como la Paz o la Literatura es hasta posible. Me cuesta creer que todo eso sea real, que en realidad Corea del Norte no sea un montaje, pero sé que no es así. Ese estado aislado, empobrecido e ineficaz existe aún y es una excepción que se mantiene sólo por ser una pieza en el juego de intereses de las grandes potencias, con China, Rusia y EEUU a la cabeza, en esa parte de Asia. Casi una pésima serie de televisión, película o novela de ficción e intriga, si no fuera porque el sufrimiento y la falta de libertades son reales allí para millones de personas. Y ahora como invitado estelar, la actuación penosa de Trump.