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trabajadora de una empresa de gestión de datos

Arrestada por robar 27.000 euros, parte en Navarra, al duplicar tarjetas de crédito

EFE - Martes, 8 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 12:30h

Imagen de una tarjeta bancaria.

Imagen de una tarjeta bancaria. (PIXABAY)

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Imagen de una tarjeta bancaria.

PAMPLONA. La Guardia Civil y la Policía Nacional han detenido a una trabajadora de unaempresa de gestión de datos como presunta autora de un varios delitos deestafa bancaria y falsedad documental al aprovechar, supuestamente, la información de la que disponía para duplicar tarjetas de crédito.

Como consecuencia de esta operación, denominada "Abadie", se han logrado esclarecer seis delitos de estafa (dos en Navarra, dos en Madrid, uno en Barcelona y otro en A Coruña), por un importe total de 27.000 euros, así como el delito de falsedad documental, según informan en un comunicado.

La investigación comenzó a raíz de la denuncia presentada en enero en el puesto de la Guardia Civil de Bera informando de la extracción de dinero en doce ocasiones mediante tarjeta bancaria por una cuantía total de 10.000 euros de la cuenta de la persona denunciante, sin su autorización.

La Policía Judicial de Guardia Civil de Navarra, se hizo cargo del caso y comprobó que el origen del problema estaba en una empresa de gestión de datos relacionada con una entidad bancaria.

Además se tuvo conocimiento de que existían más perjudicados en varias provincias españolas, a los que se les había realizado extracciones sin su consentimiento.

Así desde la Policía Judicial de la Policía Nacional de Arganzuela (Madrid) se comunicó que se estaba realizando una investigación paralela a la misma empresa de gestión de datos, por lo que se acordó unificar la investigación.

Según indican, la detenida, una mujer de 45 años, utilizaba la información que obraba en su poder para recabar, seleccionar o modificar datos bancarios y personales para duplicar tarjetas de crédito sin anular la que el cliente ya poseía, de esta forma la víctima no detectaba ninguna anomalía ya que podía seguir operando con su tarjeta con normalidad.

Para la comisión de este fraude, emitía las tarjetas a nombre de otros clientes, empleando para ello los datos personales obtenidos y utilizando las claves de usuario de otras compañeras de trabajo, que había obtenido sin su consentimiento, y aprovechando una brecha de seguridad en el sistema que conocía por su condición de empleada, para así evitar ser identificada, modificaba la dirección de envío de las tarjetas para recibirlas ella misma.

Una vez remitidas, volvía a modificar la dirección eliminando la suya para evitar su identificación.

Además, aumentaba el límite de disposición en cajeros para poder sacar la máxima cantidad en los cajeros, según la investigación que ha determinado que operaba en cajeros que carecían de cámaras para extraer la cuantía máxima disponible.