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Se buscan 50 hogares para acoger a menores que no pueden ser atendidos por su familia biológica

El Gobierno foral lanza la campaña ‘Con los brazos abiertos-Besoal zabalik’ para animar el acogimiento
El objetivo inmediato es cubrir las necesidades de 20 menores que viven en residencias

Lola Cabasés Hita - Martes, 8 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

La campaña para animar el acogimiento de menores ‘Con los brazos abiertos-Besoak zabalik’ exhibe un vídeo con momentos y sensaciones de tres familias acogedoras que han grabado los propios menores acogidos, iniciativa propuesta por el realizador Iñaki Al

La campaña para animar el acogimiento de menores ‘Con los brazos abiertos-Besoak zabalik’ exhibe un vídeo con momentos y sensaciones de tres familias acogedoras que han grabado los propios menores acogidos, iniciativa propuesta por el realizador Iñaki Alforja. Los niños y niñas relatan la imposibilidad de continuar con sus familias biológicas y cómo se encuentran ahora. Los “nuevos” progenitores, Elena y Marta (arriba), Josema y Susana (medio) y Gerardo y Eguzki (abajo) muestran su satisfacción al ver ampliados sus hogares porque, entre otras cosas, “hay mucho cariño que dar”. (Foto: cedidas (Campaña))

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La campaña para animar el acogimiento de menores ‘Con los brazos abiertos-Besoak zabalik’ exhibe un vídeo con momentos y sensaciones de tres familias acogedoras que han grabado los propios menores acogidos, iniciativa propuesta por el realizador Iñaki Algrabados por los acogidos

pamplona- Hacen falta al menos 50 familias que puedan acoger a menores en distintas situaciones de desprotección, especialmente para cubrir las necesidades de menores de 6 años a quienes la legislación califica de “muy prioritario” para su desarrollo el acogimiento familiar por encima del residencial. Este es el objetivo de la nueva campaña Con los brazos abiertos-Besoak zabalikpresentada ayer por el vicepresidente de Derechos Sociales, Miguel Laparra, quien puso de manifiesto la buena valoración que tiene este programa de protección a la infancia y adolescencia lanzada por el Gobierno de Navarra, medible en el hecho de que el 95% de los menores acogidos por familias, tanto ajenas como extensa (vinculada a su familia biológica), cuando llegan a la mayoría de edad (18 años), optan por continuar con estos sus nuevos progenitores y los hermanos y hermanas, en su caso.

La falta de datos y estadísticas dificulta disponer de datos reales pero la experiencia y el seguimiento que se realiza desde los ámbitos educativo, sanitario e incluso judicial ponen de manifiesto que “Navarra no es especialmente problemática en cuanto al maltrato infantil”, apuntó Laparra, pero ello no quita para que haya menores que no pueden ser atendidos por sus familias biológicas bien por estar padeciendo situación de maltrato o por la imposibilidad económica y de otra índole para permanecer en ella.

223 menores en acogimientoEl año 2017 finalizó con 223 menores acogidos, de los cuales 149 se encontraban en régimen de acogimiento con familia extensa (familiares de los niños como abuelos o tíos, principalmente) y 74 niños y niñas con familias ajenas. Un total de 38 menores iniciaron la búsqueda de una nueva familia de acogida, 14 de ellos no tenían familiares próximos que pudieran darles apoyo y necesitaron una familia ajena. El resto (24) pudieron recibir la acogida de otros familiares.

En ese mismo año, 98 niños y niñas se incorporaron a un acogimiento residencial. En unos casos, los equipos multidisciplinares aconsejaban esta modalidad como la más aconsejable, en otros se hubiera decido su acogimiento familiar de haber habido familias disponibles. “Hay que señalar que el acogimiento en una familia es muy prioritario en los intereses del niño o la niña, frente al residencial al ofrecer otros entornos afectivos y referenciales más sólidos”, señaló Miguel Laparra que presentó la campaña junto a la directora de la Agencia Navarra de Autonomía y Desarrollo de las Personas, Inés Francés, de quien dependen también la subdirección de Familia y Menores.

Según la información facilitada ayer, “la mayor dificultad para encontrar familias acogedoras se sitúa en menores con más de 7 años y en grupos de hermanos o menores con necesidades específicas”. La evolución del acogimiento en Navarra desde 1999 presenta una evolución estable, aunque con dos puntos de inflexión al alza producidos en 2004 y en 2010 y un ligero descenso en los dos últimos ejercicios.

recurso alternativoEl acogimiento familiar es una medida de protección para niños, niñas y adolescentes cuando su familia no puede atender sus necesidades, cualquiera que sea la causa. Es el menor o la menor quien tiene un derecho a criarse y educarse en una familia, un derecho derivado de su necesidad.

En la cobertura de ese derecho interviene el Gobierno de Navarra, que es quien busca a la nueva familia, ofrece apoyo a esta y al menor durante el acogimiento y organiza las visitas con la familia biológica, un eslabón que se mantiene unido siempre que sea posible, por interés del menor, indica el Ejecutivo foral.

La duración del acogimiento, precisó Laparra, depende del tiempo que la familia de origen necesite para solucionar los problemas que han ocasionado la separación de su hijo o hija. Además de los acogimientos ordinarios, es decir temporal (duración máxima de dos años) y permanente (no hay una previsión de retorno a la familia de origen), existen los acogimientos de urgencia (unos tres meses, mientras se realiza la valoración y se decide la medida más adecuada) y especializado (con menores que requieren alguna atención psicoeducativa más especializada y requiere una formación y preparación específica).

Cabe indicar que en la nueva modalidad de acogimiento especializado ya hay una familia que ha acogido a menores y que en este momento hay otra familia dispuesta a hacerlo. Se trata de parejas con formación adecuada (docentes, psicólogos, etc) para atender a menores con más problemas. Con la campaña “Con los brazos abiertos-Besoak zabalik”, la Agencia Navarra de Autonomía y Desarrollo de las Personas pretende también captar familias dispuestas a una atención parcial, como fines de semana o vacaciones, que ofrezcan al menor otros referentes.

En concreto, explicó ayer Laparra, se necesitarían unas 50 familias. En este momento hay 20 menores en centros residenciales que los técnicos del departamento consideran que estarían mejor viviendo en una familia de acogida.

En cuanto a qué tipos de familia son las adecuadas para prestar este servicio, explicó el consejero que depende del niño o niña y de la propia familia. Los núcleos de acogida tienen que reunir unas condiciones básicas como son la capacidad de dar afecto y apoyo a sus miembros, tener una estructura socialmente integrada y tener la madurez personal como para ayudar al menor a soportar la carga de unas experiencias anteriores duras. Deberán colaborar con los profesionales del sistema de protección y estar dispuestas a que el menor mantenga el contacto con su familia de origen.

ayudas económicas Las familias acogedoras reciben apoyos públicos como una compensación económica mensual por los gastos del acogimiento, compensaciones económicas extraordinarias para posibles gastos de intervenciones o tratamientos no cubiertos por los servicios públicos, apoyo y seguimiento de un equipo técnico multidisciplinar y formación.

En cuanto al apoyo económico, Laparra precisó que se abona 414€ mensuales por cada menor en el caso de familias ajenas, y otra cuantía a las familias extensas en función de sus ingresos. En el acogimiento de urgencia, se abona 20€ al día hasta un máximo de 600 € al mes y en el acogimiento especializado, se paga un bonus de 1.500 € mensuales, cuantía a la que se suman los 414 € por menor acogido.

en corto

Solidaridad, no por carencias. Se buscan familias, preferentemente residentes en Navarra, con suficiente madurez personal y estabilidad, condiciones físico-psíquicas que le permitan cuidar niños y niñas, capacidad para darles afecto, apoyo y estabilidad;bien estructurada, capacidad de integrar al menor en una red social más amplia, con tiempo disponible para la crianza y aptitud para la transmisión de normas sociales y valores que sirvan a su desarrollo. La motivación debe ser la solidaridad y no las carencias afectivas o económicas de los acogedores.

Cinco modalidades. Hay 5 modalidades de acogimiento: de Urgencia (dirigido a menores de 0 a 6 años y para no más de 6 meses de duración);temporal (no más de 2 años porque se prevé que el menor podrá reintegrarse en su familia biológica);permanente (no se prevé el retorno del menor a su familia de origen y se puede prolongar hasta la mayoría de edad);especializada (para menores con necesidades especiales que requieren una atención individualizada);y sin convivencia (dirigida a menores más mayores para fines de semana o vacaciones).