Silbidos

La venda antes que la herida

Por Manuel Osorio - Miércoles, 9 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Galería Noticia

Admitamos que la presión que el árbitro sufre durante un partido es consustancial al fútbol y está causada por los nervios y la tensión de jugadores, público, entrenadores y demás intervinientes. Aceptemos también que las críticas posteriores, muchas veces desmedidas, vienen motivadas por la frustración y también, por qué no, por los errores arbitrales. Pero, ¿y las presiones previas? ¿Qué causas les buscamos? ¿Cómo se justifican?

Iba a escribir que estas maniobras anteriores a los partidos son fruto de los nuevos tiempos, pero no, de repente me vienen a la memoria aquellos delegados de nuestros pueblos que, con su purico al morro y después de saludarte te soltaban, con cierta socarronería, una frase absolutamente críptica: “No te pido que nos des, pero tampoco nos quites”. El mensaje no tenía desperdicio y, desde luego, daba qué pensar al árbitro joven e inexperto. Evidentemente el buen hombre intentaba sacar alguna ventaja, no hay duda.

Actualmente asistimos en no importa qué categoría a manifestaciones de dirigentes y técnicos que desde el momento en que conocen la designación arbitral comienzan a publicar cábalas malévolas sobre su conveniencia y hasta las intenciones ocultas que la motivan. Suelen participar en esta fiesta árbitros retirados disfrazados de analistas que aportan datos sesudos, por ejemplo: “El club Tal con el árbitro Fulanito ha perdido siete partidos, le ha pitado cuatro penaltis y le ha expulsado a tres jugadores”, ¡Toma ya! Estadística de la buena, preparando la jugada y ¿para qué? Pues para lo mismo que mi entrañable delegado del purico, para conseguir alguna ventaja.

En mi opinión merecería la pena reflexionar sobre el aspecto ético de estas presiones porque la ventaja que pueda conseguir un club se la está quitando al adversario y prácticamente le obliga a entrar en ese juego si no quiere parecer un pardillo.

Sería función propia de los comités y las federaciones cortar radicalmente estos trapicheos tan poco deportivos no tanto por defender a los árbitros como por proteger al propio fútbol. No será así, estimado lector, todo seguirá igual, no te quepa duda.

Comité Navarro de Árbitros de Fútbol