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Patxi mangado Arquitecto y patrono de la Fundación Arquitectura y Sociedad

“Es muy importante que reivindiquemos la ciudad pública y el espacio común, frente a tantos intentos del mercado de ‘privatizar’ las urbes”


Texto Natalia Biurrun | Fotografía I. Aguinaga - Miércoles, 9 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 01:03h

Patxi Mangado, arquitecto y patrono de la Fundación Arquitectura y Sociedad.

Patxi Mangado, arquitecto y patrono de la Fundación Arquitectura y Sociedad. (I.AGUINAGA)

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Patxi Mangado, arquitecto y patrono de la Fundación Arquitectura y Sociedad.

Pamplona- Patxi Mangado se ha convertido en un referente internacional de la construcción sostenible. Sus proyectos representan la conjugación de urbanismo y medio ambiente, empleando energías renovables y potenciando la eficiencia energética.

¿Cuáles son los retos de futuro que debe afrontar la arquitectura?

-La arquitectura sigue y seguirá teniendo el mismo objetivo final que es que la gente viva mejor en espacios y ciudades. No obstante, los medios e instrumentos para enfrentarse a esa realidad pueden cambiar y si el hacer de la arquitectura no tiene en cuenta estos cambios instrumentales puede caer en el error de apartarse de los verdaderos objetivos. Sin duda, un objetivo es el de ser responsable con el contexto y el medio físico y humano que nos rodea, intentar lograr una adecuada relación entre medios y fines, hacer una arquitectura más ajustada y atractiva. Pero esto no es algo nuevo, forma parte de la esencia de la arquitectura y así se ha hecho cuando detrás de cada proyecto hay ejercicio y reflexiones y no puro ejercicio de apariencia formal o especulación.

¿Se puede hablar de una nueva etapa en la construcción donde se mima un poco más el medio ambiente?

-Sin duda. Pero vuelvo a repetir. Esta actitud no debería contemplarse como una novedad, algo que por desgracia ocurre y se repite en los discursos ofrecidos en los últimos años, sino como un activo, como una actitud intrínsecamente sustanciada y ligada a la buena arquitectura. Se trata de hacer mejor arquitectura. Si es así estaremos teniendo en cuenta, la responsabilidad con el medio.

¿Perciben ustedes, los expertos, que se tienen en cuenta nuevos criterios más sostenibles en promociones y proyectos?

-Sin duda ésta es una preocupación muy presente. No estoy tan seguro en el mundo de la promoción. No digo que no haya empresas que entiendan esta preocupación como algo fundamental, incluso en términos de rentabilidad económica o comercial algo que puedo entender. Pero todavía hay otros que lo hacen sencillamente porque se les obliga. Bueno, es un paso. La pregunta sería: ¿Existen muchos promotores que piensan en la calidad de la arquitectura misma como algo que implica per se preocupación medioambiental? o ¿piensan en que hay que poner una serie de “cacharritos” tecnológicos más o menos costosos como un peaje obligado por la normativa? En todo caso, es obvio que hay una gran preocupación en la sociedad en general.

¿Cree que la arquitectura “de uso” es compatible con el medio ambiente y la sostenibilidad?

-Repito, no solo es compatible, es esencialmente lo mismo. Cuando hablamos de una arquitectura se hace con conciencia del contexto físico, político, económico, productivo, cultural… en el que se sitúa.

¿Qué pasos se deben seguir para lograr una ciudad más sostenible?

-Es difícil explicarlo en tan poco espacio, pero hay algo bastante demostrado como es el hecho de que la concentración de usos, su mezcla y la alta densidad es más compatible con la preservación del medio ambiente que una ciudad extensiva, de usos segregados que obliga a grandes desplazamientos generalmente hoy realizados en coche privado. Al hablar de ciudad sostenible hemos de pensar también en factores humanos, en la calidad de espacios públicos, en la calidad de servicios, en que la ciudad contribuya a paliar gran parte de las desigualdades sociales, etc… No hemos de olvidar que el término sostenible implica no solo aspectos medioambientales sino también económicos, sociales y culturales o educativos.

¿Qué papel debería jugar la arquitectura en las decisiones gubernamentales?

-Creo que se están intentando aplicar medidas, aunque muy lentamente y con resultados inciertos. La cuestión es tan apremiante que los responsables políticos y sobre todo la sociedad misma, -los primeros van a caballo de los segundos-, deberían perder el miedo a ser muy tajantes y exigentes con estas cuestiones. Nos jugamos el futuro de nuestros hijos y al final las medidas no son tan complejas. Muchas son de sentido común. Por ejemplo, se debería obligar a aislamientos mucho más gruesos, a orientar bien los edificios, a ser más eficaces en cuestión de ventilaciones o cerramientos... Yo siempre he tenido la sospecha de que las mismas grandes empresas energéticas que han sido las que más han polucionado son ahora las que controlan todo esto vendiendo tecnologías ciertamente útiles, pero que en ocasiones no están muy claras en términos medioambientales. Ya digo, es necesaria una normativa pública clara y lógica, en el que se conozcan las consecuencias y los costes de manera objetiva y no solo fruto de influencias empresariales. Ser estrictos en la aplicación, que los tribunales sean exigentes con los que incumplen las normas medioambientales o producen desastres… pero también y, sobre todo, debería haber un clamor social por una arquitectura de lógica y sentido común pensando que buena arquitectura y arquitectura responsable con el medio es la misma cosa.

En los Encuentros de Arquitectura del Campus de Ultzama se ha utilizado este año el eslogan “Humanizar la Ciudad”. ¿Cree que se ha perdido el valor de las personas y se ha dado más protagonismo al ladrillo, coche, consumo...?

-Pues algo de esto ha ocurrido por cierto de manera clara e intensa. La ciudad nació como mecanismo de protección, de mejora respecto a los estándares propios de vivir en el campo de manera aislada. Implicaba por tanto, en su origen y esencia, un sentido de mejora en calidad de vida, servicios y sobre todo protección. (Otra cosa es que luego no haya resultado así). A lo largo de la historia este objetivo, más o menos, ha sido una realidad. Aún hoy la gente ve en la ciudad un sinónimo de mejora. Sin embargo la realidad, y no hablo tanto de la ciudad europea desarrollada, es que muchas ciudades especialmente en los países superpoblados y en vías de desarrollo se han convertido en trampas de inseguridad, de injusticia, de explotación, de falta de oportunidades. Es obvio que estamos hablando de cuestiones muy complejas, de difícil solución, pero como arquitectos, en nuestra pequeña escala de intervención y con los instrumentos que se ponen en nuestras manos -mucho más pequeños de lo que se supone-, podemos contribuir a paliar, siquiera en términos individuales, muy localizados, esta triste realidad. En este sentido, es muy importante que reivindiquemos la ciudad pública, el valor de lo público, del espacio común, frente a tantos intentos del mercado de “privatizar” la ciudad. Algo profundamente injusto y contrario a la esencia de la misma.

¿Considera positivo el creciente interés en la sociedad actual sobre la eficiencia energética en la vivienda con la construcción de ECCN o passivhaus?

-Sin duda es muy importante. Y particularmente lo es que el consumidor cada vez sea más consciente de los niveles de exigencia que ha de aplicar.

Dentro de este concepto de eficiencia, la arquitectura sostenible se abre paso como una opción real para frenar el impacto sobre el medio ambiente ¿Qué conceptos engloba este tipo de construcción?

-Bueno, creo que la construcción es la responsable de cerca del 15% de la contaminación ambiental. En todo caso es responsable de una gran parte de la contaminación a través del consumo energético de los edificios y de la energía utilizada en la producción de materiales. Igualmente importante son los residuos y los vertidos generados por esta actividad. Y es tan fácil pensar un poco antes de hacer las cosas... Una arquitectura sostenible es aquella que siendo mejor y más arquitectura es consciente de la realidad con la que trabaja, de la realidad geográfica sobre la que se asienta, de los materiales del lugar, de los menos costosos, de la lógica constructiva, de los dineros y recursos de los que dispone, todo ello buscando una belleza que es más ética que estética, o al menos tanto. Y sobre todo que piense en el hombre que va a vivir o trabajar o solo disfrutar allí. Debemos pensar que la arquitectura tiene una dimensión social y pública y no solo privada. Cuando un arquitecto hace un edifico de viviendas importa a toda la ciudad y no solo a todos los usuarios, por ejemplo. En fin, una arquitectura que es más arquitectura.

¿Cómo le gustaría que fuese la ciudad del futuro?

-Pienso mucho sobre ello. Seguramente el modelo de ciudad europea que ya tenemos, añadiendo lo que supone el uso de las tecnologías que tenemos y las venideras con un sentido del valor de lo público, no está tan mal. Sin embargo la pregunta no sería esta. Más bien sería: una vez adoptado un modelo ideal - en el que más o menos estamos todos de acuerdo- ¿Cuántos tendrán acceso a ella? Este es el problema.

biografía

Nacido en Estella (Navarra) en 1957. Arquitecto por la Escuela Superior de Arquitectura de la Universidad de Navarra, desarrolla su labor docente como profesor en la citada escuela desde 1982.

Ha sido también profesor invitado en la Graduate School of Design de Harvard University y Eero Saarinen Visiting Professor of Architecture en la School of Architecture of Yale University. También ha ejercido como Profesor de Proyectos en el Máster de Diseño Arquitectónico en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Navarra. Paralelamente, desarrolla su trabajo como arquitecto en su estudio de Pamplona.

En junio de 2008 promueve la Fundación Arquitectura y Sociedad.

Proyectos destacados

Plaza de Carlos III, Olite.

Palacio de Congresos y Auditorio de Navarra.

Estadio de fútbol Nueva Balastera, (Palencia).

Pabellón de España en la Expo Zaragoza 2008.

Auditorio de Teulada-Moraira (Alicante).

Museo Arqueológico (Vitoria).

Centro Municipal de Exposiciones y Congresos de Ávila.

Palacio de Congresos de Palma de Mallorca.

Museo de Bellas Artes de Asturias, Oviedo.

Nueva sede de Norvento.