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sostenibilidad basada en “en el sentido común”

“No hay especialistas de medio ambiente en la arquitectura sino buenos arquitectos”

Patxi Mangado defiende que la sostenibilidad debe basarse “en el sentido común”

Sagrario Zabaleta Echarte / Javier Bergasa - Miércoles, 9 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Patxi Mangado, patrono de la Fundación Arquitectura y Sociedad, durante su ponencia.

Patxi Mangado, patrono de la Fundación Arquitectura y Sociedad, durante su ponencia. (Javier Bergasa)

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Patxi Mangado, patrono de la Fundación Arquitectura y Sociedad, durante su ponencia.

“Passivhaus es básicamente aislarse bien y no perder el 90% de la energía por juntas o muros exteriores” “La sostenibilidad nace del respeto al contexto físico, económico, social, productivo y cultural” “No sabemos cuáles son los intereses económicos de las normativas y los costes de las tecnologías que están de moda”

pamplona- El arquitecto y patrono de la Fundación Arquitectura y Sociedad, Patxi Mangado, inició su ponencia con una definición de sí mismo: “No soy ningún arquitecto especialista en sostenibilidad, aunque podría describirla. Simplemente soy un arquitecto”. Desde el atril del Foro Hiria intervino tras las exposiciones de Giorgio Grillo, presidente del Consorcio Passivhaus, y de César Ruiz- Larrea, arquitecto de la firma Ruiz Larrea&Asociados.

Tras escucharlos y en respuesta a la directiva europea 2010/31 sobre edificios de consumo energético casi nulo, señaló que “Passivhaus es básicamente aislar bien las viviendas y no perder el 90% de la energía por juntas o muros exteriores;no gastar y aplicar el sentido común”. Mangado indicó que el derroche energético de las viviendas se soluciona “con 20 centímetros de aislamiento, como obligan en Suiza”. Pero, fue más allá y se preguntó por qué en España no existe una ley que recoja este requisito: “20 centímetros por todo el perímetro y por la altura suponen muchos metros cúbicos edificables y el promotor no quiere renunciar a ellos. En cambio, en Suiza, esos metros no se contabilizan y se amortiza inmediatamente”, detalló Mangado.

El arquitecto navarro se mostró “prudente” con las nuevas tecnologías, ya que no se ha especificado “cuánto valen y cuándo se acaban de amortizar”, y crítico con algunas normativas, porque la sociedad desconoce “los intereses económicos que están detrás de ellas”. Para ello puso un ejemplo: “Sabemos que el rendimiento de las placas fotovoltaicas casca a los diez años, pero su amortización continúa”.

los principiosEl también profesor en la Universidad de Navarra desde 1982 insistió en que “con el paso de las épocas, los principios de la arquitectura no han variado tanto, sino que han cambiado la manera de usarlos y de expresarlos”. Por lo que reiteró que “no hay que reinventar demasiadas cosas”. Calificó la arquitectura como “contexto”, en el que hay que estudiar el entorno físico, económico, social, productivo y cultural para su desarrollo. “En términos de arquitectura, la sostenibilidad nace del respeto a ese contexto”. Así, una arquitectura sostenible debe ser grupal, en la que intervengan los diferentes agentes. “Primero debemos pensar en las personas”, repitió. Mangado quiso plasmar su teoría en dos de sus proyectos premiados por primar la sostenibilidad, aunque ayer él todavía se preguntaba por qué había recibido estas distinciones si “todos los edificios los diseña igual”. Mangado explicó el proyecto del Pabellón de España en la Expo de Zaragoza en 2008 que se asemejó a un bosque. “Utilicé sistemas constructivos elementales y sencillos, con materiales contextuales y baratos, que generaron espacios atractivos. El pabellón tenía que ser barato y no porque me lo dijera el Gobierno sino porque la Expo trataba sobre el ahorro de los recursos. Nos sobraron tres millones del presupuesto”, recordó.

Mangado también se centró en la nueva sede de la empresa de renovables Norvento en Lugo, basada en el contexto: se orientó hacia el sur integrándose en el bosque contiguo al polígono, la distribución del espacio tuvo en cuenta el uso que de él hacen las personas y entre los materiales se utilizó la madera de eucalipto. En definitiva: “No hay especialistas de medio ambiente en la arquitectura sino buenos arquitectos. Por eso, no hay que inventar mucho sino aplicar el sentido común, aunque para ello se debe ser crítico y nuestra sociedad carece de ello”, concluyó.