La aldea global

Miscelánea televisiva

Por Txerra Díez Unzueta - Miércoles, 9 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

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Camina la temporada a su fin y las cadenas siguen en peleas cotidianas por bolsa y audiencia, con pocos esfuerzos de creatividad e innovación y con las huestes de Vasile comiéndole el mijo al resto de competidores y facturando con generosidad creciente, sobre todo las dos cadenas que se reparten el negocio, aunque la tele de pago va creciendo en número de suscriptores y consecuentes euros ingresados.

Todo sigue igual o parecido en el panorama, que de vez en cuando alcanza audiencias millonarias, fútbol mediante, y la aparición de nuevos programas como Liarla pardacon la inefable Cristina es flor de un día frente a Supervivientes, Allí abajo, o La ruleta de la fortuna, al frente de una docena larga de programas que sostienen las parrillas de programación de las tres mayors de la hispana tele.

La agitación política informativa ha despertado el poder oculto, pero grande de la tele como instrumento social de información y conformación de la opinión pública, y más en unos territorios donde la corrupción y el escándalo campan por sus respetos, y los programas se trufan de manguis, ladrones, asesinos y tipos de variada calaña;sorprende en La 1 la tendencia a multiplicar los éxitos policiales en un ejercicio de seguidismo informativo sospechoso en una cadena gubernamental.

Pero está visto que en esto de la tele cada uno está a lo que está. Recuerdo emocionado y reconocimiento final al periodista José María Iñigo, surgido en los tiempos del franquismo y tele monopolio, pero testigo valiente de los tiempos que le tocaron vivir, en dictadura y democracia. José María Iñigo, con raíces en tierras navarras (Azagra), se construyó como profesional de los medios, radio y tele y también prensa en Bilbao y Madrid. El próximo sábado le echaremos especialmente en falta y su radiofónica voz no cantará el éxito o fracaso de Amaia y Alfred. Goian bego.