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Sexismo en contextos feministas

Un estudio becado por Emakunde concluye que la violencia también se reproduce y legitima dentro del activismo

Carlos Mtz. Orduna / Alex Larretxi - Miércoles, 9 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:03h

Dos pancartas llaman a la huelga del pasado 8 de marzo.

Dos pancartas llaman a la huelga del pasado 8 de marzo.

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Dos pancartas llaman a la huelga del pasado 8 de marzo.En grande, pintada llamando a la huelga del 8-M. A la izquierda, Landaida y Martínez, ayer.

vitoria- Las expresiones sexistas siguen presentes en todos los ámbitos de la vida, incluso en los espacios que hacen suya la causa feminista y se muestran “especialmente proactivos” a la hora de defenderla. Es la principal conclusión de un estudio elaborado por la investigadora vasca Tania Martínez Portugal y becado por el Instituto vasco de la Mujer, Emakunde, que nació desde el deseo de su autora de “profundizar” en cómo la violencia machista se reproduce y legitima también en los entornos activistas del territorio, aún siendo abiertamente progresistas, de izquierdas y, como mínimo, de “orientación” feminista. Su “nexo de unión”, tal y como especificó ayer Martínez Portugal durante la presentación del informe en la sede de Emakunde en Gasteiz, es que todos comparten “un discurso feminista”, bien porque dentro de sus estatutos se consideran organizaciones feministas o son “afines” a sus ideales. La investigadora estuvo acompañada por la directora de la entidad, Izaskun Landaida, quien resumió que este tipo de violencia “no es exclusiva de unos contextos concretos”.

El estudio concluye que, pese a la aparente contradicción, el sexismo también tiene cabida en los movimientos sociales, los sindicatos, los partidos políticos, los medios de comunicación alternativos, las ONGDs o los movimientos de ocupación y autogestión dada la “persistencia” de “las mismas lógicas” que posibilitan la violencia y su justificación en cualquier otro contexto social y cultural. Con todo, Martínez Portugal pone el foco también en que existen “ciertas especificidades” en estos espacios, como son la “negación” del sexismo y de la violencia sexista, que producen “una mayor indignación y frustración” por parte de las agredidas, la “jerarquización de las luchas” -que implica que combatir el sexismo quede postergado e incluso relegado al ámbito de lo privado- y la “subjetividad feminista” de las mujeres que los integran.

Martínez Portugal, que asumió la “heterogeneidad” de estos movimientos y el “riesgo de generalización” en que puede incurrirse al elaborar un estudio de estas características, ha reconstruido conjuntamente con mujeres pertenecientes a distintas organizaciones vascas sus narrativas de maltrato. Todas ellas hablan desde el anonimato, de la misma forma que los colectivos se identifican mediante un epígrafe general. La investigación, que tiene como título Transformando imaginarios sobre violencia sexista en el País Vasco. Narrativas de mujeres activistasy ha recibido una de las tres becas que Emakunde concede anualmente a trabajos relacionados con la igualdad, puede descargarse desde la página web del instituto.

A la luz de su trabajo, Martínez Portugal resaltó que el hecho de que muchos colectivos y organizaciones se hayan “apropiado” de un discurso feminista como parte de su identidad colectiva y política -bien por “oportunismo” u otros factores- “no implica que haya habido una interiorización a otros niveles” y que dado su carácter estructural la erradicación de la violencia sexista requiere varios cambios de calado: “Politizar” las relaciones interpersonales, “asumir” responsabilidades colectivas y generar “nuevos modelos de activismo”, entre otros. “Una mayor consciencia sobre el funcionamiento y expresiones del maltrato aumenta las posibilidades de identificarlo y enfrentarlo, bien por parte de las mujeres que lo sufren, bien por parte de la sociedad en su conjunto”, concluye la investigación.

sentencia de ‘la manada’En otro orden de cosas, Izaskun Landaida mostró también ayer tras ser cuestionada por los medios de comunicación su “decepción, perplejidad e indignación” frente a la reciente sentencia de la Audiencia Provincial de Navarra contra los cinco integrantes de La Manada, condenados a nueve años de prisión por abuso sexual en lugar de agresión. La directora de Emakunde, que mostró también su “solidaridad con la víctima”, consideró que el fallo del tribunal supone “un mensaje muy peligroso hacia la sociedad y “las mujeres en general”. “Se ha perdido una oportunidad única para trasladar un mensaje contundente en relación a las agresiones”, argumentó Landaida, que apeló a que la legislación estatal se “adecúe” al Convenio de Estambul. En concreto, éste establece que cualquier relación sexual sin consentimiento constituye una agresión. “No comprendemos una sentencia que no considera lo ocurrido como agresión, como violencia”, zanjó.

el estudio

Autora. Tania Martínez Portugal es licenciada en Ciencias Políticas y de la Administración (UPV/EHU) e investigadora.

Objetivos. El trabajo, becado por Emakunde, alerta de la necesidad de transformar los imaginarios tradicionales sobre la violencia sexista y los estereotipos ligados a quienes la sufren y la perpetran.

algunos testimonios

Sindicalista y militante feminista participante en el estudio.

Militante en un movimiento de autogestión.

Integrante del movimiento de ocupación y antiautoritario.


Movimiento feminista y vecinal.

etiquetas: sexismo, emakunde