Nadal y los pícaros

Por Tomás de la Ossa - Jueves, 10 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Rafa Nadal, cuya deportividad está fuera de toda duda -jamás un feo a un rival, ni una excusa tonta por perder, ni chulería en la victoria- propone una nueva norma para el fútbol, al menos para el de Primera: revisar tras cada jornada las jugadas polémicas y castigar a los futbolistas que de manera evidente han ido a engañar a los árbitros, sea con piscinazosen el área, simulando haber recibido agresiones cuasimortales, marcando goles con la mano, etcétera. Augura el número uno del tenis mundial que con una medida como ésa se acabaría con un montón de marrullerías que vemos en cada jornada, y que complican mucho la ya de por sí difícil labor que tienen los árbitros. Pero, como conoce el paño, concluye resignado: “El problema es que no interesa acabar con eso”. La trampa pícara, siempre virtud y nunca defecto en este país. Y así nos va.