Café bebido

Caravaning

Por Reyes Ilintxeta - Jueves, 10 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

hoy más que nunca me alegro de no ser del PP, porque si lo fuera, como aquí no son más que cuatro y el del tambor, seguro que me tocaba pringar en la caravana antieuskera que se le ha ocurrido a Ana. Yo entiendo que a bastantes votantes de este partido el euskera les sea tan cercano como a mí el serbocroata, porque quizá provengan de familias de fuera que un día llegaron a Navarra por negocios, por trabajo, por el Opus o por cualquier otro motivo. Quizá muchos de sus apellidos no son autóctonos, no tienen pueblo propio, ni en la Ribera ni en la Montaña;no han oído en casa lo qué es zirikiar, ni txandrio, ni langarrear, ni el mata-txerri, ni las ezpondas o ezpuendas, (aunque puede que algunos de sus antepasados sepan bastante de cunetas), ni qué significa eso de “la beharra te enseñará”. Yo todo eso lo entiendo, pero que les hagan tragar esas historias para no dormir como que el que no sepa euskera no va a poder trabajar en la Administración o que va a ser socialmente discriminado es una barbaridad con la que lo único que quieren es conseguir votos.

Intentar poner a la gente en pie de guerra en contra del euskera porque “no se puede consentir” que tengan que rellenar “impresos que no se entienden porque está primero en euskera y después en castellano”, que se ponga el euskera por encima del castellano en señales de tráfico “con el peligro que ello conlleva”… es llamar idiota a la gente a su propia cara. Vamos, que es como decir que no se entiende a dónde va la villavesa que muestra el cartel de “Unibertsitate Publikoa”.

Lo que reivindica la caravana beltranizadora es un supuesto derecho a vivir en Navarra como si el euskera no existiese, pero eso nunca ha sido así ni parece que vaya a serlo, de momento por lo menos.