la carta del día

Uso, abuso y violación del Poder Judicial

Por Ramón Doria Bajo - Viernes, 11 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Verdaderosamazonas de tinta han corrido con la polémica sentencia de La Manada, y yo no me resisto a añadir una gota de tinta más a dicho caudal.

Sin duda dicha sentencia será incrementada por la Audiencia en base, sobre todo, a calmar a las ingentes masas de ciudadanas/os que clamamos por una mínima lógica en la aplicación de la Justicia.

El problema, para mí, consiste en aplicar lo ya estatuido por nuestro Derecho. En Suecia, según vimos con el caso Assange, existen 4 ó 5 tipos de violaciones pues allí los legisladores trabajan y las leyes han matizado ya lo que aquí deben matizar los jueces.

Gracias a Eros dos personas se procuran placer mutuamente, pero ese placer no se da si no hay consentimiento. Nos dice Nietzsche: “Los hombres se transforman en pequeños Césares en el acto del amor;ejercen en el dormitorio su voluntad de dominio...”. De ahí nacen el acoso, el abuso y la violación (la partícula latina abutilizada delante de uso viene a indicar alejamiento del uso, de ahí que el diccionario Aristos defina abuso como: mal uso). Graduaciones diferentes de voluntad de dominio en lo sexual. Punibles todas ellas en mayor o menor medida tanto dentro de la relación matrimonial como dentro del seno de cualquier otra relación consentida como puede ser el noviazgo o el ligue de fin de semana. A menor relación más grave es cualquiera de esas actitudes. La relación entre la violada y La Manada hasta entonces era de camaradas de fiesta, pero nada más. He ahí un matiz.

Las tres juezas (gallega, vasca y Catalana) que han dirigido a la violada una carta de solidaridad dicen: “…Sí creemos que la pena debió ser mayor porque (ya lo hemos dicho) debió calificarse y castigarse como violación. Además, en la sentencia se declaran probados otros hechos, otros ingredientes que hacen más grave el delito, y, por ello, la respuesta del sistema penal debió ser más elevada.”

Y aunque dicha carta me parece encomiable me gustaría aportar algo: ahí hemos visto dos jueces simplemente regañonesy un juez pleistocénico, el cual entiende a las hembras como cosas las cuales han de usarse en la medida de las necesidades de sus dueños. Pero eso no basta para un análisis profundo. Que el Ejecutivo fuerce al Judicial a pasar por alto los martillazos a discos duros;que se vea amedrentado para saber quién es un tal M. Rajoy;que haya de aceptar pruebas inaceptables como la camisa manipulada de Alsasua;que las cloacas de Interior sean las creadorasde pruebas contra adversarios políticos;que se penalice un chiste o una canción como un secuestro o un asesinato;que se tilde de terrorismo una pelea de bar o cualquier disentimiento de lo ordenado;que el ministerio fiscal reduzca peticiones de penas a los Gürtel;que… Todo eso supone un uso indebido, un abuso y una violación continuadas del Poder Judicial a manos del Poder Ejecutivo.

Claro está, el Ejecutivo argüirá en su defensa que el Poder Judicial consiente con esos abusos, pues dos de cada tres de sus miembros son carcas hasta la médula y gozan con dichas prácticas: no se sienten violados sino regocijados.

No estamos ante una felación consentida o no, estamos ante una felonía, una traición en toda regla cometida por los poderes públicos contra el pueblo al que han de servir. Nos falta el principio básico de la democracia: la independencia de poderes.

Hace 2300 años Menandro nos decía: “Si por fuera el aspecto es malo, por dentro el espíritu es deplorable” Así que si lo que vemos del sistema social es malo, su espíritu debe ser deplorable: El Poder Económico (El Poder el 0,1% de la población) decide, a través de los medios de intoxicación y manipulación (El 4º Poder: la información), quiénes deben conformar el Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo, y este último maneja a su antojo al Poder Judicial transformando las plumas de un ejército de jueces y fiscales en fusiles que apuntan contra el pueblo al que gobierna. He ahí el problema: vivimos en dictadura. En manos de un Gobierno déspota. Y lo peor no es eso sino que, según las encuestas (sin duda manipuladas), seguiremos haciéndolo muchos años dada la ignorancia contumaz de los votantes que no sabemos descubrir las mentiras en los mensajes políticos.

El autor es notario jubileta