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Un verano sanador y en familia

Decenas de familias navarras acogerán este verano a niños y niñas procedentes de zonas desfavorecidas del planeta, una forma de ayudar a estos pequeños que año tras año tienen más problemas para encontrar nuevos hogares

Un reportaje de Leticia de las Heras. Fotografía Unai Beroiz - Viernes, 11 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Decenas de padres, despidiéndose de los niños llegados con la Asociación Navarra Amigos del Sahara tras pasar el verano en Navarra con un acogimiento temporal.

Decenas de padres, despidiéndose de los niños llegados con la Asociación Navarra Amigos del Sahara tras pasar el verano en Navarra con un acogimiento temporal. (Unai Beroiz)

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Decenas de padres, despidiéndose de los niños llegados con la Asociación Navarra Amigos del Sahara tras pasar el verano en Navarra con un acogimiento temporal.

El verano es una época deseada por la gran mayoría de niños navarros, que esperan impacientes el fin de las clases para poder olvidarse de su tareas y poder centrarse en disfrutar del tiempo con sus amigos y de las vacaciones con su familia. Para ellos es importante, pero hay niños que llegarán a la Comunidad Foral para quienes estas vacaciones son fundamentales para poder mantener una salud adecuada o recibir el amor de tener un padre, una madre o un hermano. Un verano más Navarra se convertirá en una gran ayuda para ellos, y es que decenas de familias acogerán durante los meses estivales a niños y niñas procedentes de diferentes lugares del mundo con realidades muy conflictivas y marcadas por la pobreza extrema.

Son diversas las asociaciones que intermedian entre las familias y los menores, organizando los viajes y asesorando a las familias. Entre ellas se encuentran Sonage, que acerca a la Comunidad Foral a niños y niñas procedentes de orfanatos de Malabo y Nkué, ambos en Guinea Ecuatorial. Su secretaria, Paula Vigor, explica que se trata de niños que provienen de familias muy desfavorecidas y llevan prácticamente toda su vida allí. “En muchos casos sus madres mueren y los padres los dejan allí porque no pueden hacerse cargo de ellos, pero también hay casos de bebés abandonados al nacer”, apunta.

Los dos meses que pasarán estos niños aquí serán fundamentales para que se mantengan sanos, y es que, además de recibir una alimentación adecuada, aquí pasan revisiones médicas inaccesibles para ellos en su país. “Los niños que vienen enferman menos durante el año que los que se quedan allí todo el año”, destaca. A pesar de la importancia que implica esto para su desarrollo, Vigor asegura que para ellos este viaje es mucho más importante a nivel sentimental. “Aquí pueden sentir lo que es tener una familia y, aunque solo sea dos meses, crean unos vínculos que favorecen muchísimo su desarrollo”, asegura.

El paso de revisiones médicas y mantener una correcta alimentación es también muy importante para los niños que acerca a la Comunidad Foral la Asociación Navarra de Amigos del Sahara (ANAS), la entidad que mayor numero de acogimientos organiza. Estos pequeños, procedentes del campo de refugiados saharaui de Tinduf, llegan de un lugar marcado por los conflictos políticos y bajo la sombra de la guerra. Según explica su secretaria, María Pérez, en verano se enfrentan a temperaturas que pueden llegar a los 50ºC y tienen muchas carencias alimentarias debido a que muchos de ellos no pueden siquiera tener tres comidas al día. “En muchos casos se diagnostican problemas de anemia y carencias relacionadas con la alimentación, pero aquí se suelen suplir”, comenta.

También es muy importante este viaje a nivel sanitario, aunque de forma muy distinta, para los menores ucranianos que llegan a través de las asociaciones Chernóbil y Arco Iris Solidario, que trabajan de manera conjunta para acercar en verano y Navidad a niños de Ivankiv, una región situada a menos de 20 kilómetros de la zona de exclusión del accidente nuclear.

Según explica la presidenta de la asociación Chernóbil, Marian Izaguirre, debido a la radiación que soportan en estos lugares se recomienda que salgan dos veces al año para poder regenerar su defensas. Además, añade, se trata de un país en guerra en el que los recursos son muy escasos, por lo que no pueden costearse estas salidas y el acceso a recursos básicos está muy limitado. “El aspecto de la salud es importante, pero que puedan salir y conocer otra realidad en la que con esfuerzo se consiguen las cosas es también importante, en Ucrania ellos no pueden ver esto”, resalta Izaguirre. Desde esta asociación dan la posibilidad además de que las familias puedan viajar a conocer a la familia de los niños que acogen y las condiciones- en las que viven para poder así entender mejor su realidad diaria.

Del entorno de Chernóbil llegan también algunos de los niños que traen las familias de Villava Solidaria, una entidad que organiza la llegada de menores rusos tanto en verano como en Navidad. Según indica su presidente, Fernando Hipólito, para ellos el acceso a un sistema sanitario, a un entorno más seguro y el cambio de clima es muy positivo, un beneficio doble en el caso de aquellos sometidos a altos índices de radiación.

Desde todas las entidades afirman que el acercarse temporalmente a una realidad diferente a la suya no produce en ellos efectos negativos cuando vuelven a casa, pues para los niños son solo unas vacaciones y, cuando terminan, vuelven a su hogar con su familia y amigos. Paula Vigor, de Sonage, afirma que “ellos tiene mucho más claro que nosotros que lo que vienen es de vacaciones, son las familias las que llevan peor que los niños se vayan”. En cualquier caso, comenta, en su asociación rebajaron la edad límite para venir de los 16 años a los 14 al considerar que la adolescencia ya no es un buen periodo para que vengan. “Es cuando más cambios hay en los niños y lo llevan peor, empiezan cuestionarse muchas cosas”, reconoce.

La sombra de la crisisEn los últimos años la tónica común en todas las asociaciones que promueven este tipo de acogimientos es una paulatina reducción en el número de familias interesadas en recibir durante el verano a un niño procedente de estos países. Cada caso es particular, aunque las asociaciones coinciden en señalar a la crisis económica como la principal causa que ha hecho que familias que eran acogedoras hayan abandonado el programa o no comiencen la convivencia con un nuevo niño cuando el que venía a sus casa ya se hace mayor, así como que aquellas que aún no han vivido esta experiencia no se animen a llevar por primera vez a uno de estos niños a sus hogares.

Un ejemplo claro está en la asociación Sonage, y es que, según asegura su secretaria, Paula Vigor, cuando comenzaron hace diez años contaban con 57 familias, mientras que ahora, con una semana escasa para finalizar los plazos, solo tienen a 14 a pesar de que hay otros diez niños esperando un hogar en Navarra en el que poder pasar su primer verano. “Las familias suelen repetir, pero poco a poco ha ido bajando el número porque no pueden hacer frente a los costos que supone traerlos”, explica.

La llegada de todos estos niños conlleva unos costes como los gastos administrativos y el avión de ida y vuelta, así como la contratación y mantenimiento de monitores que les acompañen en el viaje, unos gastos que pueden llegar a superar los 1.000 euros por niño y de los cuales se tienen que hacer cargo las familias.

Existen asociaciones como Villava Solidaria en la que han buscado soluciones para poder subvencionar estos gastos. Su presidente asegura que, a pesar de que los costes por niño son de unos 800 euros, “hasta ahora lo normal es que las familias no hayamos tenido que pagar nada o que lo que tengamos que pagar sea mínimo”.

La clave para esto es la autofinanciación, pues todos los padres participan en diferentes actividades solidarias para recaudar fondos. Una de ellas es un mercadillo solidario, que este año se realizarán el próximo 20 me mayo en la plaza Consistorial de Villava. Además, explica, durante las fiestas del pueblo tienen una txosna en la que todos los familiares se turnan para atender tras la barra. Además, comenta, también les ayudan a reducir gastos las subvenciones y el hecho de que les ceden una casa para que el monitor que acompaña a los pequeños pueda vivir allí sin costes. “También existe la posibilidad de no participar en estas actividades y pagar uno mismo en viaje de los niños, pero todas las familias están implicadas”, informa.

Beneficios

Salud. La situación de pobreza que sufren en su vida cotidiana estos niños y niñas hace que presenten graves problemas de salud que pueden ser mitigados con solo pasar el verano en Navarra. Además, aquí pasan revisiones médicas y pueden someterse a tratamientos de los que no disponen en sus países de origen.Afecto. Algunos de estos menores son huérfanos o provienen de hogares desestructurados, por lo que sentir el calor de una familia supone un gran beneficio. En el caso de los menores procedentes de Chernóbil, salir de su entorno les ayuda a recuperar las defensas mermadas por la radiación.

Las asociaciones

Sonage. Intermedia en el acogimiento temporal de niños y niñas procedentes de orfanatos de Malabo y Nkué, en Guinea Ecuatorial. Por el momento, 14 familias han iniciado los trámites, aunque con una semana de plazo aún cuentan con otros diez menores a la espera.

Amigos del Sahara. Ayuda en la acogida de saharauis del campo de refugiados de Tinduf. Este año tienen previsto traer a 98 menores, aunque aún les faltan 12 familias.

Villava Solidaria. Esta entidad se encarga de gestionar acogidas durante el verano de menores procedentes de distintas zonas de Rusia. Entre ellas está Novozybkov, una zona en la que residen personas afectadas por la radiación del desastre nuclear de Chernóbil. Este verano esperan a 7 menores.

Chernóbil. La entidad, que trabaja de forma conjunta con la asociación Arco Iris Solidario, intermedia en el acogimiento de niños y niñas procedentes de Ivankiv, una localidad ucraniana situada a menos de 20 kilómetros de la zona de exclusión de Chernóbil y a la que fueron trasladadas muchas de las personas que residían junto a la central nuclear. A través de ella llegarán a Navarra una veintena de niños y niñas.

Contacto

Sonage. Las familias interesadas pueden contactar a través del teléfono 629 557 301 o enviando un correo a sonage@hotmail.es.

Amigos del Sahara. Los interesados pueden ponerse en contacto con la asociación llamando al 680 268 021 o escribiendo a asociacionanasnavarra@gmail.com.

Villava Solidaria. Los interesados en contactar con esta asociación pueden hacerlo a través del teléfono 609 432 633.

Chernóbil. Las familias que quieran ponerse en contacto con esta entidad lo pueden hacer llamando al 670 419 078, escribiendo a Chernóbil@asociacionChernóbil.info o a través de su blog asociacionChernóbilelkartea.blogspot.com.es.