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Máster en desfachatez de Rajoy y Rivera

Cifuentes se enfrenta a los presuntos delitos de cohecho y falsedad documental, una citación judicial que retrata la corrupción endémica del PP y el cinismo de Ciudadanos, que se dice regenerador pero lo mantiene en el poder

Sábado, 12 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

cristina Cifuentes comparecerá en calidad de investigada -antes imputada- por la presunta comisión de los delitos de cohecho y falsedad documental en el marco de la instrucción judicial del máster fraudulento en la Universidad Rey Juan Carlos. Las infracciones penales a las que se enfrenta la expresidenta de la Comunidad de Madrid, que acarrean hasta seis años de prisión y otros tantos de inhabilitación para ejercer cargo público, no hacen sino ratificar las informaciones publicadas. En el sentido de que Cifuentes se matriculó fuera de plazo, no acudió a las clases presenciales mínimas, se le dispensó el título sin aprobar todas las asignaturas y no consta el trabajo final ni tribunal que lo evaluara. Irregularidades a las que sumar la fabricación de pruebas y que el PP soslayó, convirtiendo esa otra trama en su beneficio en una nueva teoría de la conspiración e incluyendo un apoyo expreso de Rajoy en forma de abrazo televisado en una convención de la que Cifuentes salió ovacionada. De hecho, ésta seguiría en su puesto si el PSOE y Podemos no hubieran pactado una moción de censura que a la postre el PP borró del horizonte quitándose de enmedio a la propia Cifuentes mediante la difusión de las imágenes del robo de unas cremas, con esa impronta netamente mafiosa que caracteriza a la derecha capitalina. El cinismo de Rajoy, que sabiendo que Cifuentes estaba amortizada como referente político la sostuvo mientras pudo para desgastar a Ciudadanos bajo la acusación de connivencia con la izquierda, se torna directamente en desfachatez en el caso de Rivera. Pues no sólo se adjudica en primera persona la marcha de Cifuentes mientras tolera que el PP la sustituya por su ex número dos Garrido -el principal defensor de la expresidenta durante toda la crisis-, sino que presenta a Ciudadanos como el partido regenerador en Madrid cuando permite que continúe en el poder una sigla corrompida de forma sistémica. Hasta el extremo de que ha calcinado sucesivamente a Gallardón, Aguirre, Granados, González y Cifuentes como dirigentes de una organización falta de toda ética y estética. Un descaro el de Rivera que parece no tener límites, ya que no tiene ningún rubor en proclamar ahora una supuesta ruptura con Rajoy mientras lo refrenda en Moncloa merced al pacto de investidura que mantiene vigente, incluido el apoyo de los Presupuestos. Rajoy y Rivera, tal para cual, así lo ha evidenciado el mastergate de la finada Cifuentes, un juguete roto utilizado por ambos.

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