Raúl de la Fuente Director de ‘un día más con vida’

“Me gustaría que Kapuscinski estuviese ahora en la guerra de Siria”

Mezclar animación y documental le ha servido al navarro Raúl de la Fuente, que fascinó al Festival de Cannes con el estreno de ‘Un día más con vida’

Una entrevista de Juan Arteaga - Domingo, 13 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Damian Nenow (i) y Raúl de la Fuente (d).

Damian Nenow (i) y Raúl de la Fuente (d). (Foto: Efe)

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Damian Nenow (i) y Raúl de la Fuente (d).

cannes- Su fascinación por la obra de Kapuscinski y diez años de odisea y duro trabajo por parte de un largo equipo internacional han conseguido dar a luz una potente, sólida y fascinante película que mezcla lenguajes y tiene diferentes niveles de lectura.Un día más con vidaya es una realidad. Tras su estreno mundial en el Festival de Cannes, uno de sus codirectores, un exultante Raúl de la Fuente, nos desvela alguno de sus aspectos sometido a una maratón de entrevistas con medios de todo el mundo.

Después de tantos años trabajando con un proyecto complicado de sacar adelante me gustaría que contara cómo fue el desarrollo del proyecto y cómo encontraron productores interesados en esta película tan especial.

-La historia nace en Pamplona entre Amaia Remírez y yo desde el primer momento. Los dos somos fanáticos de Kapuscinski, así que decidimos que fuera Un día más con vida el libro que queríamos llevar al cine fusionando animación e imagen real, simplemente porque en nuestra cabeza nació así. Cada vez que leía a Kapuscinski veía películas. En un tiempo viajé mucho por África leyendo sus libros así que le dije a Amaia: “Tanto ver películas de Kapuscinski en mi cabeza vamos a hacer una”. Este libro era el más personal y cinematográfico, está estructurado en forma de guion de cine en tres actos y narra por medio de una cuenta atrás trepidante la lucha entre dos ejércitos y Estados Unidos y Rusia por el control de una Angola independiente pero rica en petróleo y diamantes en mitad de un momento histórico como la Guerra Fría. Además tenía un tono de guerra de espías que me interesaba para hacer un buen thriller de época y de guerra. Después compramos los derechos del libro, hablamos con Alicia Kapuscinski, su hija, para exponerle el proyecto. Ella nos comentó que pasaba mucha gente para hacerle propuestas pero nuestra idea era el que más le interesó. Yo le pregunté: “¿Tú crees que a Kapuscinski le gustaría que hiciéramos esta película?”. Ella contestó que mucho. Luego buscamos el mejor estudio de animación posible -Platige Films, nominado al Óscar-, en Polonia y les planteamos hacerla en coproducción. Al principio se quedaron flipados por que dos extranjeros les plantearan un proyecto tan ambicioso sobre uno de los héroes de Polonia. El siguiente paso fue hacer un teaser para poder mostrar la película a productores y lograr la financiación total. Al principio nos apoyaron el Gobierno Vasco, el Ministerio de Cultura, TVE y ETB. Lo mismo pasó en Polonia. Después se incorporaron Bélgica y Alemania para completar la financiación.

Al principio de la película hay una conversación entre Kapuscinski y Artur donde hablan de ponerle nombre a los héroes anónimos de la revolución de Angola. Aparte de homenajear a Kapuscinski, ¿la idea era también ponerles cara y nombre a estas personas y rescatarlas del olvido?

-En la vida todos queremos trascender. Es la figura de la guerrillera angolana Carlota quien mejor representa este mensaje de Kapuscinski. En el puente de Malomgo, Carlota miró a los ojos de Kapuscinski y le dijo: “Asegúrate de que no nos olviden”. En ese momento pasó de ser un reportero y se convirtió en escritor al prometerle a la guerrillera que en algún momento escribirá sobre ella. De alguna manera, Carlota volvió a la vida en la proyección de la película. Fue un momento muy emocionante cuando vimos imágenes de Carlota viva.

En un equipo tan numeroso y de tantas nacionalidades, me gustaría saber cómo habéis llegado los dos directores a consensos y acuerdos para decidir por donde debía ir la película.

-Consensos no ha habido nunca, siempre ha sido una lucha de carneros (ríe). Hubo muchas sesiones de guión con participación de Damian Nenow, de Amaia Remírez, mía y de guionistas ingleses y americanos. Nos encerramos durante semanas en casas rurales de Navarra y Bizkaia. El guion fue el faro que nos guió así como la experiencia de las personas que conocieron directamente a Kapucinski. Ha sido un proceso muy difícil por tener una codirección y una coproducción. Esto ha dificultado los tiempos y que se haya alargado en el tiempo. Incluso la hija de Kapuscinski me dijo ayer (por el viernes) que pensó en que la película no se iba a terminar. Tanto Damian y yo como los productores queríamos la mejor película posible. Como iba a ser la primera película sobre Kapucinski teníamos que hacer algo especial.

‘Un día más con vida’ se puede ver y analizar desde varios niveles de lectura y puntos de vista, uno es el documental que muestra la realidad del país ahora aunque no es lo predominante.

-En un primer momento iba a ser mucho más larga, con presencia de políticos internaciones y una mirada más profunda sobre la Angola actual pero se fue diluyendo a lo esencial por problemas de metraje y presupuesto. Teníamos muchas horas de material documental rodado, unas 50 o 60, con testimonios de tres personas que vivieron los hechos reales. Fue un proceso muy difícil crear el guion y para hacerlo hubo que ver todo el material rodado porque influenciaba en la animación que se iba a crear. Era un proceso casi interminable así que hubo que tener mucha paciencia.

De Kapuscinski siempre se recuerda esa frase de que uno no puede ser buen periodista si no es buena persona. En su caso se cumplía, pero ¿piensa que actualmente esta frase sigue vigente?

-Él decía que el auténtico periodismo es el intencional, el que busca la justicia social. Hoy en día me cuesta mucho entender un conflicto como el de Siria porque por mucho que busque información es muy difícil llegar al fondo de la cuestión. Me gustaría que Kapuscinski estuviese ahora en la guerra de Siria. Sé que si leyera sus tuits o las crónicas que enviase entendería lo que pasa. Es una cuestión de confianza porque sé como trabajaba y se relacionaba con la gente. Kapuscinski dijo: “jamás escribiré algo sobre alguna persona con la cual no haya compartido una parte de su vida”. Kapuscinski no tenía dinero, tenía tiempo y lo invirtió en estar con la gente, a escucharla y conocerla.

las claves

“Queríamos llevar al cine esta historia y fusionar animación e imagen real porque en nuestra cabeza nació así”

“En Polonia alucinaron con un proyecto tan ambicioso de dos extranjeros sobre uno de los héroes del país”

“Kapuscinski decía que el auténtico periodismo es el intencional, el que busca la justicia social”