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La otra crónica

No de cualquier manera

Por Javi Gómez - Domingo, 13 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Victoria de Osasuna, sí. Y no de cualquier manera. No, Osasuna ganó con una segunda parte en la que se pareció mucho a ese Osasuna de toda la vida. Esa simbiosis, como lo describió Diego tras el partido, con la grada no nace de la nada. Nace de ver a un equipo que empuja al rival a encerrarse, que se harta de intentar ser profundos por banda y que, a falta de fluidez, no se bloquea y recurre a la garra para intentar lograr lo que consiguió ayer.

Tras muchos meses de agonías, incluso con victorias, la afición pudo ver ayer a su Osasuna. Ese equipo que lucha pese a que se pongan las cosas complicadas, como ayer. Un fallo en cadena que comenzó en una perdida de Oier, pasó por las dudas de Aridane y Flaño y se terminó con la descolocación de Lillo, había puesto las cosas muy complicadas.

Osasuna ganó, remontó y logró enganchar con la afición en el momento justo en el que se juega toda la temporada

Pero el equipo no se hundió. Tras el vestuario Diego entendió e hizo entender a sus jugadores lo que hacía falta. Y es que solos, once contra once, siempre es más difícil que si tienes a 13.000 personas empujándote detrás y presionando contigo en cada acción. “He visto algo diferente en El Sadar”, dijo David Rodríguez.

Uno de los que más está dando con la tecla en los últimos partidos es, sin duda, Róber Ibáñez. El extremo conectó con Borja Lasso (apagado, hasta que se encendió y creó un gol de la nada) y sacó un penalti que acabó transformando el recién entrado, Fran Mérida.

Y luego llegó la revolución de David. El delantero de Talavera de la Reina fue un torbellino. En el rato que estuvo en el campo logró el gol de la victoria, otro que fue anulado por milímetros y se sacó un complicado remate de cabeza que estuvo a punto de entrar.

Osasuna ganó. Osasuna remontó. Y, lo más importante, Osasuna enganchó. Las tres situaciones no se habían dado aún. La grada rojilla acabó encendida y con ganas de que llegue el partido de Soria. El equipo de Diego Martínez depende de sí mismo para meterse en la promoción cuando solo restan tres partidos aunque son de enjundia. Osasuna ha cogido la ola buena, ahora toca no perderla hasta final de temporada. Pero, sobre todo, no la ha cogido de cualquier manera, la ha cogido como tenía que hacerla.