Adiós Pamplona

Escalera noble de la casa consistorial, 1951

Por Joseba Asiron (www.adiospamplona.blogspot.com) - Domingo, 13 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

(Foto: J.J. Arazuri (‘Pamplona, calles y barrios’))

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En 1951concretamente el 4 de noviembre, el alcalde de Pamplona, Miguel Gortari, había clausurado la casa consistorial, levantada dos siglos antes, para su total reedificación. Tal y como dijimos la semana pasada, la fachada diseñada por Zay Lorda sería el único elemento a preservar, aunque no han faltado voces que dicen que también su escalera noble, la de la foto, hubiera merecido mejor suerte que su demolición.

La fotografía de Julio Cía nos revela que se trataba de una hermosa escalera tardobarroca, de doble brazo y con elegante balaustrada. Se aprecia la caja de luces, en el acceso a la última planta, y en la parte superior la barandilla que daba acceso a la vivienda del conserje. Se ven también algunos de los cuadros dieciochescos, técnicamente infumables, que representaban reyes de las dinastías Austria y Borbón, empezando por Fernando “el Falsario” y excluyendo a las 8 dinastías de la Navarra independiente.

Hoy en díay aunque el inmueble fue totalmente reedificado, es posible adivinar que nos encontramos en el mismo lugar desde el que se obtuvo la foto de hace 67 años. El nuevo edificio fue inaugurado el 9 de septiembre de 1953 por el nuevo alcalde, señor Pueyo. Sin embargo, cuando aún no han pasado 70 años de aquella fecha, es obvio que el inmueble ha vuelto a quedarse pequeño para las necesidades de la ciudad, y alguna legislatura de estas algún alcalde tendrá que plantearse que hay que buscar soluciones. Pero como diría el galo Abraracurcix, “eso no va a ocurrir mañana”, todavía no.

En cuanto a la decoración de 1951, acaba de ser sustituida por una serie de preciosos carteles históricos de San Fermín, obra de autores tan célebres como Salvi (1903), Ciga (1920) o Basiano (1929). Un portavoz de la derecha dijo entonces, precipitadamente, que la casa consistorial “iba a parecer un merendero”. Qué arrepentidico estará ahora, ay ama...