Lío

Koldo Aldai Agirretxe - Lunes, 14 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Dicen las buenas lenguas que arriba todo era paz y armonía, que vinimos a la Tierra porque aquí había líoy lo buscábamos, lo necesitábamos;porque en mitad de los líos se forjaría nuestro altruismo, nuestra capacidad de ser cada vez más con el otro, sobre todo con el diferente.

Tiene razón Inés Arrimadas. Sí, es cierto que con Quim Torra viene “más lío”, pero los líos no se tapan, no se esconden. Loslíos nos hacen crecer si estamos dispuestos a afrontarlos con generosidad y amplitud de miras;si estamos en condiciones de ser un poco menos nosotros, de anclarnos menos en nuestra subjetividad y empatizar con el otro. Loslíos se encaran, se resuelven, no se apartan. Los líos nos invitan a echar un guiño, a comprender un poco más al adversario, a dialogar con él, a hacer concesiones y llegar a acuerdos. Nos emplazan a desprendernos y sacrificar algo nuestro. La renuncia es consustancial al proceso de maduración.

El líonos mide, nos gradúa, y seguramente estábamos aquí para ello. Los líos pueden ser positivos, a la postre emancipadores si son conducidos de forma racional, amable, civilizada. Son los líos los que posibilitan nuestra evolución, sino permitimos que se perpetúen y cristalicen, sino descalificamos y perseguimos al contrario.

Cerrados en nuestros sentimientos y convicciones, blindados ante el diferente y la posibilidad que nos brinda de renovarnos, clavados donde siempre hemos estado, nunca habrá recorrido. Una sociedad no puede colectivamente progresar sino resuelve pacífica y dialogadamente los conflictos que le salen al paso. Tarde o temprano habrá de afrontar esos retos insoslayables. Huir del lío es hacerlo del desafío que trajimos a este gran gimnasio de constantes pruebas que representa la vida compartida.

Logramos alcanzar unidad en diversidad cuando superamos los conflictos, no cuando los sorteamos. Los líos nos empujan a crecer si logramos ponernos en el lugar del otro, si intentamos ver su razón, su argumentario, si nos posibilitan desprendernos de nuestros aspectos más polarizados y extremos. Los líos serán siempre bienvenidos si nos permiten movernos de nuestra posición habitual, si nos ayudan, en definitiva, a ceder, consensuar, llegar a un centro ponderado y allí, por fin, poder hermanarnos.

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