Y entonces llegó el arte

Javier Ignacio Videgain - Lunes, 14 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Cualquiera puede ser consciente de lo importantes que son las ciencias, la lengua o las matemáticas. Sin embargo, pocas veces se dice lo mismo de un cuadro, de una escultura o de un poema. La belleza de las pequeñas cosas también cuenta, y es algo que hoy en día cuesta más ver. Por eso enseguida se asombran cuando decidimos que queremos ser pintores o músicos, cuando queremos estudiar filosofía, o cuando nuestro sueño es ser actor. ¿Y eso para qué? ¿Tiene salida? Si fuéramos más conscientes de lo que el arte nos aporta a todos y cada uno de nosotros como personas, entonces tal vez cambiara nuestro punto de vista. Solamente unos pocos pueden apreciar la tranquilidad en El besode Gustav Klimt o la luminosidad de La noche estrellada que Van Gogh imaginó, o incluso La persistencia de la memoriade Salvador Dalí. Pensemos en el saber que rompe con el orden y las normas. Si la ciencia mantiene vivo al cuerpo y la filosofía a la mente, el arte mantiene vivo el espíritu.