A pie de obra

Ir de farol

Por Paco Roda - Lunes, 14 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

hay políticos que aburren, plúmbeos y plomizos, esos que a falta de argumentario, oratoria y persuasión, tiran de mantra apocalíptico o rima tremendista. Políticos de saldo, aspirantes a cruzados del santo y seña y la exclusividad castiza. Políticos carrileros, de derecha e izquierda y hasta equidistantes que nunca se enfrentan a la posibilidad de probar el vacío. Porque van siempre a lo seguro. O a sacar tajada. Incluso del pecado que condenan cada día. Esparza, presidente de UPN es uno de ellos. Y mira que este hombre no apuntaba maneras. Pero chico, no sé;ha sido chupar banquillo y transformársele el carácter. Y es que este hombre se ha ido agriando con el paso de la legislatura. Engordando el ego salvapatrias que llevamos dentro. Hasta le echa un órdago a sus jefes naturales de manada. Esparza ha desenterrado el lenguaje de las cloacas aprovechando las agendas ocultas entre el PNV y el PP. Eso dice. Porque él y su partido están convencidos que el enemigo aparecerá un día. Y todo será heroico, atroz y bello tras los salmos de sus partisanos. Como la distopía foral de la que pretende prevenirnos.

Este hombre me recuerda a un personaje de una novela de Paul Auster, ese que sin querer se ahogaba cada día en su propio oasis. Aunque sepa que vive un espejismo. Por eso amenaza ahora a don Mariano con no apoyarle a la hora de las cuentas. Que si mueve a los presos vascos o los acerca a casa, que se las verá con esa Navarra que él dice representar como quien presume de patente de corso.

Yo creo que Esparza ha visto que aquí hay cacho. Esparza y UPN aspiran a conflictivizar Navarra para reorientar el problema territorial. Añadirle un plus. Porque es gente que vive mejor con el conflicto que con la quietud. Conozco a muchos con ese perfil y son horribles. Pura patología. Por eso Esparza y UPN quieren ahora sadomasoquizar al PP a costa de esa Navarra apocalíptica y llamada a ser la nueva razón de Estado. Porque de algo habrá que seguir viviendo.