Editorial de diario de noticias

Catalunya retoma el pulso institucional

La vía líbre de la CUP a la investidura de Torra permite a todos los actores políticos ganar tiempo y da un respiro a la sociedad catalana que no abandona su proyecto de República

Lunes, 14 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Catalunya retoma el pulso institucional. La decisión de la CUP de no bloquear la investidura de Quim Torra no abre un tiempo nuevo -es una figura continuista de Puigdemont- pero sí permite ganar tiempo a todos los actores de la actual escena política, no sólo catalana sino estatal e incluso europea. Hoy lunes Catalunya tendrá posiblemente president y empezará a dejar de tener 155. El escenario abierto tras las últimos acontecimientos políticos y jurídicos se había convertido en un callejón para todas las fuerzas implicadas con plazos apremiando, interferencias judiciales, presiones mediáticas... Con la previsible investidura tras una larga serie de intentos fallidos -o más bien boicoteados por el Estado- tras el triunfo en las urnas de la mayoría independentista el horizonte decisivo se traslada a otoño, pero todo el mundo coge aire. Rajoy frena la escalada policial, política y judicial a la que él mismo se había entregado dilapidando su aval electoral (tanto en Catalunya como en la Península) e incrementando el granero de votos de Ciudadanos, el único partido al que le interesaba seguir apretando el acelerador con una visión cortoplacista e irresponsable de confrontación social. Puigdemont y su partido en construcción/mutación consigue no quedar fuera de juego gracias a un hombre de confianza que le puede llevar a intentar un nuevo asalto a la presidencia vía elecciones al final de año, cuando la Generalitat y el Parlament tengan en su mano una convocatoria usurpada ahora por Moncloa, elecciones que bien podrían coincidir con el macrojuicio de Llarena... Está por ver. ERC salva a su emergente president del Parlament de la maraña judicial y evita unos comicios que no pintaban demasiado bien dado que su apuesta es a largo plazo y de ampliación de base social para el independentismo. La CUP, que funciona quizá en coordinadas diferentes, se libra del peso de prorrogar la intervención estatal en las instituciones catalanas sin ceder el mando del control de la situación en busca de un choque institucional no autonomista y más con las buenas perspectivas de votos conocidas esta semana. Los comunes esquivan un nuevo pulso en las urnas con la cuestión identitaria en el centro para darse tiempo a la consolidación de la marca estatal con el fin del bipartidismo. Y sobre todo, la sociedad catalana logra una tregua a una situación de estrés político sin precedentes y vuelve a sentir el aliente de sus instituciones más cercanas tras el 155 en espera de expresar de nuevo su voluntad en las urnas ya sean locales, europeas o autonómicas.

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