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Provisional y polémico

quim torra, hombre fuerte de puigdemont, llega al cargo entre acusaciones de supremacista pese a haber pedido disculpas

Un reportaje de Alex Cubero - Martes, 15 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Quim Torra, ya presidente, pasa revista a un pelotón de Mossos d’Esquadra.

Quim Torra, ya presidente, pasa revista a un pelotón de Mossos d’Esquadra. (EFE)

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Quim Torra, ya presidente, pasa revista a un pelotón de Mossos d’Esquadra.

C on un polémico poso intelectual a sus espaldas, el editor y activista Quim Torra asume la presidencia de la Generalitat, aunque a priori sólo para una etapa provisional, previa a poder investir de nuevo a Carles Puigdemont. Joaquim Torra i Pla, nacido el 28 de diciembre de 1962 en Blanes (Girona), concurrió en las elecciones del 21 de diciembre como número 11 por Barcelona de la candidatura de Junts per Catalunya, justo tras Elsa Artadi, quizá su futura mano derecha en el Govern.

De máxima confianza del expresidente catalán y parte del núcleo duro de JxCat, Torra fue además uno de los primeros dirigentes en visitar a Puigdemont en la prisión alemana de Neumünster. Los comicios del pasado diciembre fueron los primeros en los que se presentó dentro de una candidatura política, aunque Torra nunca ha tenido carné de partido.

Su trayectoria en el mundo de la política empezó a fraguarse en movimientos sociales y desde el activismo, como cuando en 2011 fue nombrado presidente de la asociación independentista Soberanía y Justicia y fue elegido miembro del consejo permanente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC). Ese mismo año presentó junto al abogado Jordi Cortada una demanda ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) contra la sentencia del Tribunal Constitucional que recortaba el Estatuto catalán, pero fue rechazada al año siguiente.

el born y òmnium cultural Con Xavier Trias en la alcaldía de Barcelona fue nombrado director en 2012 del Born Centre Cultural, desde la que pilotó la museización del antiguo mercado. Entonces ya era vicepresidente de Òmnium Cultural, pero fue en 2015 cuando fue designado presidente de la entidad soberanista, de forma interina, en sustitución de una Muriel Casals que entraba en el Parlament ese año como diputada por Junts pel Sí.

Lideró Òmnium entre julio y diciembre, cuando pasó el testigo como presidente de la entidad a Jordi Cuixart, ahora en prisión preventiva por su implicación en el proceso independentista;posteriormente fue nombrado director del Centro de Estudios de Temas Contemporáneos de la Generalitat de Cataluña.

Mucho antes, en el inicio de su trayectoria profesional, también trabajó durante veinte años en el sector privado, lo que le llevó a vivir en Suiza. Su experiencia en la multinacional aseguradora Winterthur, de la que salió tras una larga trayectoria a consecuencia de la compra por parte de Axa, quedó recogida en Ganivetades suisses (Cuchilladas suizas).

Antiguos compañeros reconocen que Torra, puntal por sus conocimientos jurídicos, era un excelente mediador e integrador de equipos, y que en las reuniones aportaba “paz y serenidad”. Quienes le conocen destacan que es riguroso en el trabajo, con sentido del humor y con la familia -está casado y tiene dos hijas y un hijo- como punto de referencia. “Es un buen tipo”, resumen.

Fundó la editorial A Contra Vent Editors y ha escrito varios libros, como Viaje involuntario a la Cataluña imposible, por el que recibió el premio Carles Rahola. En 2016, también publicó Los últimos 100 metros. La hoja de ruta para ganar la República Catalana, libro sobre el Procés que abordaba “retos como ampliar aún más la base independentista”.

Un reto empañado por un polémico poso intelectual, censurado por la oposición al salir a la luz mensajes de Twitter y artículos periodísticos sobre los españoles, a los que, entre cosas califica de “bestias”, los catalanes no independentistas o el castellano, que han sido tildados de “xenófobos” o “supremacistas”, y de los que él mismo, en su discurso de investidura, dijo estar “arrepentido”.