Bel Borba artista brasileño

“Los artistas, y el arte, nos permiten viajar y entusiasmarnos con la pasión de un niño”

Una entrevista de Fernando F. Garayoa Fotografía Patxi Cascante - Miércoles, 16 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Bel Borba, ayer en Etxabakoitz, junto a su obras.

Bel Borba, ayer en Etxabakoitz, junto a su obras.

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Bel Borba, ayer en Etxabakoitz, junto a su obras.Otra de las figuras del imaginario infantil creadas por Bel Borba.Un extraterrestre, rupestre.

las claves

pamplona- Tras visitar el pasado año Navarra, Bel Borba presenta ahora una intervención artística en Etxabakoitz, dentro del ciclo Ibaier-tzean, que tendrá lugar el viernes y el sábado, y una exposición en el Pabellón de Mixtos de la Ciudadela, que se inaugurará mañana.

Pero antes de que suceda todo eso, el artista brasileño tuvo la deferencia de charlar con DIARIO DE NOTICIAS para poner en contexto y explicar su intervención artística en Herri Parkea, el solar sito junto al Grupo Urdánoz 7 de Etxabakoitz.

¿Cómo llega un artista brasileño como Bel Borba a intervenir artísticamente sobre una piedras en un parque del barrio pamplonés de Etxabakoitz?

-De donde yo vengo, siempre trabajo cerca de la gente, en la calle, y con mucho orgullo puedo decir que tengo una relación muy estrecha con las personas de mi comunidad. De hecho, cuando trabajo en la calle, continuamente se oyen gritos de “¡Bel Borba, Bel Borba!”, y eso me genera un sentimiento muy rico de permeabilidad porque la gente sabe que mis ojos siempre miran hacia ellos. El mejor reconocimiento espontáneo que he escuchado, fue el de una señora que me dijo: “Cuando miro un trabajo tuyo en la ciudad, pienso que estás mirándome a mí”. Pero, respondiendo a tu pregunta, yo estoy realizando y preparando una exposición en la Ciudadela gracias al estímulo de Tako (Pezonaga), que me provoca desde hace muchos años para que exponga fuera de Brasil. La primera visita a Navarra la realicé el año pasado y ahí ya Maider Beloki (concejala de Cultura) y Maitena Muruzubal (directora del Área de Cultura del Ayuntamiento) me invitaron a realizar una exposición y una intervención este año. En cuanto a la intervención, cuando llegué a Etxabakoitz, me propusieron inicialmente hacer un mural, pero yo enseguida me fijé en las piedras, porque últimamente me arrebatan los soportes y técnicas que aportan más durabilidad a las obras. Al principio me frustraba mucho lo poco que duraban las pinturas que realizaba en la calle, entre uno y cinco años como mucho. Por eso pasé a realizar mosaicos, que me daban más visibilidad y durabilidad, hasta el punto de que lo denominaron grafiti bizantino, ya que los realizaba con trocitos de azulejo y cerámica. Posteriormente, como los colores no me agradaban, comencé a pintar mis propias piedritas e, incluso hice murales en las paredes con tintes de porcelana. Antes de viajar a Pamplona, visité Yucatán (México), donde quedé prendado de los grabados en bajo relieve, que es la forma en la que he querido intervenir en estas piedras.

Una vez que tenía el claro el modo el que iba a intervenir en las piedras, vayamos a lo que finalmente ha plasmado en ellas, ¿qué figuras ha regalado a los habitantes de Etxabakoitz?

-Esto es un parque para convivir... De donde yo vengo, los niños me rodean en la calle cuando trabajo e incluso siguen mis obras a través de las redes sociales. Además, a eso se le suma que a mis 54 años he tenido mi primera hija, lo que no ha hecho si no fortalecer esa relación con los niños. Bajo estas premisas, y contando con que solo tenía dos días para realizar la intervención, he realizado algunos dibujos que corresponden a mi iconografía habitual, aunque también me he inspirado en la naturaleza, la vegetación y en el mundo imaginario de los niños, incluyendo extraterrestres, iguanas, dragones, arte rupestre... Sin duda, yo alimento la convicción de que los niños, cuando miran mi trabajo, se preguntan cómo es posible hacer eso en la piedra. Y eso genera a su vez en los niños una serie de preguntas que a mí me interesan mucho: ¿cómo lo hace? ¿Por qué lo hace? Y a ellos, lógicamente, no les voy explicar que utilizo, por ejemplo, un disco de diamante, no;simplemente les muestras la sutileza de un dibujo grabado en bajo relieve para intentar despertar su fértil imaginación. Además, como decía antes, cuando estoy interviniendo en la piedra, me encuentro habitualmente rodeado de gente y de animales, lo que me hace estar abierto a todo a la hora de crear.

Sus obras, por lo tanto, digamos que no se completan hasta que la gente no interactúa con ellas o, al menos, las observa. Pero, ¿cómo va a conseguir, en una era digital, que los niños se acerquen a estas piedras talladas?

-Quiero creer que acá, la cadena de familias no se interrumpe, es decir, siempre habrá nuevas generaciones de niños, y estos siempre están atentos a los detalles. Y cuando jueguen entre las piedras, seguro que se fijan en los dibujos. Tengo un amigo que dice que la diferencia entre un niño y un artista es que llegará un día en que el niño se transforme en adulto. Y, de alguna forma, los aristas nos permiten viajar y entusiasmarnos con una pasión que solo los muy jóvenes tienen. En este sentido, la gente, los niños, podrán tocar y pintar las piedras en las que yo he actuado. Una vez que la obra está en la calle, ya no me pertenece.

Un artista con su particular filosofía debe estar pegado a la calle y a la gente, a sus crisis y a sus alegrías. En este sentido, ¿cómo le afecta a su obra, y al propio Bel Borba, la actual situación política y social que vive Brasil, tras aquellos años casi de ilusión que supuso el Gobierno de Lula?

-Yo vengo de América del Sur, del nordeste de Brasil, de Bahía, que es la región más pobre y la que tradicionalmente recoge a los emigrantes, y eso me hace ser muy sensible con los refugiados. Además, al ser de Bahía, si quiero hacer algo que tenga repercusión nacional o internacional, tengo que irme a Sao Paulo, aunque, respondiendo a tu pregunta, en Brasil estamos viviendo un momento en el que se está potenciando la polaridad, la conectividad, ha llegado momento en el que cada persona es un punto de información, una televisión o un periódico. Es decir, cada ciudadano es un foco de opinión, y no importa si ésta es procedente o no. Lo que no sé es que va a suceder ahora en Brasil. Lo que sí sabemos es que durante décadas, los empresarios sufragaban a los políticos, pero ahora tenemos mecanismos para conocer de dónde sale ese dinero, a dónde va y cómo llega. Y, en este sentido, Lula contribuyó mucho para introducir esos mecanismos de control y de información. Ahora tenemos la economía parada, sin atención en la educación, sin fomentar la investigación... Creo que estamos a punto de llegar al caos. Por eso, para mí, esta oportunidad de hacer un trabajo en un barrio como este, con gente de muchos países, emigrantes... de alguna forma lo identifico con el sitio donde yo vivo, el nordeste de Brasil, pero con una gran diferencia, miro a mi alrededor ahora (alza la mirada hacia las casas del Grupo Urdánoz 7) y me digo: ¡Ojalá tuviéramos allí una casas así, con esta apariencia y estas infraestructuras comunitarias!

¿De alguna manera esta intervención está vinculada con la exposición que mañana presentarás en la Ciudadela?

-Yo pienso que no, porque la exposición refleja el ayer, el hoy y el mañana de Salvador de Bahía, que se complementa con una intervención sobre tres fotografías de hace 100 años de Pamplona y una reflexión sobre el futuro. Cuando llego a una ciudad y realizo una intervención, para mí es como si creara una conexión con ese lugar, es como si tuviera un pie en Pamplona para siempre. Si un artista hace un trabajo en una ciudad, esta ligado a ella para siempre.

“No sé qué va a suceder en Brasil, pero tengo la sensación de que estamos muy cerca del caos”

“La gente sabe que, cuando creo, mis ojos les miran a ellos”

exposición

Ciudadela. Al margen de la intervención en Etxabakoitz, el artista Bel Borba inaugurará mañana una muestra en el Pabellón de Mixtos de la Ciudadela.

Trayectoria. Alberto José Costa Borba, nacido en Salvador de Bahia en 1957 y más conocido como Bel Borba acumula una dilatada carrera profesional en la que se incluyen hitos como su intervención en la Times Square (Nueva York), en 2012. Otras de sus exposiciones más relevantes, la realizó con piedras de hasta siete toneladas que rescató tras el derrumbamiento del estadio de Porto Nova a causa de la aluminosis. Además, ha realizado múltiples exposiciones e intervenciones en Brasil.

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