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La Asociación en Defensa y Ayuda a las Víctimas del Amianto de Navarra se presentó ayer. Unos 3.000 navarros son controlados por su exposición a este mineral cancerígeno, ya prohibido. El Gobierno foral aprobó 100.000 € para esta materia este año.

Un reportaje de Sagrario Zabaleta Echarte. Fotografía Oskar Montero - Jueves, 17 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

“Me detectaron una calcificación de la pleura por mi exposición a este mineral en el trabajo” “Mi hermano falleció hace dos años por un mesotelioma pleural al estar expuesto al amianto” “Queremos organizar charlas en los núcleos de población en los que hubo asbesto” “Pretendemos informar y asesorar a personas enfermas y a sus familiares” “Pedimos crear un fondo de compensaciones para las personas afectadas por este mineral”

el 27 de noviembre de 2015, Jesús Uzkudun, miembro de la Asociación de Víctimas de Amianto de Euskadi (Asviamie), se desplazó hasta Alsasua para impartir una charla titulada El amianto mata. ¿Qué hacer si lo manipulaste?, para concienciar sobre las consecuencias de este mineral en el ser humano y la necesidad de agruparse. Dos años y medio después, Uzkudun asistió ayer como invitado en la sala Katakrak de Pamplona a la presentación de la Asociación en Defensa y Ayuda a las Víctimas del Amianto de Navarra (Adavan), con sede en Alsasua e integrada por personas que han estado expuestas al asbesto en su vida laboral o por familiares de afectados por este mineral.

El amianto, que se prohibió a principios de siglo en España, se utilizó por sus propiedades en diferentes sectores, pero posteriormente se comprobó que la inhalación de sus fibras provocaba enfermedades diversas, como distintos tipos de cáncer (entre ellos, el mesotelioma pleural), y asbestosis y fibrosis de la pleura y pericardio que provocan insuficiencia respiratoria o cardiaca. Estas patologías se pronuncian décadas después de haber estado expuesto. Por ese motivo, durante los próximos años, aumentarán los casos vinculadas al asbesto. El Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra controla a unas 3.000 personas clasificadas entre las que estuvieron expuestas al amianto ya jubiladas, las que estuvieron expuestas y siguen activas y las que continúan trabajando con este mineral. Por primera vez este año, el Gobierno de Navarra aprobó una partida de 100.000 euros para el desamiantado. El presidente de Adavan, José Manuel Bueno Pérez, defendió “crear un fondo de compensaciones para las personas afectadas por el amianto en la Comunidad”. Este extrabajador de Sunsundegui, que se dedicaba a recubrir vagones de trenes en los que se usaba el amianto como aislante, contó que le descubrieron en un hospital de otra comunidad “una calcificación en la pleura que no fue detectada en los exámenes realizados en Navarra”. Por ello, pidió que “se amplíen las revisiones específicas y de protección de vigilancia de la salud” y exigió “crear un registro de enfermedades derivadas del amianto con criterios epidemiológicos, con la participación de Osasunbidea y el Instituto de Salud Pública Laboral de Navarra”. El vicepresidente de Adavan, Julián Ilincheta, exempleado de Sunsundegui, cuyo hermano falleció por un mesotelioma hace dos años, abogó por “la regulación legal para posibilitar la jubilación anticipada de las personas expuestas al amianto”.

josé manuel bueno pérez

Presidente de Adavan

julián ilincheta Domench

Vicepresidente de Adavan

josune bengoetxea Agirrebengoa

Tesorera de Adavan

Juan antonio castilla garcía

Vocal de Adavan

La tesorera de la asociación, Josune Bengoetxea, viuda de un extrabajador de Sunsundegui que murió hace cinco años por un derrame pulmonar que no ha podido probar todavía que estuviera relacionado con el asbesto, indicó que “casi ningún daño relacionado con la exposición al amianto ha sido declarado en el registro oficial de enfermedades profesionales”.

El vocal Juan Antonio Castilla, antiguo empleado de Luzuriaga, insistió en que el objetivo de la asociación reside en “informar y asesorar a personas enfermas y a sus familiares para agilizarles los pasos al solicitar el reconocimiento de la enfermedad profesional o el abono de prestaciones”. Antonio Pérez, otro de los vocales y extrabajador de ArcelorMittal en Lesaka, informó de que “quieren realizar charlas informativas en los núcleos de población en los que ha habido amianto;además de acciones y campañas para el reconocimiento de las enfermedades”. Elena Herrero, también vocal, que perdió a su madre por un mesotelioma tras su trayectoria profesional en la antigua Productos Aislantes (Paisa), abogó por “que el Gobierno foral, el Parlamento y los ayuntamientos identifiquen y hagan un inventario de los lugares con amianto;para posteriormente proceder a su eliminación de manera controlada”.

Juan Manuel Paniagua, extrabajador de Sunsundegui para desguazar trenes, animó a las personas afectadas por este mineral a que se incorporen a la asociación. El contacto es el siguiente: adavan2018@gmail.com;teléfono móvil: 661 129 440;con una cuota de 20 euros.

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