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Llamaradas en el autobús del cole

81 alumnos de La Compasión de Escolapios participan en un simulacro en las instalaciones de la Burundesa

Un reportaje de Unai Yoldi Hualde. Fotografía Iban Aguinaga - Jueves, 17 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Efectivos del servicio de Bomberos, durante las labores de extinción del fuego en el simulacro de ayer.

Efectivos del servicio de Bomberos, durante las labores de extinción del fuego en el simulacro de ayer. (Iban Aguinaga)

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  • Efectivos del servicio de Bomberos, durante las labores de extinción del fuego en el simulacro de ayer.
  • La UME y la DYA fueron los encargados de atender a los niños heridos.

Pablo Remacha lo tiene claro: ante un incendio en un autobús escolar lo primero son los alumnos. “Cuando se declara un fuego donde hay muchos niños es muy importante realizar una buena intervención, puesto que son más sensibles, se pueden alterar más y crear problemas”, relató este miembro de Extiniruña que participó ayer en el simulacro de incendio de un autobús escolar. En la maniobra participaron 81 alumnos de 5º de Primaria del colegio La Compasión de Escolapios y actuaron conjuntamente miembros de La Burundesa, efectivos de Extiniruña, de la DYA, de la UME, de Policía Foral y del Servicio de Bomberos.

El objetivo fue orientar a todos los actores implicados sobre los acciones básicas a realizar ante un incendio. “La figura del cuidador o cuidadora es fundamental para salvaguardar la integridad de los niños, que son lo más importante ante un incendio de estas características”, comentó Pablo, que recordó que estos responsables deben hacer un barrido desde la parte trasera del autobús hacia delante para comprobar que ningún niño se queda dentro del vehículo.

“La verdad que tiene que ser difícil mantener la calma en un incendio real, porque con tantos niños es un caos controlar a todos”, señaló Ana Fernández, cuidadora con once años de experiencia que ayer estuvo a cargo de los alumnos. No obstante, aseguró que este tipo de simulacros “vienen muy bien para actuar correctamente y corregir errores por si algún día ocurre de verdad”. “Nunca había realizado algo así, pero creo que es muy necesario porque te da las nociones básicas para actuar”, apuntó.

tranquilidad y rapidezPara efectuar el simulacro de la manera más real posible a los alumnos no se les avisó de la maniobra, tan solo a unos pocos que tuvieron que fingir lesiones y quemaduras para ser atendidos. En el momento en el que el autobús llegó a las instalaciones de La Burundesa, la maquinaria comenzó a funcionar con la llamada al 112. El autocar paró la marcha y abrió las puertas por donde comenzó a salir humo (ficticio) y, entonces, la cuidadora fue sacando a los alumnos del vehículo y se cercioró de que ninguno se había quedado dentro. “Lo más importante es la tranquilidad y la rapidez. En un incendio los heridos suelen ser por intoxicación de humo, por lo que urge abandonar el autobús, pero con serenidad”, aclaró Pablo Remacha.

Acto seguido, los miembros de Extiniruña subieron al autobús y lo rociaron con espuma. Mientras tanto, las cuidadoras llevaron a los niños fuera del perímetro de seguridad que estableció Policía Foral, donde los efectivos de la DYA y de la UME atendieron a los heridos.

“Una vez controlado el fuego otro autobús de la compañía debe recoger a los alumnos ilesos y llevarlos al colegio. Por otro lado, los heridos de carácter grave se trasladarán al hospital”, relató José Ángel Ganuza, responsable de Formación de La Burundesa y uno de los organizadores del simulacro. Ganuza coincidió con Remacha en que las claves para que todo salga bien es que los niños mantengan la calma. “A partir de ahí tan solo tienen que seguir las instrucciones de las autoridades”, sentenció.

las claves

Tranquilizar a los niños. Ante cualquier incendio es importante que no cunda el pánico, pero más aún cuando hay menores de por medio. Por ello, algo en lo que hicieron hincapié los responsables del simulacro fue en la labor de transmitir calma a los alumnos.

Rapidez para no inhalar humo. El actuar rápido también es un factor clave para evitar inhalaciones de humo, ya que respirando dos o tres veces ya es muy probable que se sufra un desmayo.

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