Milenio

No merece la pena

Por Javier Armentia - Lunes, 21 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

el mundo nos lo está poniendo difícil. Digo el mundo pero somos nosotros, o sea, todas. Uno no sabe qué decir, con qué enfadarse primero, qué reivindicar y qué puede esperar. O qué olvidar porque es ruido, intencionado, barullo. Hace unos años, ante la infoxicación que ya estaba llegando (aunque aún nadie se había dado cuenta de que lo que nos llegaba como noticia ya era propaganda interesada y posverdad) el periodismo empezaba a estar en destapar lo que no tocaba, lo que no era noticia porque se había creado un muro de neones furibundos, el despiste. Algunos activistas comenzaron a mostrar lo que no está en las noticias y analizar por qué. Ante la inmediatez y la consagración de lo superficial y lo emotivo frente a lo sustancial, hay que reivindicar el método científico de análisis, es decir, buscar las variables detrás de los hechos, establecer las hipótesis y refutar los modelos para intentar encontrar la verdad. Así, cuando vemos lo que está haciendo el gobierno de Israel con Palestina, con connivencia de gran parte de la escena internacional, conviene leer a quienes intentan ir más allá del titular. Por eso de repente las astracanadas en Catalunya permiten ver cómo el gobierno de la nación intenta, poniéndose la ley por montera con la bandera del nacionalismo español más casposo, desviar una vez más la atención a la espesa red de corrupción y vicio que fueron creando mientras todos miraban a otro lado, donde lo de menos es una carrera o unos másteres regalados a cambio de espacios de poder, y donde lo más es esa caricatura que seguimos llamando país. Por eso no merece la pena ni mencionar el chalet de Galapagar. Donde sigue habiendo deshaucios la mirada no puede perderse en memeces, donde hay refugiados, exiliados y la gente muere no podemos tolerar que nos sigan señalando a otro lado. Que no.