Juanto Apezetxea ENTRENADOR DE ANAITASUNA

“Me quedo con que estos últimos tres años han sido los mejores de Anaitasuna”

Juanto Apezetxea dice adiós a su segunda etapa al frente del banquillo del Helvetia con los mejores resultados en la mano. El club ha optado por no renovar su contrato

Miércoles, 23 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Juanto Apezetxea.

Juanto Apezetxea. (Archivo)

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Juanto Apezetxea.

pamplona- Poco antes de finalizar la Liga Asobal, con la clasificación para Europa en el aire, saltaba la noticia de que Juanto Apezetxea no seguiría al frente del banquillo del Helvetia Anaitasuna la temporada 2018/2019. El club, a pesar de los buenos resultados deportivos, había decidido no renovarle, alegando un final de etapa y apostando por “otra línea” en el área técnica. El entrenador de Oieregi, sin embargo, habló sin tapujos de una “falta de sintonía” con la actual directiva y de “una muerte anunciada”. Es más, desveló que, en Semana Santa, ya conocía incluso el nombre de su sustituto. Una decisión o, más bien, unas formas de actuar que molestaron a Apezetxea. Una vez terminada la Liga, con Anaitasuna acabando sexto en la tabla sin opción de clasificarse para la Copa EHF, el preparador navarro prefiere pasar página, dejar a un lado cualquier polémica y hablar, sin embargo, de una gran temporada deportiva para el Helvetia, a pesar de no obtener el premio europeo.

¿Con qué sensaciones ha terminado la Liga?

-La temporada, en mi opinión no ha sido buena, sino muy buena. Ahí están los números que lo acreditan. El problema es que esta Liga ha estado más complicada, más igualada, y esto nos ha dejado al final sin la quinta plaza. El año pasado acabamos con 32 puntos y este, con 36. Esto quiere decir que el equipo ha mejorado respecto a la temporada pasada. El problema, sin embargo, es que los equipos del segundo o tercer puesto, los que teóricamente tenían que estar ahí, se han dejado puntos y, por lo tanto, todo se ha apretado arriba más y al final hemos acabado sextos. Pero nuestra temporada ha sido muy regular, así que el balance es muy bueno. Lástima que por un punto no hayamos entrado en Europa, pero yo soy de los que piensa que entraremos vía invitación.

Esa es la esperanza que le queda al equipo...

-Sí, yo creo que sí.

Europa se ha vendido muy caro este año. No se puede hablar de fracaso entonces.

-El problema es que estamos convirtiendo lo extraordinario en ordinario. ¿Cuántos equipos navarros están ahora mismo jugando una competición europea? Durante tres años consecutivos nos hemos clasificado para la Copa EHF y este último nos hemos quedado a las puertas. Además, no hay que olvidar que ha sido la temporada más dura de todas: hemos jugado una eliminatoria más y la solventamos;en la fase de grupos nos tocaron Saint-Raphael y Füchse Berlín, los dos finalistas, y tuvimos que pegarnos con ellos;además, disputamos una eliminatoria difícil en la Copa del Rey, contra el Cuenca -que justo ha acabado quinto-, al que tuvimos que remontar para pasar a la fase final;y, en esa Final 8, nos tocó el BM Logroño, que junto al Barcelona era el rival más complicado. A todo esto hay que sumar que el equipo, por primera vez en su historia, jugó la Copa Asobal;además del récord de puntos que ya he comentado y los diez partidos iniciales que encadenamos sin perder. El problema es que en este mundo, seguramente, las cosas se olvidan pronto.

Con todo lo que ha expuesto, los números, los datos y demás hitos, sorprende cada vez más la decisión del club de prescindir de usted.

-Bueno, este es un tema sobre el que ya me manifesté y sobre el que la junta directiva dio sus explicaciones también. No voy a añadir nada más ahora. Cada uno que haga sus valoraciones. Las dos posiciones ahí están.

Aun con todo, ¿desde el club se han puesto en contacto con usted para valorar la temporada o decirle algo al respecto?

-No, no ha habido ningún contacto.

¿Sigue sin entender la decisión tomada?

-Bueno, yo sí la entiendo. Ahí están las dos posturas. Si alguien está al timón de un club, necesita a alguien de plena confianza, con quien tenga muy buen feeling, y ya está. Creo que eso no se da ahora y entiendo, por lo tanto, ese tema. Sin embargo, creo que las cosas hay que decirlas claras, como ya comenté.

¿Con qué balance cierra, por lo tanto, su segunda etapa en Anaitasuna?

-Creo que han sido los tres mejores años de Anaitasuna. Cuando llegué en noviembre de 2015, con la temporada iniciada, el equipo estaba penúltimo. Ese año creo que finalizamos octavos en la Liga, pero logramos jugar en Europa al ser finalistas de la Copa del Rey en Pamplona. La primera final de la historia del club. Eso nos permitió luego disputar la Supercopa contra el Barcelona. Posteriormente, quedamos quintos y repetimos en Europa. Los tres años conseguimos meternos en la fase de grupos de la EHF y jugar en las pistas más importantes: en la del Füchse, Magdeburgo, Saint-Raphael, Chambery... Creo que, ante todo, hemos sido muy regulares. Y algo muy importante: en todo momento, la mitad de los jugadores han sido navarros. Creo que, a la hora de mantener un proyecto deportivo nuestro, es importante tener en cuenta esto, a pesar de que lleguen mejores o peores momentos. Mi idea siempre ha sido esa: contar con el máximo número de jugadores navarros. Es difícil debido al salto de la Primera Nacional a la Asobal, en especial en algunos puestos y responsabilidades. Pero este año hemos tenido con nosotros a Julen Elustondo, Ander Adarraga, Íñigo Barricart y anteriormente a otros que también jugaron con el primer equipo como Oleg Kisselev o Jokin Jiménez. No hay que olvidar que el salto cuesta y han que buscar el equilibrio entre pelear por la zona alta, con los grandes, y contar con gente de aquí, que entiendo que es lo que debe dar sentido.

A nivel personal, ¿con qué se queda?

-Con las relaciones con mis jugadores y con la satisfacción de lo obtenido en lo deportivo.

Tiene su trabajo en el Instituto Navarro de Deporte y Juventud (INDJ). ¿Le llama dedicarse en un futuro a otro proyecto de balonmano?

-No. Mi prioridad la he tenido muy clara en la vida: siempre ha sido mi familia. Aquí hay cosas que me atan y, para mí, eso es lo importante. Además, tengo un trabajo muy motivante, que me apasiona. Bien sea entrenando al balonmano, dando clases en el instituto o en la universidad y ahora en el INDJ, he sido muy afortunado. Si no me pagasen y me diesen comida y techo, seguramente hubiese hecho lo mismo en mi vida.