Pablo Derqui actor

“El teatro solo tiene sentido si intenta cambiar el mundo”

El Teatro Gayarre recibe este viernes 25 a ‘Calígula’, dirigida por Mario Gas. La función tendrá lugar a las 20.00 horas y las entradas cuestan 8, 20 y 24 euros

Fernando F. Garayoa - Miércoles, 23 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Pablo Derqui, sumergido en ‘Calígula’.

Pablo Derqui, sumergido en ‘Calígula’. (Foto: David Ruano)

Galería Noticia

Pablo Derqui, sumergido en ‘Calígula’.

pamplona- Pablo Derqui no ha recibido más que alabanzas por su papel de Calígula, un personaje y una obra que desgranó para DIARIO DE NOTICIAS.

Albert Camus, desde que escribiera la obra en 1939 hasta que se estrenó en 1945, la fue adaptando conforme los acontecimientos se iban sucediendo en el mundo. Este montaje dirigido por Mario Gas se estrenó en julio de 2017. Han sucedido muchas cosas desde entonces, ¿ha cambiado la obra?

-Nosotros no nos hemos atrevido a hacer lo que hizo Camus. La obra, de por sí, habla muchísimo de cosas que todavía hoy en día son muy vigentes y lo seguirán siendo: la corrupción en las elites de poder, cuál es límite de la libertad del individuo poderoso, cuál es el papel del hombre en la vida, el sinsentido de la existencia... Son preguntas y conceptos muy vigentes, sobre todo en términos de corrupción política, por ejemplo. Y esto es algo que ya criticaba Camus mucho en su momento y hoy en día resuena. Nosotros no hemos tocado nada, hemos respetado mucho el texto, que ya es suficientemente complicado, porque es muy retórico, ya que viene de la tradición francesa, con una manera de escribir determinada, con un retórica bastante elevada. Nosotros hemos intentado que el texto llegara lo más limpio y claro posible;en eso se ha centrado gran parte de nuestro esfuerzo y trabajo.

Calígula quizá sea uno de los personajes más deseados por los actores a la par que uno de los que más repulsión causan entre el público y de los más denigrados históricamente hablando. ¿Se puede querer a un personaje así?

-En el caso del Calígula de Camus es un personaje que nos hace pensar y con el que te puedes llegar a identificar. Camus coge la anécdota histórica del emperador romano que sí fue despiadado y atroz;es decir, su figura histórica sí genera cierta repulsión. Pero el que traza Camus es alguien consciente del sinsentido, del absurdo, de la flexibilidad de la moral y de la hipocresía de ciertas elites... Es alguien que padece eso, y desde ese padecimiento es implacable y cruel hacia los demás;pero lo hace, sobre todo, desde la asunción del sinsentido, que es algo muy propio de todos nosotros. Y repito, es alguien que sufre, y eso provoca que empatices con él. Ese es el esfuerzo y eso es lo terrible de la obra, porque la vas entendiendo.

“Impresionante”, “fantástico”, “deslumbrante”... Parece que no se acaban las alabanzas para su trabajo en esta obra, algo estupendo pero que, ¿es como una mochila que cada día pesa más a la hora de salir a escena?

-Esos elogios son siempre bienvenidísimos, es algo que anima... Pero, básicamente, son el resultado del trabajo que hemos hecho y, sobre todo, porque son grandes papeles que cuando se sirven limpiamente consigues mantener la grandeza de lo que ya se escribió en su momento. Por eso, los elogios son más propios del personaje que del actor. Liderados por Mario (Gas) hemos intentado que llegara muy bien la obra, y cuando llega, es bastante apabullante y deslumbra. Pero es que por algo se ha mantenido y perdurado en la historia, y otras tantas: cuanto mejor y más cuidadosamente se cuentan, brillan. Creo que va por ahí, yo lo veo como una oportunidad de hacerlo, prefiero no sentir presión.

Incidiendo en esa oportunidad, al principio sería un reto enfrentarse a esta obra, pero ahora el reto quizá sea estar a la altura de todo lo expuesto anteriormente, desde el año pasado hasta ahora.

“Esta obra pone en cuestión conceptos, y eso es lo que necesita el teatro para ser lo que es”

“Calígula es un personaje que nos hace pensar y con el que te puedes llegar a identificar”

-Algún día puede que tengamos una noche más floja... esperemos que no. Pero, ya te digo, no es algo que pese, al contrario, igual depende del punto de vista. Creo que es al contrario, motiva... Y es que nosotros, al principio, no las teníamos todas con nosotros, no pensábamos que fuese a calar porque no es una obra nada complaciente, es muy retórica, con muchos conceptos muy agrupados en poco tiempo, lo que hace que no sea fácil ni de hacer ni de recibir. Así que, cuando ves que ha gustado, lo que tienes ganas es de volverla a hacer, porque el trabajo funciona.

Después de tantos meses metido en la piel de Calígula, curtido en tantas reflexiones y conceptos, cuál es la relación de Pablo Derqui con el absurdo, por ejemplo. ¿Cómo se rompe la regla de que todos los hombres mueren y son infelices?

-No se rompe porque todos vivimos en mayor o menor medida esa sensación. Creo que el camino de la vida los vamos sobrellevando de la mejor manera que puedes. Y yo, personalmente, estoy en ello (risas). Transitar personajes como este es muy bueno porque te obliga a dialogar sobre cosas de una forma más intensa de como lo harías normalmente. Y también es bueno pensar que cuando se estrenó, Camus quería que este personaje lo hiciera un actor muy joven, que fue Gérard Philipe. Así que imagínate toda esa dimensión conceptual y esa tragedia en un cuerpo joven: todavía es más terrible. Yo soy tengo más edad y he tenido más tiempo de gestionar conceptos como el absurdo.

El agotamiento, no físico, sino mental, tras cada función, debe ser brutal. ¿Aunque suene a tópico, cómo se recupera uno de semejante intromisión en otra vida tan contrapuesta a la de uno mismo?

-Es más bien a base de... dormir (risas). Es como si hubieses hecho mucho ejercicio, la cabeza va más lenta y te pesa todo un poco más. Pero también tienes ganas de hacer el tonto, porque en esta obra estás tan concentrado que requiere una atención doble, ya que todas las palabras está muy bien medidas, son precisas y elevados los conceptos. Y entonces, como digo, tienes que tener una doble concentración, no solo con el personaje sino con las palabras. Y eso desgasta, y te cansas... pero te quitas el uniforme de Calígula y te vas a cenar.

Lo triste es pensar que este Calígula, casi en su generalidad, podría ser el reflejo de una sociedad como la nuestra. Se me ocurren muchos calígulas...

-Claro, todos tenemos en nuestro día a día a los dirigentes que nos merecemos porque no son más que el reflejo de nosotros mismos, creo yo.

Calígula quiere transformar el mundo, a su manera, ¿igual que el teatro?

-Es una intención la del teatro inherente y necesaria, pero también es como un imposible: quizá nunca lo consiga hacer pero tiene que intentarlo continuamente, son condiciones paradójicas pero inherentes... De hecho, el teatro solo tiene sentido si intenta cambiar el mundo, pero el mundo es muy opaco, duro y va a su bola. Pero es necesario, porque cuando entras al teatro se producen momentos de reflexión que son muy necesarios;necesitamos espejos, instantes de paréntesis en los que vernos a nosotros mismos y reflexionarnos. Y Calígula es un poco como el teatro pero a lo bestia. La obra de Camus es muy teatral, sobre todo muy metateatral, incluso hace referencia a la especulación o mercantilización del arte;pone en cuestión muchos conceptos y eso es lo que necesita el teatro para ser lo que es.

Más sobre Cultura

ir a Cultura »